- En el país más poblado tiene lugar el relevo oficial generacional en el régimen
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AFP, EFE
PEKÍN.- El nerviosismo de los ciudadanos y la paralización de toda actividad política marcan el ambiente de China ante la inauguración, este viernes, del XVI Congreso del Partido Comunista (PCCh), reunión de la que saldrá un nuevo presidente y un Politburó renovado.
El XVI Congreso del PCCh, que se celebrará en Pekín desde hoy hasta el 14 de noviembre, designará a las nuevas autoridades del país, y hará de esta forma oficial la mayor reestructuración de los últimos 13 años, del liderazgo de esta gigantesca nación.
Los 2,210 delegados, que representan a 66 millones de miembros, se reunirán en el Palacio del Pueblo, un imponente edificio que se encuentra junto a la Plaza Tiananmen.
Estos delegados, procedentes de todos los rincones del país, aprobarán un informe de orientación general y elegirán a un nuevo Comité Central de unas 300 personas.
Tras este gran acontecimiento, en una capital sometida a medidas de seguridad más severas que las acostumbradas, el Comité Central designará formalmente a los gobernantes de este país de 1,300 millones de habitantes durante los cinco próximos años.
El actual jefe de Estado, Jiang Zemin, cuya renuncia se espera, ya se ha asegurado de que le suceda su delfín, el vicepresidente Hu Jintao, de 59 años, quien, según la mayoría de los analistas, no es ni demasiado radical ni liberal, y tiene el suficiente equilibrio y peso intelectual para navegar con buen pulso en las inquietantes aguas de China.
Entre la elección de Hu Jintao como presidente al final del XVI Congreso del PCCh y el traspaso real de poderes, que podría tener lugar en marzo de 2003, Jiang Zemin tendrá más de tres meses al frente del Ejecutivo para pensar acerca de lo que ya ha planeado para su futuro.
Los analistas coinciden en que Hu Jintao será nombrado Secretario General del Partido Comunista, el cargo más importante que hay en China, y Presidente, el segundo puesto en la jerarquía de poder del régimen que inauguró Mao Zedong.
Li Peng, número dos del partido y presidente del Parlamento, también debe retirarse, así como Zhu Rongji, el número tres y primer ministro.
Pero estas partidas debidas a la edad no significan que “la vieja guardia” desaparecerá totalmente de la vida política. Eso sería contrario a la tradición.
Es casi seguro que Jiang Zemin se reserve el puesto de presidente de la Comisión Militar Central (CMC, máximo órgano castrense chino), poder fáctico que “conserva en lata” las esencias mas inmovilistas del comunismo y recuerda los delirios heroicos del Ejército de Liberación Popular (ELP), según admiten los expertos.
El ELP, que es el ejército más numeroso del mundo, con tres millones de oficiales y soldados, es la institución de China que ha resultado más impermeable a las profundas reformas económicas y de apertura al exterior que ha experimentado el gigante asiático en las últimas dos décadas.
Como cabeza del ELP, que ha estado salpicado en los últimos años por numerosos casos de corrupción, Jiang se acoraza con un escudo protector al estilo muralla china, y se asegura de que pase lo que pase cuenta con una guardia pretoriana intocable.
Los otros dos políticos importantes que dejarán los puestos de máxima responsabilidad son el primer ministro, Zhu Rongji, el hombre que supo profundizar con un éxito reconocido a nivel mundial en las reformas económicas de carácter liberal que lleva a cabo el país, y el presidente del Parlamento, Li Peng.
EL RESTO DE LOS NUEVOS LÍDERES
El otro hecho destacable de este jueves fue la designación de los vicesecretarios generales del presidium del congreso, que acompañarán a Hu Jintao durante una semana.
Estos responsables, fieles o allegados a Jiang, según los analistas, son cuatro: Ding Guangen, miembro del buró político (BP) y ex director de la propaganda; otros dos miembros del BP, Luo Gan y Zeng Qinghong, brazo derecho de Jiang Zemin; y Wang Gang, a cargo de la administración del partido.
“Colocar a Zeng Qinghong como vicesecretario general significa que entrará al comité permanente del buró político”, adelanta el profesor Ku.
Con 63 años de edad, Zeng Qinghong es el principal consejero y teórico del jefe de Estado, Jiang Zemin.
“El hecho de que ocupe esta posición (durante el congreso) es una señal muy fuerte enviada por Jiang”, afirma por su parte Joseph Cheng, politólogo en Hong Kong, quien no excluye que Zeng se convierta en el número dos del partido detrás de Hu.
“Jiang controla perfectamente la transición y debería ser capaz de ubicar a sus protegidos en la cúpula, quizás justo detrás de Hu Jintao”, agrega Joseph Cheng.
NO PREVÉN CAMBIOS RADICALES
Los analistas chinos y extranjeros tienen opiniones divergentes sobre algunas cuestiones fundamentales, pero coinciden en la idea de que no hay que esperar ningún cambio radical en el corto plazo en la conducción de los asuntos del país más poblado de la Tierra, por tres motivos principales:
La nueva generación de dirigentes, oficialmente la cuarta, está integrada por hombres del aparato, algunos de los cuales ya ejercen responsabilidades importantes desde hace dos décadas.
No hay desacuerdos profundos sobre la política económica, que se dirige hacia una dosis mayor de capitalismo.
Las diferencias de apreciación sobre el grado de reformas políticas también son escasas. Nadie espera que el nuevo equipo de Hu Jintao cuestione el papel dirigente del PCCh.
ELEGIDO POR DENG XIAOPING
En vísperas del congreso del partido, el esperado ascenso de Hu Jintao a la cúpula oficial del régimen quedó confirmado. Hace cinco años, durante el XV Congreso, Hu Jintao fue encargado de presidir el siguiente, que comienza hoy y durará siete días. “Esto muestra que el estatus de Hu Jintao como eje de la dirección está prácticamente confirmado”, estima Ku Chien-wen, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Chengchi de Taiwan. Fue el patriarca Deng Xiaoping en persona quien había elegido a Hu Jintao como futuro dirigente de la generación que debía suceder a la de Jiang Zemin.
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