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Invertir a estas alturas en conocer las causas de la pobreza de Nicaragua, es una pérdida de tiempo y de recursos cuando lo más importante es buscar las salidas, porque la mitad de los nicaragüenses, más de dos millones de habitantes, son pobres.
Cada vez que aparecen estadísticas mostrando el incremento de la miseria, algunos políticos o analistas sugieren buscar las causas de la pobreza, sin percatarse del tiempo ya perdido en la discusión sobre si son éstas o aquellas las más importantes.
Dirán que para buscar la medicina hay que conocer antes todas las causas del padecimiento. Sí, pero las razones de la desgracia económica de este país están muy documentadas y hasta proliferan divergencias sobre los motivos que han influido más.
Los sandinistas culparon por todo al régimen de Somoza, y los sucesores del sandinismo a la revolución de los años 80; y los dos regímenes contribuyeron mucho para que haya más pobreza hoy y miles de ciudadanos tengan que emigrar para darle de comer a sus hijos.
Los gobiernos posteriores, cuya misión era revertir las condiciones que agrandan la indigencia, también han fallado al permitir o favorecer fraudes contra el Estado, truncando inversiones que habrían mejorado los servicios sociales o creado empresas y empleo.
El Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC) reveló que el 46 por ciento de la población es pobre, pero informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aseguran que la pobreza en Nicaragua es de 50.3 por ciento.
Lo sabíamos por experiencia y la cifra real hasta puede ser mayor, pero insistir en buscarle más orígenes y enredarnos por eso en una discusión sin fin, sería dejar que la enfermedad se incube a gusto. Mejor actuar sobre síntomas evidentes, como el desempleo, lanzando iniciativas que ofrezcan más trabajo.
La semana pasada publicamos que Denis Wong, un nicaragüense que ahora vive en Costa Rica, dirige una empresa que procesa frutas y las exporta congeladas a Estados Unidos, Japón y el Caribe. El vino a Nicaragua para negociar con pequeños agricultores a los que quiere comprar frutas.
Nos preguntamos por qué Wong prefirió Costa Rica, en vez de Nicaragua, para instalar esa fábrica. Aquí las frutas abundan y hasta se pierden. También hay tierras ociosas. El se asoció con empresarios norteamericanos y creyeron que las mejores condiciones las ofrecía Costa Rica, pero a medida que el negocio crece requieren más materia prima y la están buscando en Nicaragua.
Los agricultores nicas tienen dos posibilidades: vender sólo la fruta o procesarla y vender la pulpa con más valor y precio; porque la instalación de la planta procesadora cuesta 1.8 millones de dólares, exactamente la misma cantidad que gastó el ex presidente Arnoldo Alemán, en asuntos personales, con la tarjeta de crédito que le pagó el Estado.