- Vamos a ver batear al fiero Barry
Edgard Tijerino M. [email protected]
Quien le iba a decir a Barry Bonds, mientras crecía con sus dos hermanos mayores bateando pelotas que ocasionalmente quebraban ventanas en la casa de su familia, que más adelante se convertiría en la mayor atracción del béisbol, en el ombligo del show.
Entren señores, tomen asiento y abróchense los cinturones, vean batear a Barry, la fiera, el matador de pitcheres. Eso es algo único, como el León de Nemea, la Hidra de Lerna, o David Cooperfield en Las Vegas.
Yo no soy la excepción y seguramente, usted tampoco… Por favor, traten de responder a esta interrogante: ¿hay alguien, sentimentalmente vinculado a lo apasionante que es el béisbol, que en estos momentos de incontrolable agitación, no se sienta atrapado por el Barry-show? Tiene que ser un robot.
La experiencia y su evolución, lo han convertido aparentemente en un bateador de sangre fría. Kevin Appier opina que es capaz de taladrar a un pitcher con su mirada desde que se instala en el cajón de bateo.
Ha sido acusado de jactancioso, nada amigable, dueño de un ego abrumador, pero en medio de la agitación que provoca, todos quieren un pedazo de Barry Bonds.
Bonds debe sentirse como el Ratón Mickey en Disneyworld. Todos quieren verlo batear, tocarlo, tener su autógrafo, tomarse una foto. Uno supone que debe sentirse incómodo por lo que ha sido su manera de ser, apartado, resistente a la prensa, silencioso en la caseta, sin el menor interés en resultar agradable, pavoneándose siempre, dando la impresión de considerarse demasiado grande en cualquier sitio.
Pero, ¿qué importa eso si su show es tan dominante? ¿Cómo reparar en su vanidad, si cada uno de sus swings hace del precio de la entrada una ganga? No hay forma de molestarnos con quien está ofreciendo semejante espectacularidad.
“¿Qué es lo que ustedes van a escribir?”, preguntó Bonds a los reporteros después de la derrota de los Gigantes en el séptimo juego. “He tenido una buena postemporada y aún así perdimos. ¿Qué es lo que necesita un equipo para ganar?”, dijo masticando algo de amargura… “Por favor, sólo una pregunta más, la próxima, pero que sea muda”, agregó y se fue.
ES TEMIBLE
“No había tenido oportunidad de mirarlo en directo. Ciertamente, este tipo es temible. Yo estoy asombrado porque cada vez que camina hacia el plato, asusta a todos. Yo miraba al pobre Scioscia haciendo señas con los dedos para que le dieran la base intencional. El no parece ser humano”, dijo con sencillez el coach de bateo de los Angeles Micky Hatcher.
“No puedo imaginar a nadie mejor que él en el juego. Si alguien dice Ted Williams, no me preocupa”, apuntó Hatcher.
”Nunca lo veo presionado. Parece estar manejando muy bien su emoción y eso es bueno para él y para el equipo”, dijo Dusty Baker… “Barry ha tenido que convertirse en un buen bateador de bolas malas para poder enfrentar el poco material bateable que le ofrece el pitcheo adversario”, escribió Jason Starks.
Y aquí estamos atrapados por el Barry-show, como puede hacerlo en boxeo Oscar de la Hoya, el golf Tigre Woods o lo hacía Pete Sampras en tenis.