- En menos de 10 años ha aumentado en un 20 por ciento el uso de métodos anticonceptivos, sobre todo el de la inyección y la píldora,
según revela la ENDESA-2001. En la RAAN y Jinotega paren seis hijos en promedio, sin embargo, en general en el área rural, hay una tendencia a reducir la prole, según refleja la misma encuesta
Amalia Morales [email protected]
Desde la sombra de su rancho, Ana Palacios, escucha la bulla del acto que celebra su comunidad en la Isla Zapatera, al que no puede ir porque su hijo de 10 meses anda mal de los parásitos.
Con 30 años, Palacios es madre de seis hijos. El primero lo parió a los 15 años.
Las mujeres nicaragüenses tienen en promedio tres hijos. Hace tres años, la media oscilaba entre tres y cuatro, según la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud, ENDESA-2001, que es el dato más actual.
En 1998 por cada 1,000 adolescentes embarazadas (entre 15 y 19 años) se registraron 130 nacimientos. Para 2001, el número de partos se redujo a 119, es decir 11 menos.
Comparando con 1998, la fecundidad descendió en un 11 por ciento, al pasar de 3.6 a 3.2, explicó Jimmy Rosales, quien participó en la elaboración de ENDESA-2001.
Para esta encuesta fueron entrevistadas 13,060 mujeres de todo el país, entre septiembre y diciembre del año pasado.
EN JINOTEGA Y LA RAAN MUJERES TIENEN MAS HIJOS
El número de hijos varía según el área de residencia de la mujer. En la parte urbana tienen tres y en la rural cinco. En departamentos como Jinotega y la RAAN, donde los niveles de educación son bajos, el número sube hasta seis.
En departamentos como Matagalpa, Boaco y Río San Juan ha habido un descenso de la procreación hasta en un 20 por ciento, mientras que en Estelí y Jinotega un 15 por ciento.
En Managua, la RAAN, Nueva Segovia y Rivas el número de embarazos descendió entre un 9 y 12 por ciento.
Los que menos tendencia a bajar tienen son Madriz y Granada, con un cinco por ciento.
PLANIFICACIÓN FAMILIAR
Ana sabe que hay métodos para planificar los hijos, pero nunca en su vida lo ha hecho.
El uso de métodos anticonceptivos es uno de los factores que más contribuye al descenso de la tasa de fecundidad.
Para la ENDESA-98 seis de cada 10 mujeres usaban métodos anticonceptivos, en la última encuesta la frecuencia subió a siete.
“En menos de 10 años, el uso de métodos se ha incrementado en 20 puntos al pasar de 49 por ciento en 1993 al 69 por ciento en la actualidad”, revela la encuesta.
Salvadora Palacios, hermana de Ana, no planifica porque a su marido no le gusta. “Dice que es pecado”. Salvadora ya cumplió 27 años, y como su hermana ha procreado media docena de niños. El último tiene tres meses.
La pastilla, la inyección y la esterilización son los métodos a los que más se recurre para evitar los hijos. En cambio, los tradicionales como el ritmo muestran una tendencia a bajar, del cuatro al tres por ciento, entre 1993 y 2001.
Mientras que la inyección se vuelve más popular. Pasó del uno por ciento en 1993 a 14 por ciento en 2001.
Hay métodos que se usan más o menos, según la situación de la mujer. Por ejemplo, las que son activas sexualmente, pero no tienen pareja fija acuden a la pastilla de emergencia cuatro veces más que las que tienen a alguien permanente.
EDUCACIÓN, CLAVE
La fórmula para el descenso de la fecundidad es simple: más educación, más planificación, menos hijos.
Según la encuesta, siete de cada 10 mujeres que ha ido a la universidad planifica, en cambio, sólo lo hacen cinco de las que no tienen educación. Cabe aclarar que la ausencia de estudios suele ser mayor en la ciudad que en campo.
Otros factores que determinan la fecundidad fueron la nupcialidad, la abstinencia sexual y la susceptibilidad a embarazos arriesgados de algunas mujeres.
Los últimos cuatro hijos de Salvadora nacieron seguidos. Con un año de diferencia. Ella no quiere seguir teniendo más “porque están muy pequeños”, dice. El 3.7 por ciento de los hombres en el campo desaprueba la planificación de los hijos.
TENDENCIAS DE LA FECUNDIDAD
En un lapso de cuatro años, las adolescentes tuvieron 11 hijos menos, es decir, un 31 por ciento menos. También hubo un descenso entre el grupo de 20-24 años, quienes pasaron de procrear 289 niños por cada 1,000 embarazadas a 182, en sólo tres años, que significó un 37 por ciento menos.
Entre más adultas, crece la tendencia a planificar más los hijos.
Ana y Salvadora Palacios, aún contra la voluntad de sus maridos, quisieran planificar, sin embargo, desde su isla no tienen acceso a ningún tipo de servicio de salud reproductiva.
LOS OCHENTA, DÉCADA ANTI-NIÑOS
La guerra, el conflicto interno que vivió el país en los años ochenta, redujo el número de nacimientos, sobre todo en los primeros años, sin embargo, el proceso de paz a finales de esa década reunificó a muchas familias, y el número de nacimientos volvió a aumentar, según ENDESA-2001.
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