El Padre Patricio cultiva berenjenas en huertos “orgánicos”, de cuyo producto vende a los visitantes.

Padre Patricio: el varón piadoso de La Garnacha

El sacerdote Paziente Tirasboschi, mejor conocido como el “Padre Patricio”, mantiene el principio bíblico de que el pan de cada día debe ganarse con el sudor de la frente. Y es que trabaja a la par de los campesinos de la comunidad La Garnacha, ubicada a 15 kilómetros de Estelí, en un polo de desarrollo […]

  • El sacerdote Paziente Tirasboschi, mejor conocido como el “Padre Patricio”, mantiene el principio bíblico de que el pan de cada día debe ganarse con el sudor de la frente. Y es que trabaja a la par de los campesinos de la comunidad La Garnacha, ubicada a 15 kilómetros de Estelí, en un polo de desarrollo productivo, donde cultivan café, hortalizas y producen queso tipo suizo e italiano

Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/[email protected]

En tiempos bíblicos, el apóstol Pablo sentó un precedente teológico sobre el deber de trabajar y en ese sentido sacerdotes comprometidos con la opción por los pobres, sobrellevan en sus hombros esa responsabilidad.

“… ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros…”, les expresaba el apóstol Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Una buena parte de los tesalonicenses tomaron muy a pecho el pronto regreso a la tierra de Jesucristo y abandonaron sus labores agrícolas recostándose en los hermanos espirituales de la iglesia para que les dieran los alimentos.

Así surgió aquella famosa frase que detestan los haraganes, salida de los labios del apóstol Pablo: “El que no trabaja, pues tampoco coma” (2 Tesalonicenses, 3: 10).

El sacerdote Paziente Tirasboschi conocido como el “Padre Patricio”, hace suyos los planteamientos del apóstol Pablo, pero además retoma lo del libro de Génesis: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.

El Padre Patricio, perteneciente a la orden religiosa “Hermano Carlos Foucuald”, desde hace ocho años se convirtió en el cura párroco de San Nicolás, 25 kilómetros al suroeste de Estelí, aunque pastoralmente depende de la Diócesis de León.

Es un hombre sencillo, pequeño de estatura y por su vestimenta cualquiera lo confunde con un campesino del municipio San Nicolás, a pesar que llegó procedente de Nueva York con la misión de construir una hermosa ermita en la comunidad La Garnacha, a 15 kilómetros de Estelí.

El sacerdote Tirasboschi, de 58 años, es originario de Italia, sin embargo, ha pedido a su familia y feligreses, que cuando fallezca lo sepulten detrás del templo que él mismo construyó en el poblado La Garnacha, localizado a 1,500 metros de altura sobre el nivel del mar.

UNA TUMBA SIN CRUZ

“Quiero que me sepulten detrás de la iglesia, pero que no me pongan cruz, porque Nicaragua está llena de cruces”, expresa el sacerdote italiano.

El nombre La Garnacha se identifica en países europeos con la fabricación de vinos, pero en este caso el Padre Patricio ha hecho famosa a la localidad con la producción de quesos suizos e italianos, utilizando la leche de cabras y vacas.

La fabricación de queso forma del “Proyecto Agrícola Parroquial”, que genera empleo a 15 familias de las 18 que habitan en La Garnacha y también se dedican a la agricultura y siembra de hortalizas ecológicas.

“Tenemos quesos añejos de más de un año, que vendemos en Managua y otros que los vienen a comprar aquí”, señala el religioso italiano.

La leche es debidamente procesada, contando con un laboratorio de control de calidad y una bodega de almacenamiento que guarda quesos añejos similares a los suizos e italianos.

Padre Patricio, ¿cómo llegó a La Garnacha?

Nicaragua siempre me ha gustado, entonces un día estando en Nueva York, decidí venir a construir una iglesia, y me quedé.

— ¿Cuándo pisó tierra nicaragüense?

Hace 8 años.

— ¿Por qué trabaja en el campo, como cualquier campesino?

Porque nuestra misión es trabajar en el campo. Yo tengo que trabajar para ganarme la vida.

— ¿En qué labores agrícolas participa?

Aquí trabajo como cualquier campesino. Aquí tenemos una lechería, además trabajamos en el café y en hortalizas.

— ¿Pero es raro ver a un sacerdote quitarse la sotana y salir a trabajar al campo?

Sí, pero en nuestra misión de hermanos existe el compromiso de que tenemos que trabajar.

— ¿En su misión sacerdotal, entonces, hay que sudarse?

Sí, hay que ganarse el pan de cada día con el sudor de nuestra frente.

— ¿Devenga algún salario?

Yo devengo el mismo salario que gana un campesino, por ejemplo: si gana 25 ó 35 córdobas, eso gano yo.

— ¿Acepta ofrendas para su persona?

No. No, de ninguna manera. A título personal no, porque uno tiene que ganarse la vida trabajando.

— ¿Pero recibe donaciones…?

Todas las donaciones que vienen son para los proyectos. Yo no toco ni un centavo.

— Hay mucha crítica de que la jerarquía católica de Nicaragua, tiene mucho dinero y propiedades. ¿Qué opina usted?

Bueno, yo no creo que sea millonaria. Ja-ja-ja… “Yo participo en las reuniones de la Diócesis de León y veo que la mayoría de las parroquias son pobres”.

— Pero los obispos usan vehículos de último modelo…

Bueno eso sí. Ja-ja-ja-ja.

— ¿Y usted tiene vehículo?

Claro, un viejo burro.

— ¿Un viejo burro?

Ja-ja-ja… El viejo burro son mis dos pies, también monto una mula y otras veces el vehículo del proyecto.

¿Guarda el voto de pobreza?

— Nosotros como religiosos siempre tenemos que guardar el voto de pobreza, pero no nos falta nada.

— Todos somos de la muerte. ¿Si fallece pedirá que lleven sus restos a Italia?

Yo les he dicho que me entierren detrás de la iglesia de La Garnacha, pero que no me pongan cruz, porque Nicaragua está llena de cruces.  

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