Ante el tremendo despelote político-doctrinal que se vive en Paisito, les ofrecemos un escrito distinto. Tomado de www.corazones.org una página católica de mucho prestigio, podrán ver y comparar las penqueaderas de ayer y hoy por el poder.
El arrianismo tomó su nombre de Arrio, sacerdote de Alejandría, quien desde el año 318 propagó la idea de que no hay tres personas en Dios sino una sola. Según Arrio, Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado de la nada por el Padre. Arrio difunde sus ideas, pero es excomulgado junto con sus partidarios por un sínodo convocado por el obispo Alejandro. No obstante, la herejía continuó expandiéndose…
Ante esta crisis que amenazaba la estabilidad del Imperio (los cristianos que no vivían en Roma no aceptaban ninguna autoridad romana), el emperador Constantino El Grande convocó al Concilio de Nicea en el año 325. En este Concilio, el partido anti-arriano —bajo la guía de San Atanasio— logró una definición ortodoxa de la fe y, además, la autoridad del obispo romano sobre todas las comunidades cristianas. De esta forma, quedaron en Roma, los dos máximos poderes.
Arrio y sus seguidores fueron desterrados, entre ellos Eusebio de Nicomedia. Aunque el emperador Constantino no era arriano, bajo la influencia de su hermana permitió el regreso de Eusebio y otros, quienes pronto lograron el exilio de su enemigo Atanasio y lograron más avances durante el reinado del sucesor de Constantino en Oriente, su hijo Constancio II.
En el año 341, el arrianismo celebró un Concilio en Antioquia que aceptó varias afirmaciones heréticas sobre la naturaleza de Cristo. La oposición fue tal en Occidente, que Constancio II, emperador de Oriente, y Constante, emperador de Occidente, convocaron un Concilio en Sárdica en el 343, donde se logró el regreso de Atanasio y la separación de muchos obispos arrianos. Sin embargo, tras la muerte de Constante y el advenimiento de Constancio II como único emperador, los arrianos recuperaron poder y se dio su máximo triunfo doctrinal en sus concilios de Seleucia y Arimino.
Cuando parecía que la fe católica se perdía, las cosas se volvieron en contra del arrianismo. Constancio murió, dejando al arrianismo sin su gran protector. Bajo el gobierno de Valentiniano, el cristianismo ortodoxo fue restablecido, derrotando totalmente al arrianismo en el Concilio de Constantinopla en el año 381.
¿Quedó claro cómo se manejan los asuntos espirituales? ¡A punta de pactos y anti-pactos con el poder! En el Concilio de Nicea lo que se da es un pacto entre Iglesia y Estado en donde un emperador pagano logra la estabilidad de su Imperio y el obispo de Roma logra el Papado. Viniéndonos al presente, en Paisito nos encontramos que hay un pacto de la Jerarquía con el ex Titular del Ejecutivo, quien le dio —a manos llenas— dinero mal habido. Como eso es delito y el actual gobierno lo persigue, la Jerarquía rompe con el Gobierno de la Nueva Era. Para colmo, para salvar a uno de sus hijos dilectos, la Jerarquía hace otro pacto sólo que esta vez con la víbora, vale decir la versión moderna del pagano Constantino. No es por nada, pero en todo esto, Cristo no aparece por ningún lado… ¡Cuánta falta hacés, Colochón!