Reforma educativa escolar

Migdonio Blandó[email protected]

La reforma educativa, en nuestro país, fue iniciada en el año 93 por el entonces ministro de Educación, Dr. Humberto Belli, que con la intención de lograr la colaboración de la ciudadanía en la educación, en el sentido de democracia participativa, para mayor apertura proyectó poner en práctica la descentralización. Así, sin ley previa, dispuso transmitir la idea a centros de enseñanza la que siendo bien acogida, con muy pocas excepciones, ha tenido mucho éxito.

El 4 y 5 de noviembre recién pasado, en el Hotel Intercontinental, tuvo lugar un foro sobre el importante tema: “Descentralización y participación social en las escuelas”, por New School University y el MECD, auspiciado por Tinker Foundation. En este foro se presentaron valiosos estudios realizados demostrándose las notorias ventajas de los centros que, con tal método, sin desviaciones y manteniendo su autonomía han logrado en varios niveles superarse.

Aunque la Ley de Participación Educativa controla, en parte, la autonomía ya es un asidero legal a la descentralización, que cede poder a la sociedad civil, la que a sabiendas de los éxitos que se alcanzan, con espontaneidad se involucra. Así el ejemplo del Instituto de Chinandega, que compartió su directora doña Bertulia Rodríguez el cual, además de 2,000 alumnos, tiene matriculados a mil padres de familia que al tiempo que colaboran, estudian con sus hijos.

Aunque el actual ministro, Dr. Silvio De Franco, con mucha razón dice que tal reforma no se podría lograr por decreto, convencido de la importancia de su aplicación, confirmó que se ha proyectado aplicarla por sectores. Para ello, la Licda. Martha Palacios que es asesora del MECD manifestó que ella con su equipo, lo iniciaron como proyecto piloto en el departamento de Carazo, donde el éxito ha sido muy grande, por lo que así proyectan llevarlo de sector en sector.

Habiéndose comprobado que con la participación se han logrado cambios positivos en la mayoría de los centros de enseñanza, es meritorio su seguimiento. Dicho cambio debe comenzar en lo particular, con verdadero interés, pues al mismo tiempo que se participa también se aprende, ya que la sabiduría absoluta solamente Dios la tiene. Pero como criaturas predilectas Suyas, somos texto vivo que a criterio propio, día a día tenemos algo que aprender o enseñar.

En materia educativa, de cierta manera, por razón de ser nuestro Estado constitucionalmente laico, las clases de “moral y cívica” se abolieron sustituyéndolas por la de “formación cívica”, restándole a ésta la debida importancia siendo que, al presente, se ve escasa educación al respecto y específicamente esto debe ser lo primero en que, desde el hogar, muchos podemos aprender o enseñar. Hagamos propio el lema de eduquemos: “La educación es tarea de todos”.

Siendo Nicaragua un país, relativamente, de gran riqueza potencial, por la falta de educación es uno de los más pobres del continente. Por tal razón el presupuesto para la misma es raquítico. La única salida que hay para salir de la pobreza integral que nos invade es darle prioridad a la educación, por lo que, si decididamente y con buena fe participamos en la lucha contra la ignorancia y la corrupción, en poco tiempo, con la ayuda de Dios lograremos vencer esos dañinos escollos que continuos se presentan, imposibilitándonos salir del subdesarrollo.

El autor es miembro de Eduquemos.  

Editorial
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