Integracionistas

Marco A. Valle Martínez*[email protected]

Dado el empuje que tiene la integración centroamericana, rescato en esta ocasión el ejemplo de un número de integracionistas, independientemente si estoy o no de acuerdo con su forma de pensar y actuar. Lo importante es rescatarlos como muestra de lo que han sido los esfuerzos encaminados a construir una Centroamérica más unida y fuerte, en medio de un mundo de creciente inequidad, homogenización, competencia, oportunidades y, amenazas de diferentes índole.

Lorenzo Montúfar, José Cecilio del Valle, Miguel de Larreynaga, Juan José de Aycinena, José Matías Delgado, Francisco Morazán, José Santos Zelaya, Juan Rafael Mora, Justo Rufino Barrios, Tomás Martínez, Enrique Guzmán, Rubén Darío, Salvador Mendieta, Alberto Masferrer, Sofonías Salvatierra, Froylán Turcios, Augusto C. Sandino, Vicente Sáenz, y Alberto Fuentes Mohr, son una muestra de centroamericanistas.

Algunos encabezan intentos de integración desde posiciones de gobierno, tales como Francisco Morazán, Justo Rufino Barrios, José Santos Zelaya, y Juan Rafael Mora; otros como Salvador Mendieta, Alberto Masferrer, Froylán Turcios, Augusto C. Sandino, y Vicente Sáenz, impulsan las ideas y concepciones centroamericanistas inmersos en movimientos sociales reformadores; mientras en organismos internacionales Alberto Fuentes Morh y Gerth Roshental; así como con la pluma y sus escritos Lorenzo Montúfar, Juan José de Aycinena, y Sofonías Salvatierra.

Siguiendo la trayectoria de sus ideas, imprimen diversos tonos y énfasis a sus empeños, subiendo el volumen a lo político a lo largo del siglo XIX, entrecruzándose con lo económico en las primeras décadas del XX, ascendiendo la presencia de este último factor después de la Segunda Guerra Mundial y, manteniéndose hasta la década de los ochenta en que lo político y la doctrina de seguridad nacional resurgieron con pujanza, llegando a hoy en que se busca interrelacionar las diversas áreas de la vida, acicateadas por lo económico, el libre comercio y la seguridad regional.

Otro rasgo de la mayoría de los integracionistas es que sus ideas y proyectos se mantienen en el ámbito de las élites, organismos de integración, gobiernos y, la gran empresa privada, siendo una minoría la que toma en cuenta al resto de la sociedad. Quienes impulsan los proyectos alrededor de los cincuenta y sesenta del siglo XX son ejemplo de los primeros. En esa línea, un informe de SIECA de 1975, analiza esos años, “en los que la idea de integración no logró salir en realidad de un círculo reducido de técnicos, funcionarios públicos, académicos y empresarios ligados directamente al Mercado Común”. Este escenario es bastante igual al del siglo XIX. Por su lado, aquéllos que incluyen a los pequeños empresarios, artesanos, campesinos, y resto de la base de la sociedad civil, se encuentran en ejemplos como los de Mendieta, Arévalo, Masferrer, Sandino, Turcios, Sáenz, y en la actualidad el SICA y ciertos organismos de la sociedad civil centroamericana.

De cara a los retos económicos, sociales y de seguridad que tiene delante la región centroamericana, y Nicaragua en particular para salir de la pobreza, es fundamental seguir empujando la idea integracionista. Todo parece indicar que sólo partiendo de nuestra realidad y construyendo valores guías conforme rescatamos objetiva y serenamente nuestra historia y cultura, así como nuestros éxitos y fracasos en íntima relación con los nuevos escenarios mundiales, es que podremos encontrar la fórmula más beneficiosa de la integración centroamericana, donde todos y todas salgamos ganando.

*Consultor en Seguridad Ciudadana.  

Editorial
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