Anibal GallegosCOLABORADOR/ SAN JUAN DE [email protected]
Recientemente en esta población, la Sra. María Amada Nicoya Cano, fue homenajeada por sus hijas, nietos y bisnietos, además de sus numerosas amistades por haber llegado a un siglo de vida en completa lucidez mental, con buena visión y audición normal.
Esta centenaria, según su partida de nacimiento, nació en San Juan de Oriente, un 26 de julio de 1902, fueron sus padres, don Francisco Nicoya y doña Josefa Toribia Cano Jiménez, bautizada en la Iglesia San Juan Bautista de su natal pueblo, igual que junto a muchas niñas de su tiempo, que recibieron su primera comunión, de las que ya ninguna sobrevive. Recuerda que fueron preparadas por unas religiosas granadinas de apellido Solórzano.
Con lúcida memoria nos narra algunas anécdotas, y el recuerdo del primer maestro y seminarista de este pintoresco municipio, “recuerdo cuando llegó el primer maestro, que por cierto era un joven seminarista, como no había en ese entonces escuela pública, las clases las daba a domicilio, esto fue en 1909”.
REMEMBRANZAS
Doña María Amada rememora también “la guerra de 1912, cuando mataron al general Zeledón, yo apenas corría los 10 años, vi cuando entraba el cuerpo del general en una carreta al cementerio de Catarina, ya que antes nuestros padres nos mandaban a este lugar a hacer algunas compras para la casa”, recuerda doña “Madita”, como le llaman cariñosamente.
Doña “Madita” refiere que el primer maestro del pueblo fue Estanislao Cosca Gallegos, y cuenta que su madre fue una de las primeras maestras en cerámica utilitaria.“Pero en aquel tiempo ni teníamos idea de los tornos, no había pinturas como las de hoy, se trabajaba con las manos, los pies y la mente y a la par criábamos a nuestros hijos”.
Esta centenaria fue casada con uno de los jóvenes más cultos de su época, José Dolores Gallegos Calero, quien hace 48 años goza de la paz del Señor. De ese matrimonio nacieron 11 hijos de los que únicamente viven tres: Esmeralda, Socorro y Julia Gallegos Nicoya.
LA GUERRA DE LOS TOTOPOSTEs
A su memoria viene también la “guerra de los totopostes”, cuando Zelaya y Chamorro peleaban por el poder, muchas mujeres de este pueblo y de Catarina fueron llevadas al cerro de Cantagallo a moler el “totoposte” que era una tortilla de maíz medio cocido, la cual les hacía sudar la “gota gorda”. Según la mamá de la “Madita”. Eso era como un castigo para las mujeres enemigas del régimen, ya que según le decía su progenitora ella fue una de las participantes de la famosa “guerra de los totoposte”.