La brecha del atraso

Douglas [email protected]

Los ministros y el presidente de la República han justificado de mil maneras los salarios altos que reciben, pero existe en realidad una brecha enorme entre lo que ganan un maestro y los principales funcionarios del Estado, que hará más lenta la recuperación económica del país.

El salario promedio de un ministro nicaragüense es de 135 mil córdobas mensuales (9,183 dólares), mientras los maestros ganan 904 córdobas (61 dólares), según la propuesta del poder ejecutivo.

Significa que el educador percibe el equivalente al 0.67 por ciento de lo que devenga el ministro. También, que el ministro gana en un mes el valor de 149 salarios de un maestro o lo que ganaría el maestro si trabajara más de doce años continuos.

Sería ilógico proponer que ganen igual, pero es injusto que a un funcionario le paguen tanto en un país que produce poco y que un maestro gane tan poco si tiene la responsabilidad de formar nuevos ciudadanos.

Esa brecha salarial muestra cómo es administrado este país, a pesar de que necesita ahorro y preparar más gente con conocimientos técnicos para producir más bienes exportables.

Cuatro de cada diez nicaragüenses aspiran a tener educación para ellos y su familia, mientras otros tres consideran el empleo como su meta principal, según el informe de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), presentado la semana pasada.

Nicaragua es uno de los países de Centroamérica que más necesita invertir en educación, sobre todo primaria y técnica, para que los niños de hoy tengan mañana mejores oportunidades en las industrias o negocios que lleguen con los tratados de libre comercio.

En los otros países del área, los maestros ganan mejor. En El Salvador un educador devenga 460 dólares y un ministro un promedio de 4,500 dólares, por lo que el maestro percibe el equivalente al 10.2 por ciento de la paga del funcionario.

En Panamá el ingreso del ministro es de 7,000 dólares, distribuido en 3,500 por salario y 3,500 por gastos de representación; y un maestro del sistema educativo oficial comienza ganando entre 350 y 400 dólares.

En Guatemala le pagan al maestro un promedio de 163 dólares, mientras los ministros ganan un básico de 3,268 dólares, más pagos confidenciales cuyo monto desconoce la población.

En Nicaragua, además de pagarle poco a los maestros de las escuelas públicas, hacen falta 28 mil maestros y, según registros oficiales, 900 mil niños quedaron sin educación escolar durante el último año.

Si Nicaragua necesita el sacrificio de sus ciudadanos, para sacar al país de la ruina económica, el presidente y sus ministros deberían dar el ejemplo recortando sus salarios y ahorrándole al Estado, para invertir más en escuelas y pagarle mejor a los maestros, antes que estos crucen la frontera hacia Costa Rica para recoger café o cortar caña.  

Editorial
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