EFE
LA HABANA.- El béisbol, deporte nacional en la isla caribeña, “está en la calle”, como suele decirse en el argot deportivo local, por la proximidad de un tope con profesionales japoneses y la Copa Intercontinental.
La pelota, como también se le denomina a esta disciplina, es la pasión de las grandes multitudes en Cuba, de ahí se explica el ambiente beisbolero reinante entre la fanaticada local por ambos acontecimientos.
En cualquier esquina, en centros de trabajo, en las calles y en los propios hogares el béisbol es uno de los temas que acapara la mayor atención de los cubanos, pues este deporte lo llevan en su sangre.
Más allá de su connotación puramente deportiva, el béisbol es para los cubanos un acontecimiento social y que sin duda forma parte también de su cultura.
Cuba es una potencia deportiva mundial, como lo demuestra, por ejemplo, el noveno lugar ocupado en los Juegos Olímpicos de Sydney’2001 al ganar 11 medallas de oro, 11 de plata y 7 de bronce.
Es por ello que deportes como el boxeo, el baloncesto, el voleibol, el judo, la halterofilia, entre otros, gozan de mucha popularidad en la isla, pero nada se compara por la pasión de su afición por el béisbol.
A este ambiente beisbolero se une la atención que tanto el tope con los japoneses como dicha competición internacional está teniendo en la prensa deportiva local.
El equipo Dragones de Chunichi, de la Liga Profesional japonesa de Béisbol, llegará a La Habana el próximo lunes para disputar dos partido amistosos con una selección cubana.
El cuadro japonés, que finalizó en el tercer puesto de su liga “rentada”, enfrentará a una plantilla local los días 6 y 7 de este mes en el Estadio Latinoamericano de esta capital.
Un día después de concluir los dos encuentros se iniciará la XV Copa Intercontinental, con la participación de 12 equipos invitados, entre ellos varios latinoamericanos.
Nuevamente el estadio capitalino, y el Victoria de Girón de Matanzas, a unos 100 kilómetros al este de La Habana, serán la sede de la Copa, cuyos participantes estarán divididos en dos grupos clasificatorios.
En la llave “A” jugarán las novenas de Cuba, China, Japón, República Dominicana, Holanda y Venezuela. El grupo B está conformado por los planteles de Brasil, Taiwán, Italia, Corea del Surm México y Panamá.
Ambos sucesos beisboleros han despertado un gran interés entre los aficionados, principalmente por dos razones que se vinculan entre sí.
El tope con los japoneses dará la oportunidad a los anfitriones de jugar con un cuadro del denominado béisbol “rentado”, de indudable calidad, y que, de hecho, le servirá de preparación para la propia Copa Intercontinental.
Este último evento, por su parte, posibilitaría a los peloteros cubanos recuperar ante su afición el primer puesto en estas lides, que les ha resultado esquivo en las ediciones precedentes de Barcelona’97 y Sydney’99.
A juzgar por la tradición en este deporte de la mayoría de los países que estarán en lisa, y por la presencia de peloteros profesionales en muchos de esos equipos, se podría inferir la fuerza que tendría ese torneo, y se justifica, por tanto, la expectación que ha creado entre los amantes de esta modalidad atlética.
EN RENOVACIÓN
Aún cuando la plantilla local ha sido sometida a un proceso de renovación en su mayor parte, los especialistas la consideran entre las de mayor favoritismo de estar entre las primeras.
Cuando el próximo día 6 de noviembre se dé la voz de “play ball (a jugar) ante los japoneses, la emoción de los fanáticos cubanos no se detendrá hasta el día 20 en que finalizará la Copa Intercontinental, el principal torneo del año para los peloteros locales.