- Es un desconocido en Nicaragua pero es un “peso pesado” en el Servicio Exterior de Estados
Unidos. Morris D. Busby, el Embajador designado por César Gaviria, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), para indagar cómo un cargamento de armas y
municiones fue a dar a manos de los paramilitares de Colombia, es un viejo amigo del ex presidente colombiano, a quien acompañó –siendo Embajador estadounidense en aquel
país– en la larga lucha contra Pablo Escobar Gaviria, el hombre más buscado de la historia
Eduardo [email protected]
Antes de morir, el 2 de diciembre de 1993, Pablo Escobar Gaviria ayudaba a su hijo Juan Pablo a responder por teléfono un largo cuestionario formulado por un periodista, cuando la llamada fue rastreada por el Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional de Colombia. Estaban a pocos pasos suyos, en el barrio Los Olivos, en un sector de clase media de la ciudad de Medellín.
Pablo Escobar divisaba desde una ventana del segundo piso los vehículos que circulaban en la calle, calculando a la vez cuándo debía colgar antes de ser ubicado por el Bloque de Búsqueda.
Al otro lado del hilo telefónico, su hijo estaba junto a su madre María Victoria y su hermana Manuela, en una suite del Hotel Tequendama, en Bogotá, aproximadamente a una hora en avión desde Medellín.
Antes de colgar, Escobar terminó de responder el cuestionario y le deseó buena suerte a su hijo, sin saber que era él quien más la necesitaba ese día. Esa es la versión de Mark Bowden, autor del libro de investigación periodística “Matar a Pablo Escobar”, sobre los momentos finales del Capo.
Según el ex embajador estadounidense en Colombia, Morris D. Busby, cuando Pablo Escobar detectó el movimiento de un vehículo sospechoso, dijo a Juan Pablo, “algo extraño ocurre, debo irme”. Y colgó.
Escobar intentó huir saltando desde la ventana de la segunda planta al techo de tejas rojas del primer piso de la casa, pero la fuga duró segundos antes de caer herido sobre el techo. Un disparo en la pierna derecha y otro en la espalda, lo habían tumbado. Ya herido, recibiría un tercer disparo en el centro de su oreja derecha. La presunción de Bowden es que después de ser herido, Escobar fue ejecutado.
“¡Viva Colombia! ¡Hemos matado a Pablo Escobar!”, gritó uno de los policías. Ya muerto, los oficiales cortarían su bigote al estilo de Hitler.
Por la tarde de ese día, el embajador Busby se trasladó al Palacio Presidencial a felicitar en persona al presidente César Gaviria. Hubo euforia y se brindó con champán, según Bowden.
“Sé que es impropio celebrar la muerte de un ser humano, pero el despliegue que se llevó a cabo para cazar a Pablo Escobar fue un logro increíble –dijo Busby a Bowden–. Cuando pienso en todo el personal y las fuerzas que participaron, todo aquel poderío dirigido a encontrar a un solo hombre… lo único que puedo decir es que no hubiera querido estar en el lugar de Escobar por nada del mundo”.
<UNA CACERÍA DE 16 MESES
Acababa así una larga y sangrienta cacería de 16 meses que había involucrado a diversos servicios de inteligencia colombianos y estadounidenses, y que había costado cinco millones de dólares.
Además del Bloque Especial de Búsqueda de la Policía Nacional de Colombia (PNC), habían participado en la cacería un grupo paramilitar autollamado “Los Pepes” (Perseguidos por Pablo Escobar), la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), la Central de Inteligencia Americana (CIA), Centra Spike (un órgano de escucha electrónica del Ejército) así como la Fuerza Delta y la Marina norteamericana. Todas estas agencias habían entrenado o proveído información a las autoridades colombianas para dar con el paradero de Pablo Escobar, quien había dirigido una ola de terror que puso en contra del Estado y la sociedad colombiana.
Bowden documenta en su libro cómo efectivos de la CIA y la DEA filtraban información a Los Pepes, quienes atentaban contra los bienes y los socios de Escobar. Los Pepes fueron liderados por las familias Galeano, los Moncada y los Castaño. Un líder de éstos últimos, Carlos Castaño, se convertiría en el jefe de los paramilitares de Colombia.
Morris D. Busby era el Embajador de Estados Unidos en Colombia (1992-1994), cuando se desarrolló la cacería contra Pablo Escobar.
Busby dijo a Bowden que desconoció cualquier vínculo entre Los Pepes y el Bloque de Búsqueda, tal como lo documentó un cable de la DEA, e insistió que tal afirmación podría ser a lo sumo una sospecha. “Si yo hubiera tenido certeza de que tal conexión existía, hubiera cancelado toda la operación sin más”, aseguró el embajador Busby.
Según su biografía oficial, lideró en Colombia “una larga y complicada misión diplomática que incluyó una variedad de agencias gubernamentales”.
NUEVE AÑOS DESPUÉS
Han transcurrido nueve años desde entonces. Ahora Busby indaga cómo 3,000 AK y cinco millones de municiones fueron a dar a manos de Carlos Castaño, jefe de los paramilitares colombianos y ex líder de Los Pepes. “Es el mejor gol que hemos logrado”, dijo Castaño al diario El Tiempo, recientemente, refiriéndose a las armas provenientes de Nicaragua.
Busby cultivó una especial amistad con César Gaviria, Presidente de Colombia y Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien lo nombró en abril Embajador Especial para indagar el caso del cargamento de armas.
LA PRENSA intentó entrevistar a Busby acerca de su larga experiencia en el servicio diplomático estadounidense, el informe sobre el embarque de armas y sobre la cacería a Pablo Escobar, pero declinó comentar al respecto. Busby escribió a LA PRENSA: “Gracias por su e-mail (correo electrónico). Yo estaría gustoso de hablar con usted, pero no puedo hacerlo hasta después que el reporte (sobre el cargamento de armas) haya sido enviado al Secretario General (de la OEA) y a los países involucrados. Si usted está simplemente interesado en mi experiencia, le envío adjunto para su información una copia de mi hoja de vida”.
Su currículo oficial indica que es un veterano del servicio diplomático y un especialista en contraterrorismo que ha trabajado para cuatro presidentes de Estados Unidos de América.
Fue durante tres años el oficial de mayor rango para temas de contraterrorismo en el Departamento de Estado, dirigiendo los esfuerzos estadounidenses en esta materia, durante la Guerra del Golfo Pérsico (1991). Durante dos años fue el representante alterno ante la Comisión de Desarme donde negoció con los soviéticos el desactivamiento de sus armas químicas.
Busby ha sido emisario especial del presidente Ronald Reagan para Centroamérica (1988-1989), así como asistente del Secretario de Estado para asuntos interamericanos (1987-1988), cuando esta región fue un escenario central de la Guerra Fría, durante los años ochenta, década en la que había conflictos bélicos de origen político, tanto en Nicaragua, como Guatemala y El Salvador. Colaboró con los presidentes de la región en las negociaciones de paz en sus respectivos países. Anteriormente, había encabezado un programa especial de apoyo a la Resistencia nicaragüense. Habla fluidamente el español.
Fue Embajador de Estados Unidos para asuntos marítimos y jefe adjunto de la misión estadounidense en México, entre 1984 y 1987, negociando acuerdos de delimitación marítima con países como Japón o la Unión Soviética, gracias a su experiencia como oficial naval durante quince años (1960-1975). Se graduó en el Colegio de Guerra Naval de Newport, Rhode Island. Ha fungido como oficial al mando de dragaminas costeros y ha servido en barcos anfibios y destructores equipados con misiles.
Antes de iniciar su carrera en el gobierno, el embajador Busby era reconocido por “sus habilidades de administración, negociación y de liderazgo”. Ha recibido en tres ocasiones el premio por servicio meritorio, otorgado por el Presidente de Estados Unidos.
Entre los reconocimientos militares, recibió la Medalla Naval de Honor y la Estrella de Bronce por su acción de combate en Viet-Nam.
El embajador Busby se graduó en Marshall University (1960), institución que lo nombró alumno distinguido (1988), y obtuvo una Maestría en política y gobierno de América Latina, en la Universidad George Washington (1971).
Es considerado un experto en la lucha antidrogas, interdicción aérea de aviones del narcotráfico y como tal es constantemente consultado acerca de la situación en Colombia. También se le comisionan investigaciones sobre casos específicos.
En su opinión, EEUU está enfrentando “una muy peligrosa y explosiva crisis en nuestro hemisferio, que de no formar parte de una política prioritaria, sino es manejada de forma inteligente, podría degenerar en trágicas consecuencias para el pueblo colombiano y para nuestros intereses en la región”.
Así se expresó durante una comparecencia ante el subcomité de Justicia Criminal, Política Antidrogas y Derechos Humanos, en un panel titulado “La crisis en Colombia: ¿Qué es lo que enfrentamos?”, el pasado 15 de febrero del 2000.
Asimismo, insistió ante el Congreso sobre la necesidad de aprobar ayuda a favor del gobierno de Colombia, pues “temo que estemos perdiendo a uno de nuestros mejores aliados en el hemisferio”.
“OBTIVIMOS UN GRAN TRIUNFO ALLÍ
El jueves 21 de septiembre de 1999, el programa 60 Minutos, de la estación CBS de Estados Unidos, transmitió un reporte especial titulado “America´s secret war” (La guerra secreta de Estados Unidos), donde explicaba cómo las fuerzas de inteligencia norteamericanas entrenaban a fuerzas élites colombianas en el combate al narcotráfico. La historia periodística remitió como antecedente inmediato a la cacería contra Pablo Escobar, el narcotraficante más grande de la historia.
El embajador Busby fue entrevistado por 60 Minutos para conocer su experiencia sobre el tema. En el programa de televisión se recordó que en 1989, Pablo Escobar hizo estallar en el aire un avión de la línea aérea Avianca, en un atentado contra el entonces candidato presidencial César Gaviria. En el atentado murieron 120 personas, entre ellas cinco estadounidenses.
Dan Rather preguntó a Busby: “¿Quién sería capaz de matar a 120 personas en el afán de matar a una sola?”
“Un monstruo”, contestó.
Según el embajador Busby, en contra de Pablo Escobar se siguió una estrategia de persecución “contra sus lugartenientes, contra todo su dinero, en contra de su infraestructura, (la idea era) echar abajo todo lo que le protegiera. Y así se hizo de forma sistemática y organizada”.
Cuando Rather expresó que la impresión pública era que Estados Unidos había perdido la guerra contra las drogas, Busby contestó: “Eso no es cierto, eso no es cierto, obtuvimos una gran victoria allí (en Colombia)”.
Durante el programa, también se entrevistó al marine de Estados Unidos, Gil Macklin, quien dijo entre otras cosas, que entrenaron a una fuerza élite de la Policía colombiana para enfrentar el terrorismo de Pablo Escobar.
Dan Rather: “Los marines son entrenados para matar gente. ¿Ustedes entrenaron en eso a los comandos (colombianos)?”
“Sí”, dijo el mayor Maklin.
EL NEGOCIO DE LA SEGURIDAD
-Morris D. Busby es presidente de BGI International Consulting Services Inc., una firma especializada en contraterrorismo, seguridad aérea, con énfasis en consultoría de negocios globales. Sus expertos brindan servicios en materia de seguridad, información de capital, penetración de mercado y relaciones de gobierno. Su mercado es el estadounidense y el latinoamericano, aunque realizan consultorías en todo el mundo. Sus expertos hacen comentarios sobre terrorismo y seguridad aérea en las principales cadenas de televisión norteamericanas. El embajador Busby, de 64 años, es casado, tiene dos hijos y vive en Arlington, Virginia.
-También fue nombrado en abril de 1998, asesor de “Invision Technologies”, una firma que produce y comercializa sistemas para la detección de explosivos para la aviación civil, con sede en Newark, California.
-“El embajador Busby nos brindará una valiosa perspectiva y juicios para el crecimiento y desarrollo de nuestros planes”, declaró Sergio Magistri, presidente ejecutivo de la firma. “El es un experto en contraterrorismo”, recalcó en aquella ocasión.
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