- Un automóvil donde viajaban cuatro niños y dos adultos dio varias vueltas hasta quedar con las llantas hacia arriba, fuera de la carretera
- Se dirigían a Santa Rosa del Peñón a visitar a unos familiares, pero en el camino el conductor, al parecer, se durmió
Luis Alemán [email protected]
Un milagro, eso fue lo que salvó a una familia que viajaba en un vehículo que se volcó la mañana de ayer a la altura del kilómetro 48 de la Carretera Panamericana, cerca de Las Maderas.
El auto era conducido por el señor Víctor Rojas Martínez, quien en compañía de su madre y cuatro niños se dirigían a visitar a su familia en Santa Rosa del Peñón.
El accidente ocurrió a las 7:00 am de ayer sábado, cuando Rojas Martínez conducía su vehículo Toyota Camry placas 191-188 en el que también viajaban su mamá Catalina Martínez Rojas y los menores Karen Apú Rojas Martínez, de 8 años de edad, Kateryn Dayana Rojas Zúñiga, de 8, Cesia Catalina Rojas, de 2, y Wilfredo José Rojas, de 11 años de edad.
Al parecer, Víctor perdió el control del vehículo, el que dio varias volteretas, luego se salió de la carretera y fue a detenerse en un cerco, donde quedó volcado.
El conductor resultó gravemente lesionado y ayer mismo fue sometido a una cirugía de emergencia en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, mientras que su mamá y el resto de niños, por fortuna, sólo resultaron con golpes en diversas partes del cuerpo.
FUE DE PRONTO
Doña Catalina Martínez, relató que viajaban a una velocidad moderada, pero que de pronto, el vehículo quedó descontrolado, dieron varias vueltas hasta que el auto quedó con las ruedas hacia arriba.
Dijo que, como pudo, logró sacar a los niños, pero su hijo “parece que está muy grave, según confirmaron los médicos”, afirmó la señora que no se explicaba cómo pudo producirse el lamentable accidente.
Todos los accidentados viven aquí en Managua, en el Reparto San Antonio, del Ministerio del Trabajo una cuadra arriba y 20 varas al sur.
¿SE DURMIO AL VOLANTE?
Las causas de este accidente se desconocen. La madre del conductor asegura que no viajaban a exceso de velocidad, lo que hace presumir que éste se haya dormido y perdido el control del vehículo.