- Círculos de Washington dan por
sentado que Bush lo propondrá para conservar el cargo de Secretario Adjunto de Asuntos Hemisféricos - El senador Dodd y los demócratas seguirían oponiéndose y harán la guerra, a pesar del control republicano del Senado
AP
WASHINGTON.- Aunque los republicanos controlen el Senado, el gobierno de George W. Bush podría enfrentarse a otra difícil batalla el próximo año para lograr la confirmación de Otto Reich, el encargado de América Latina en el Departamento de Estado.
Una prolongada lucha sobre ese cargo podría disminuir aún más la atención estadounidense hacia la región, que ha sido perjudicada por la crisis política y económica pero que pese a ello, no ha sido una prioridad para el gobierno estadounidense dedicado a perseguir a los terroristas internacionales y que estudia una guerra con Irak.
Reich fue designado por el presidente Bush el año pasado, pero los demócratas dijeron que no reunía las calificaciones y se negaron a considerarlo como candidato. Los republicanos afirman que Reich, que nació en Cuba, está siendo castigado por sus ideas conservadoras, en particular por su férrea posición contra el líder cubano Fidel Castro.
En enero, Bush actuó al margen del Senado y dio a Reich un cargo temporario como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos Occidentales. Esa designación concluye con la actual legislatura del Congreso. No se tiene en claro si después continuaría en el cargo interinamente.
Se espera que el gobierno de Bush vuelva a designar a Reich, aunque no ha indicado que lo haría.
Robert Zimmerman, portavoz del Buró para Asuntos Hemisféricos, dijo que Reich “todavía tiene toda la confianza del Presidente y del secretario de Estado, y continuará en el cargo mientras el presidente lo desee y mientras la ley lo permita’’.
La posibilidad de que Reich sea confirmado es mayor ahora que los republicanos tienen el control del Senado. El posible presidente del subcomité de Relaciones Exteriores para el hemisferio occidental, el senador Lincoln Chafee, dijo que convocaría a audiencias, algo que el actual presidente, el senador demócrata Christopher Dodd, se negó a hacer.
Pero Dodd, el principal opositor de Reich en el Congreso, podría aún tratar de impedir que el Senado en pleno vote sobre la candidatura de Reich. Dodd afirmó el martes que se opondría a la candidatura de Reich, pero no dijo si postergaría el caso. “Veremos primero si lo postulan”, comentó Dodd.
Reich ha ocupado el cargo en momentos de caos para América Latina. Argentina atraviesa por la peor crisis económica de su historia y ha dejado de pagar su deuda. Brasil también tiene dificultades económicas y ha elegido a un presidente izquierdista que critica la política de Estados Unidos.
La guerra civil de 38 años en Colombia ha empeorado. En Venezuela, hubo un fallido intento golpista contra el presidente Hugo Chávez en abril, pero las tensiones continúan entre el gobierno y la oposición.
Los críticos de Reich dicen que la respuesta de Estados Unidos al golpe refuerza las opiniones de que no reúne las calificaciones. El gobierno de Bush ha sido criticado porque al parecer apoyó el golpe, algo que niega.
“Si tratan de insistir en nombrar a Otto, se aprestan a una batalla”, dijo Bill Goodfellow, del Centro de Política Internacional, de tendencia izquierdista.
LULA Y BUSH CARA A CARA
Reich definió el jueves la agenda de temas que deliberarán el 10 de diciembre el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el mandatario estadounidense George W. Bush.
Los dos líderes políticos analizarán el papel de sus países para intensificar la integración regional y la lucha contra el narcotráfico.
En Brasilia, Reich se reunió dos horas con el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), José Dirceu, y con el coordinador general la transición presidencial, Antonio Palocci, para definir los temas de la agenda bilateral.
Palocci informó que Lula da Silva y Bush analizarán en Washington el 10 de diciembre, fundamentalmente temas referidos al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y las relaciones económicas bilaterales.
Anotó que otra de las preocupaciones será la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
Recordó que Estados Unidos es el principal inversionista en Brasil, lo que hará que las relaciones económicas y políticas bilaterales “sean más intensas ya desde enero cuando el nuevo presidente brasileño asuma el poder”.
APOYO CONTRA EL HAMBRE
EE.UU. prometió cuanto esté a su alcance para apoyar los esfuerzos de Brasil contra el hambre que afecta a millones de brasileños. El apoyo estadounidense se extenderá a los organismos internacionales en condiciones de respaldar el programa contra el hambre que el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva se propone lanzar cuando asuma el gobierno, el 1 de enero. “La lucha de Lula para eliminar el hambre es algo que todo norteamericano puede apoyar”, dijo el Secretario Adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos, Otto Reich.
En la internet:Senate Foreign Relations Committee: http://foreign.senate.gov/