- La pobreza aquí no sólo hace que los niños trabajen a temprana edad, sino que es la causa principal de la involución en materia de educación: El nivel de analfabetismo se ha disparado, mientras que muchos no llegan ni a coronar la primaria por los costos que implica estudiar
Alina Lorío L.ORRESPONSAL/ NUEVA [email protected]
El incremento de la pobreza en Ocotal es el principal aliciente para la incorporación temprana de los niños al trabajo y, por consiguiente, la ausencia de un gran porcentaje de la población infantil en las aulas de clase.
Por otro lado, a pesar del aumento en la cobertura de la educación primaria, secundaria, universitaria y técnica, ésta no se corresponde con el crecimiento de la población y un alto porcentaje en edad escolar va quedando excluida.
Organismos miembros de la Mesa de Trabajo Infantil de Ocotal han llegado a la conclusión de que el trabajo y la poca importancia que las familias y la sociedad dan a la educación, son, en esta ciudad, las causas más importantes de la “desescolarización”.
Según estadísticas del Ministerio de Educación Cultura y Deporte (Mecd) en Ocotal, la población infantil en el nivel preescolar no atendida en este municipio es de 1,996 niños, y en el nivel de educación primaria la cifra es de 1,332 menores.
De acuerdo a los resultados de un reciente muestreo realizado por la Coordinadora Municipal de la Infancia, en Ocotal existen más de 3,800 niños entre los cinco y 14 años que no saben leer ni escribir, mientras en la edad de los mayores de 15 años, la cifra supera a las 2,000 personas aproximadamente.
La mayor parte de las modalidades de trabajo infantil en Ocotal son en condiciones de explotación y peligro de ser abusados o vulnerados sus derechos. En especial el trabajo de vender en las calles significa abandono escolar después de caer en un ciclo sistemático de repetir y desertar año con año.
ESTADO VIOLENTA CONSTITUCIÓN
Maria Teresa Bermúdez, comerciantes del mercado municipal y madre de familia, dijo estar de acuerdo con los términos de la Ley, pero no en que se exija, desde que inicia el año escolar, los primeros 10 córdobas y se cometa la acción injusta de causar daños físicos y morales a un niño al ser excluido a medio año por falta de recursos económicos.
Enumeró entre las deficiencias del sistema educativo que desmotiva a padres y alumnos, una infraestructura obsoleta sobre todo en el caso del Instituto Nacional Autónomo de Segovia, material didáctico y educativo incompleto, salarios raquíticos para los docentes, deficiencia en los servicios básicos en los centros de estudio y la discriminación de los menos pudientes.
Bermúdez pide al gobierno central, aprobar un presupuesto real para garantizar educación gratuita y obligatoria. “Necesitamos mayor inversión para la educación, en vez de megasalarios a ministros y diputados, eso deberían invertirlo en educación, por que es para el desarrollo de nuestro país”.
Además, consideró que uno de los factores de analfabetismo o desinterés en la escuela entre el sector de niños trabajadores se debe, entre otras cosas, a la falta de comunicación entre padres e hijos.
ATENCIÓN A LA FAMILIA
Por su parte, la profesora Ramona Esperanza Medina, delegada del Ministerio de Educación Cultura y Deporte en Ocotal, justificó algunos problemas de infraestructura y la imposibilidad de ofrecer un centro atractivo y sin mayores costos a los niños, con el deficiente presupuesto que a nivel nacional destinan a la institución.
No obstante, la funcionaria es de la opinión que asistir o no a la escuela es una decisión que depende de la posibilidad económica de la familia; por lo tanto, el apoyo de ONG, gobiernos municipales o instituciones del gobierno central no debe dirigirse únicamente a los niños trabajadores, sino buscando alternativas de empleo a los padres y atención directa a la familia.
Heysel Cruz Díaz, adolescente trabajadora atendida por el Instituto de Promoción Humana en Ocotal, sostuvo que en Nicaragua la educación no es gratuita porque sólo es posible con un sobre esfuerzo de los padres y sugirió que no debería considerarse obligatoria, sino “como un deber de los ciudadanos”.
En nombre de los niños y adolescentes trabajadores, Heysel demandó del gobierno, más presupuesto para la educación; y de los padres de familia, mayor dedicación a sus hijos e interés por lo menos de visitar de vez en cuando la escuela para conocer sus dificultades o avances.
Heysel enfatizó en un llamado a los padres de familia para que “no envíen a sus hijos a trabajar en horas de clase y menos sacarlos cuando desaprueben alguna asignatura, por el contrario buscar ayuda para colaborar a la superación académica del estudiante”.
EN BUSCA DE CONSENSO
La Mesa de Trabajo Infantil de Ocotal, una instancia conformada los Ministerios de Educación, Salud y del Trabajo, mujeres empresarias, INTUR, la Cámara de Comercio, el Poder Judicial, la sociedad civil organizada, el Instituto de Promoción Humana (INPRHU), auspiciada por Save The Children Noruega, ha realizado desde julio del presente año tres foros sobre el tema del Trabajo Infantil en Nueva Segovia.
La licenciada Martha Adriana Peralta, directora del INPRHU en Ocotal, informó que los foros son parte de un proceso de atención a la nuñez trabajadora, que pretende al final definir acciones e impulsarlas promoviendo la integración de todos los sectores considerando de que se trata de una responsabilidad social compartida.
En ese marco, dijo que alrededor del tema de la educación, la Mesa de Trabajo Infantil —miembro de la Coordinadora de la Infancia— se ha propuesto elaborar en coordinación con el MECD y líderes de barrios, un censo para obtener información exacta y confiable, que concluya en una propuesta de acciones “que propicien una visión de responsabilidad compartida y de defensa por el derecho a la educación entre los niños y adolescentes trabajadores”.
MAYORÍA FUERA DE CLASES
A propósito, la Federación de Coordinadora Nicaragüense de ONG, que trabajan con la niñez realizaron en septiembre del presente año una investigación sobre las peores formas de trabajo infantil, entrevistando a 173 niños y adolescentes de la región norte y Pacífico de Nicaragua, de los cuales 22 casos fueron aportados por el INPRHU de Ocotal.
Los resultados no son menos impactantes que el muestreo anterior. Más del 45 por ciento de los entrevistados no saben leer ni escribir y más de la mitad no estaba asistiendo a la escuela y los hombres son los que presentan una mayor vulnerabilidad en la educación.
La expulsión es un agravante y los causales corresponden directamente a su situación laboral y la violencia familiar y laboral donde se desenvuelven. La percepción de niños y adolescentes trabajadores es que el sistema escolar, en lugar de propiciar su integración y permanencia, más bien establece mecanismos para generar la exclusión
Otra de las conclusiones de la investigación es que el sistema escolar actual no es atractivo para la niñez y adolescencia trabajadora, ni por su función de socialización, ni por la utilidad de los aprendizajes que se pueden obtener en él.