Mauricio Rafael García Moncada, vende periódicos desde muy niño y este año termina su bachillerato, su sueño es estudiar medicina.

El rostro de la niñez trabajadora en Somoto

Más de 700 niños, niñas y adolescentes ejercen distintas actividades laborales en la calle, para contribuir a la manutención de sus hogares. Ellos necesitan “una manito” para salir adelante, por ello organismos e instituciones miembros de la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia buscan alternativas de solución a la problemática Adolfo Olivas Olivas […]

  • Más de 700 niños, niñas y adolescentes ejercen distintas actividades laborales en la calle, para contribuir a la manutención de sus hogares. Ellos necesitan “una manito” para salir adelante, por ello organismos e instituciones miembros de la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia buscan alternativas de solución a la problemática

Adolfo Olivas Olivas y Martha Marina González/[email protected]

Las calles polvorientas de la ciudad de Somoto han estado intrínsicamente ligadas a su vida. Son 12 años cargando diariamente un racimo de periódicos. Sus pies van rumbo a la universidad y a sus espaldas quedará probablemente el recuerdo de un niño vendedor que siempre soñó con ser un médico.

Mauricio Rafael García Moncada, afanosamente busca como aumentar las ventas de periódicos para obtener el incremento de sus ganancias, porque su promoción de bachiller está a las puertas y con ello sellará su vida de voceador.

Las calles de Somoto lo acogieron a los 6 años. “Apenas me acuerdo cuando comencé a vender periódicos para ayudarle a mis padres, ya que nosotros somos 14 hijos”, relata Mauricio Rafael García Moncada, estudiante del quinto año del Instituto Nacional Autónomo de Madriz.

Con nostalgia comenta que el día se acerca para el abandono de las calurosas calles de Somoto. “Mis planes son estudiar medicina, ya sea en Nicaragua o en Cuba”, expresa este joven emprendedor.

A sus 18 años, el trabajo en la calle fue una escuela para enfrentarse a las vicisitudes de la vida. “Yo nunca tuve un problema grave con los demás chavalos, ya que siempre he sido apartado y supe vender el periódico con gran responsabilidad, como todo un adulto”, afirma.

“Con el dinero de la venta del periódico compro mi ropa, zapatos, cuadernos y también le doy a mi mamá, incluso cuando yo no necesito nada le entregó todo el dinero a mi madre”, manifiesta en el propio momento que hacía su recorrido tradicional, que difícilmente olvidará.

Advierte que si tuvo suerte en las calles durante 12 años, eso mismo espera para conseguir una beca y estudiar medicina, la carrera de sus sueños. Cifra sus esperanzas en el Instituto Nicaragüense de Promoción Humana (Inprhu), organismo que le ha brindado respaldo.

TESTIMONIO ATERRADOR

Contrario a la providencia de Mauricio Rafael, al niño Noel Abraham Moncada, la calle le cobró su vida. Un informe del Inprhu revela que lamentablemente falleció el 18 de octubre del 2002.

A Noel Abraham de 10 años de edad, la pobreza de su familia lo obligó a salir a la calle para conseguir un poco de dinero y contribuir al ingreso del hogar. Este menor escribió en vida su testimonio: “Mi familia es mucha y tengo que salir a la calle a trabajar”.

Sus relatos están plasmados en un documento del Inprhu: “Yo he sido un ejemplo de niño trabajador”, relataba Noel Abraham, cuya vida fue arrebatada por la parálisis de un riñón, agudizada por la faena que realizaba a diario.

A su corta edad estaba claro de la gravedad de su mal: “Ahora tengo una terrible enfermedad, una parálisis de riñón, que me tiene postrado en esta cama sin permitirme un solo momento de paz y tranquilidad y que sólo Dios puede curarme”.

El documento del Inprhu denominado: “Un rostro de nuestro pueblo”, señala que la “exposición de niños y niñas trabajadores en la calle los somete a adquirir con mayor frecuencia, enfermedades de la piel, bronco-respiratorias, dolores de cabeza, infecciones, lo que a diario tienen que enfrentar a veces con una aparente normalidad para poder subsistir”.

El estudio indica que las familias pobres con menores trabajando en la calle carecen de los recursos necesarios para los costos de medicina y laboratorios, por lo que las enfermedades avanzan hasta llevar a la muerte a la niñez.

SITUACIÓN ALARMANTE

Producto de la agudización de los niveles de pobreza y desempleo, cada día el ejército de niños y niñas trabajadores se engrosa en las calles de Somoto, según una caracterización realizada por Inprhu.

Este creciente fenómeno de más niños, niñas y adolescentes trabajadores en la calle y en la zona rural, son factores que han incidido para que la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia dedique programas y proyectos con miras a la erradicación del trabajo infantil.

Según Fidelia García, funcionaria del Inprhu, en Somoto 733 niños, niñas y adolescentes se desplazan por las calles de la ciudad, ejerciendo actividades como limpia botas, lava carros, cargadores de bultos, jaladores de leña, ayudantes de albañilería, carpintería y vendedores de todo tipo.

Además existen 97 menores que laboran en “peores formas de trabajo infantil”, removiendo basureros, hurgando en el mercado, recogiendo latas y botellas, así como ejerciendo actividades de prostitución y mendicidad.

La problemática de la niñez trabajadora fue debatida en el “Primer Foro sobre Trabajo Infantil”. Los participantes coincidieron que solamente unidos podrán implementar acciones para la erradicación del trabajo infantil en la calle y brindarle alternativas de vida a los niños, niñas y adolescentes que se ven obligados a laborar en condiciones riesgosas.

PROGRAMAS

Mediante los programas del Inprhu, con el respaldo de instituciones y otras organizaciones, por lo menos 50 niños, niñas y adolescentes han dejado de trabajar en las calles, integrándose a tareas formativas como brigadas ecológicas, talleres de formación laboral, estudios técnicos y universitarios.

Con la ayuda del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el “Centro Oratorio Mama Margarita/Asociación Familia Padre Fabretto”, cuenta con dos microempresas que fabrican cajetas y pan, con la participación de 30 jóvenes emprendedores.

Con el respaldo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y de la “Alianza Madrid-Madriz”, en los nueve municipios que integran el departamento de Madriz, los organismos e instituciones que atienden el sector de la niñez implementarán una estrategia, que tiene como propósito ejecutar acciones a favor de los niños y niñas, y reducir los índices del trabajo infantil.  

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