No hay fantasmas en mentes inteligentes

Jorge Mejía [email protected]

El 24 de noviembre se publicó en LA PRENSA un artículo de la señora Elida Solórzano, bajo el titulo “La Misa Campesina, como un fantasma”. Creo que el primer error en el que incurre la autora y que es uno de los grandes males que ha reinado en Nicaragua, es considerar al Gobierno, al Estado, a las instituciones, como católicas. Vivimos en un país oficialmente laico, sin religión oficial, por lo que, considerar que el Ministerio de Salud actúa erróneamente al organizar un concierto con Carlos Mejía Godoy y su Misa Campesina para beneficio de la niñez que se está muriendo de hambre es una equivocación. Igual de eficaz hubiera sido organizar un concierto de música budista, un espectáculo de danzas árabes, un concierto de coros “ghospel” o una representación de monjes tibetanos.

La Misa Campesina no es autorizada por el Vaticano y en Nicaragua es prohibida en varias parroquias. Por ejemplo, la única vez que se ha escuchado esta música en la parroquia de las Sierritas de Managua fue por el fallecimiento de don Lorenzo Cardenal, quien dispuso que Carlos Mejía le cantara nuestra misa. Por el contrario, la Misa Campesina Nicaragüense está aceptada por el Congreso Mundial de Iglesias, y puede ser parte de la liturgia de varias religiones, creencias, fe. El movimiento ecuménico que existe en nuestro mundo acepta y elogia la obra de uno de los principales compositores y músicos de la historia de Nicaragua. Esta obra musical y espiritual ha sido cantada alrededor del mundo, o como se diría antiguamente, en toda la cristiandad. He tenido el placer de oírla en pueblitos de muchas zonas de España, donde esta misa caló hondo en el sentir católico y solidario para con Latinoamérica. Y lo mismo ha pasado en Estados Unidos, en Inglaterra, en los países nórdicos, en Escandinavia y también en Centroamérica y en toda Latinoamérica.

Ser ecuménico es diametralmente opuesto a ser fundamentalista, y fundamentalista es la señora Solórzano. Sus artículos exponiendo una intrincada y anticuada postura más papista que el Papa me confunde, ya que durante la Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, la Sra. Solórzano, representando al Gobierno de Nicaragua (que no al pueblo) fue, junto a la representación del Vaticano y a la de….pues si, la República Islámica de Irán, las delegaciones que no firmaron la declaración final de la Conferencia. Su fundamentalismo es tan fuerte que se alía con el fundamentalismo islámico.

No conozco la Biblia, pero me parece haber escuchado que en algún lugar, frente a unas muchedumbre, Jesús dijo algo parecido a bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos. Sorpresa, entonces Jesús y los evangelistas son también marxistas y excluyentes, y que no se preocupaban de las clases dominantes, sino de los pobres, prostitutas, ciegos, leprosos, dominados por el imperio romano. O es que lo que quiere la señora Solórzano es volver a los días en que la Iglesia mantenía bajo palio al dictador Somoza, perdón, quise decir al Príncipe de la Iglesia y devoto hijo, Anastasio Somoza García.

¿Qué tiene de malo un Dios de los pobres? ¿Un Dios carpintero? O es que sólo puede haber un Dios de los ricos, de los poderosos, un Dios que viaja en las camionetonas y la única iglesia buena y legítima es la que recibió muchos millones de córdobas después del Mitch gracias a Enrique Bolaños. ¿A quiénes se refiere la autora al decir que “Esta “misa” en el Teatro Rubén Darío es otro triunfo para los enemigos de la Iglesia”. ¿Cuáles enemigos? Es al revés. La jerarquía de la Iglesia Católica nicaragüense ha sido la principal enemiga de la Misa Campesina. Los católicos que asistieron al concierto, los que lo organizaron, los católicos que recibirán esa ayuda, los que han comprado el disco, los que se emocionan al escuchar plegarias y alabanzas a su Dios en los ritmos y sabor de nuestra música deben sentirse en peligro de excomunión. Según la opinión de la Sra. Solórzano….si.

Los fantasmas no existen en las mentes inteligentes y la utilidad del pasado es conocerlo, pero no aferrarse a él como una rémora. Pensemos en el futuro, en el presente sin mirar atrás. Pero el mayor problema es tener una mentalidad del siglo XVI, como parece tenerla la señora Solórzano, fiel discípula de Torquemada o de Bernardo Gui, célebre inquisidor que condenaba a los que acusaba de abogados defensores de supuestos herejes, o a lo sumo de McCarthy, que no le importaban los falsos testimonios con tal de pudrir en la cárcel a cualquier persona con un atisbo de discrepancia.

El autor es licenciado en periodismo.  

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