Julio León Báez
El 29 de octubre en un diario local apareció una noticia sobre la erección de un busto monumental de nuestro poeta Rubén Darío, flotando sobre las aguas del Xolotlán, ubicado exactamente sobre las aguas que están frente al Teatro Nacional Rubén Darío y la Casa Presidencial. Esta es una idea valiosa, pero creo que es más lógico restaurar el Monumento Poético de Rubén Darío, el cual se encuentra en total abandono y destruido, a pesar de estar a unos cuantos metros de la Casa Presidencial. Ese dinero recaudado debería ocuparse para la restauración del monumento más bello que posee Managua, y sobre todo por ser erigido a nuestro poeta universal Rubén Darío. Este monumento debería ser responsabilidad directa del Teatro Nacional y de la Casa Presidencial, por la cercanía de ambas instituciones, como por la importancia que ellas tienen.
Hasta el momento, ni el alcalde de Managua, Herty Lewites, ni el director de Cultura, Napoleón Chow, han girado instrucciones para salvaguardar el Monumento Poético y no lo sigan destruyendo.
Por otro lado, con respecto a un artículo publicado en LA PRENSA, en la Sección “Cartas al Director”, el 30 de octubre, referente al Parque Rubén Darío, el autor de dicho artículo dice que el monumento a nuestro poeta Rubén Darío fue inaugurado el 15 de septiembre de 1933, pero no fue es así. Esa era la fecha prevista para la inauguración, pero el “Comité Bronce Darío” la suspendió debido al mal tiempo que azotaba en esos días al país, lo cual había impedido que se concluyeran las obras. Por tal motivo el monumento fue inaugurado días después, el 24 de septiembre.