Elízabeth Romero [email protected]
Después de casi un mes de ocurrida la tragedia que costó la vida de cinco personas en la hacienda El Chile, en El Crucero, entre ellos el hijo del ex presidente Arnoldo Alemán, fueron condecorados cinco de los miembros de seguridad personal, quienes en su heroica labor de salvar a otras personas pusieron en riesgo su vida.
Los escoltas fueron condecorados con la medalla Servicio Distinguido “Saúl Alvarez”, en segunda y tercera clase, en un acto al cual asistió el ministro de Gobernación, Arturo Harding.
El director general de la Policía, primer comisionado Edwin Cordero, dijo que ellos van a ser considerados en su momento para un ascenso, o una promoción en cargo. “Consideramos que éstos son los policías que nosotros necesitamos… que estén dispuestos a dar la vida en cualquier momento, en cualquier situación”, manifestó Cordero.
Durante esa tragedia perecieron los escoltas Cristóbal Cano y Enrique Javier Vallejos, además de Alemán Cardenal y otros dos civiles.
Uno de los escoltas que recibió reconocimiento fue el suboficial José Zavala, quien explicó lo sucedido ese fatídico día. “Había que ayudarles a agarrar la escalera, para que ellos subieran, buscar la salvación del hueco, buscar cómo salir. Pero al momento de llegar abajo ya los compañeros estaban sin vida”.
Fueron momentos de tensión en el interior de la pila, dijo: “Se siente uno casi en las últimas, pero sabe que si se desmaya a uno le toca la misma suerte”.
Por su parte, el teniente Duilio Membreño Pichardo, a cargo del grupo de escoltas, destacó el riesgo que les tocó enfrentar en ese momento.
“Era básicamente entrar y a morir, porque no dilataba, más de cuatro a cinco minutos consciente, porque perdían el conocimiento adentro y había una profundidad de agua que le llegaba al pecho a las personas… si no te asfixiabas, te ahogabas”, expresó Membreño.
Mencionó que una de las limitaciones encontradas era el área para efectuar el rescate que duró unos 40 minutos, porque “hay un hoyo allí como de un metro cuadrado, y es bastante difícil hacer un rescate con esas condiciones”, destacó el oficial. En ese momento no contaban con oxígeno, máscaras que les impidieran perecer asfixiados en el interior de la pila.
Dijo que cuando ingresaban a la pila los escoltas “yo les gritaba constantemente, y a medida que iban bajando la pausa de su voz, sabía en qué estado estaba la persona adentro, lo que hacía meter otro relevo y así lograba sacar al que estaba consciente, para que no se me muriera”.