Israel Benavides
La pequeña y mediana empresa e inclusive las empresas grandes carecen de una herramienta metodológica, que les permita crear un negocio o mejorar el negocio ya existente o crear un negocio paralelo al ya existente.
Muchos microempresarios creen que escribir un plan de negocios es una pérdida de tiempo y tienden por lo general a hacer planes muy informales, pues creen que los planes formales no sirven para nada. No hace mucho sostuve una conversación con un pequeño empresario del Mercado Oriental que por cierto tiene bastante éxito, y al preguntarle sobre si alguna vez había escrito un plan de negocios, se puso a reír y en tono burlesco me contestó que “si eso se comía”.
Tal posición es comprensible, no obstante, estoy seguro que si esta persona contara con un instrumento metodológico que le permitiera meditar sobre los objetivos de su pequeña empresa, así como los medios para alcanzarlos, su negocio estuviera en una mejor posición competitiva.
Estoy seguro que una de las causas del atraso en nuestras organizaciones es precisamente la falta de conciencia de que una empresa exitosa necesita objetivos y estrategias claras y bien definidas. Las estrategias definen el camino operativo general de la empresa, la estrategia significa hacer lo correcto y un plan es una descripción detallada de cómo hacer las cosas correctas.
No es mi intención presentar aquí el diseño de un plan de negocios, estoy seguro que en nuestro país existen muchos especialistas que lo hacen mejor que yo, no obstante es un imperativo tomar conciencia que la improvisación y el empirismo no nos servirán de mucho en un mundo basado en sistema agresivo de competencias. ¿Pero qué es un plan de negocios? En términos sencillos el plan de negocios es una herramienta metodológica que permite a las personas tener una descripción detallada de los pasos operativos a seguir de manera ordenada y coherente y que les permite meditar sobre su posición actual en el mercado y donde quisieran estar en el futuro.
El plan de negocios tiene dos dimensiones, una dimensión interna que ayuda a probar su idea de negocios, usted puede tener una “tormenta” de ideas de negocios y reflexionar sobre cómo ponerlas en práctica. Más tarde, cuando la factibilidad de las ideas pueda ser evaluada y cuando tenga la información necesaria disponible, entonces el plan puede usarse para obtener financiamiento.
La dimensión externa del plan de negocios le permite conocer cuál es la situación del sector industrial donde usted se encuentra o la situación del sector industrial donde intenta penetrar, aquí puede conocer la competitividad de su sector industrial, la política de precios, canales de distribución, estrategias de promoción y ventas, es decir, el manejo de lo que se conoce como ‘benchmarking’.
El plan de negocios en sí mismo, no es la panacea para vencer los obstáculos que se presentan en la empresa, ni la condición absolutamente necesaria para tener éxito, pero sí es una orientación metodológica que le permite encontrar un norte en cuanto a una serie de interrogantes, como: ¿dónde está mi negocio ahora? ¿hacia dónde vamos? ¿cómo lo alcanzaremos? Recordemos que la estrategia de desarrollo de nuestro país debe ser la pequeña y mediana empresa y el éxito dependerá de la inteligencia con que planifiquemos nuestros negocios, pues las ideas que no se reflejan en una hoja de papel son meras palabras.
El autor es director de la Escuela de Comercio Exterior, Economía y Marketing, de la UCC.