- Los Sí y los No cuando se asiste a una fiesta
La cortesía ha existido en todas las épocas. Ésta no es como un vestido costoso que se saca del armario sólo para los días de fiesta o para presentarse a las visitas, sino una forma de vida.
Recordemos que la buena educación consiste en conocer y aplicar una serie de reglas establecidas que permiten la convivencia en la sociedad.
Al recibir una invitación, con las siglas R.S.V.P. (en francés S’IL VOUS PLAIT), significa que es necesario confirmar la asistencia y por lo tanto la confirmación o excusa debe hacerse de inmediato y no el mismo día del evento.
Acciones de mala educación:
– Es de mal gusto aparecer con otra persona o personas que no hayan sido invitadas o peor aún llevar niños. Al menos que se le consulte a la anfitriona con suficiente anticipación.
– Llegar con notorio retardo es una gran descortesía.
– Al igual que quedarse mucho tiempo después de que se han ido todos los demás invitados.
– Estar conversando con una persona y estar mirando a otros.
– Concentrar al dueño de la fiesta con conversaciones largas.
– Abusar del licor.
– Llegar vestido de una forma inusual.
– Tener conversaciones conflictivas o tediosas.
– Tratar de ser el centro de atención gritando, riéndonos a carcajadas o bailando en una forma vulgar.
Es de buen gesto llamar por teléfono a la anfitriona de la fiesta al día siguiente y agradecer la cena o bien mandar una pequeña tarjetita.
Recordemos que el objetivo de asistir a una fiesta es pasarla bien, disfrutar y socializar.
¿Qué regalamos?
El regalo no es solamente un objeto sino el sentimiento que éste representa sin olvidar que se presta siempre a las más variadas interpretaciones:
Puede ser objeto de seducción, para manifestar el deseo de ser considerado como símbolo de estatus o como medio para afirmar el propio poder. Sin embargo, por encima de todo hay que considerar que para hacer un regalo es necesario estudiar a fondo la personalidad de quien ha de recibirlo.
Quien recibe un regalo debe poner buena cara al mal tiempo, cualquiera que sea lo que le hayan obsequiado. No se le ocurra por ningún motivo preguntar ¿podría cambiarlo? Hay que tener cuidado de que los regalos vayan sin precio.
El problema de seleccionar un regalo para una persona a la que se conoce poco es siempre un dolor de cabeza para quien lo tiene que adquirir; si la persona es rica y poderosa, el problema es casi insoluble, pues ésta suele poseerlo todo, pero lo más importante es la intención del detalle.
* Directora de la Academia de Imagen y Modales Sevillanas.