Francisco Luis Pérez
TAIPEI.- Taiwan, una pequeña isla ubicada a pocos kilómetros de China y que se niega a reconocer la soberanía de Pekín, sigue de cerca el XVI Congreso del Partido Comunista, que comienza hoy y puede afectar su futuro.
Aunque la mayoría de los altos funcionarios y estudiosos de la isla esperan pocos cambios de este congreso, la principal preocupación de Taiwan estriba en el campo militar.
La isla teme que un incremento del poder de las facciones más duras y nacionalistas del Partido Comunista Chino intensifique el rearme y el peligro de una invasión.
Los expertos del gobernante Partido Demócrata Progresista (PDP) están convencidos de que sea quien fuere el sucesor de Jiang Zemin, la “nueva guardia” tendrá pocas opciones de cambio, dadas las restricciones internas y externas a que está sometido ese gran país.
Chen Chung-hsin, director de Asuntos Chinos en el PDP, cree que después del congreso se producirá una transición de poder en la cúpula del Gobierno y del Partido, pero está seguro de que el actual presidente, Jiang Zemin, mantendrá su influencia, entre bastidores, incluso en el caso de que dimita después de dicha reunión.
Todo esto hará que los nuevos dirigentes no se desvíen de la actual política de Jiang y que sigan presentando a China en el mundo como una gran potencia moderada y responsable.
“Los nuevos dirigentes chinos cooperarán con Estados Unidos, Japón y Europa en la lucha contra el terrorismo internacional, el fomento del comercio y la mejora en el respeto a los Derechos Humanos”, señaló Chen.
Sin embargo, para la mayoría de los analistas, la predecible estabilidad política no garantiza el éxito en tareas tan urgentes como la lucha contra el creciente desempleo, los millones de obreros emigrados a las ciudades y la pobreza de las aldeas.
Esos apremiantes problemas internos de China han desencadenado una gran insatisfacción y amenazan al liderazgo comunista chino, según Chen.
Los dirigentes tratarán de responder a estos desafíos a través de una reforma del Partido Comunista, lo que puede aliviar las tensiones, añadió.
En el aspecto militar, las autoridades y los estudiosos taiwaneses temen la modernización del Ejército y de la Marina china, y sobre todo les inquietan los planes de Pekín de comprar a Rusia barcos de guerra “Slava”, que pueden transportar misiles nucleares, y submarinos “Akula”.
Un rearme chino desencadenará, sin duda, un rearme también en Taiwan. De hecho, la isla ya ha decidido comprar destructores “Kidd” y pretende adquirir a Estados Unidos otros más avanzados equipados con los sistemas antimisiles AEGIS.
Además, Taipei teme que Pekín busque aislarla internacionalmente tanto en el campo diplomático como en el económico, bloqueando su participación en los programas de cooperación internacional y usando tácticas para atraer el capital y otros recursos de la isla, dijo Chen Po-chih, ex presidente del Consejo para la Planificación y el Desarrollo Económicos.
Esta semana China firmó un acuerdo con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que sienta las bases para crear, en diez años, la mayor zona de libre comercio del mundo.
Taiwan, atrapado por esta iniciativa, anunció el miércoles el inicio de contactos con varios países del Sudeste Asiático para negociar acuerdos bilaterales de libre comercio que frenen los intentos de Pekín.