Troy Glaus volteó el juego a favor de los Ángeles en el octavo episodio con este swing que produjo un doble de dos carreras.

Espectacular

Inesperado asalto de Anaheim a los Gigantes Edgard Tijerino [email protected] Los Gigantes ganaban 5-0 hasta el cierre del séptimo, mientras San Francisco rugía por sus cuatro costados y se preparaba para recibir a Baker y su tropa, como lo hacían los franceses en cada regreso victorioso de Bonaparte. De pronto, alguien que no tiene nada […]

  • Inesperado asalto de Anaheim
    a los Gigantes

Edgard Tijerino [email protected]

Los Gigantes ganaban 5-0 hasta el cierre del séptimo, mientras San Francisco rugía por sus cuatro costados y se preparaba para recibir a Baker y su tropa, como lo hacían los franceses en cada regreso victorioso de Bonaparte. De pronto, alguien que no tiene nada que ver con Unión Fenosa, les cortó la luz, y como dice García Márquez en sus Memorias, un viento lleno de piedras se les vino encima. Eran los de Anaheim desbordados y construyendo una doble arremetida que les permitió fabricar 6 carreras y salir del hoyo.

Los Gigantes, que ganaron su última Serie en 1954 cuando estaban en Nueva York, cayeron de rodillas doblegados 6-5.

El batazo de Troy Glaus contra Rob Nen, un doblete limpia bases que volteó la pizarra a favor de Anaheim en el fondo del octavo, le arrancó un grito a la luna llena mientras los Gigantes se derretían dramáticamente después de haber disfrutado de una ventaja de 5 por 0, que resplandecía a lo largo de todo California.

Y el relevo de Troy Percival, con la sangre fría y la efectividad que identifica a los verdugos, terminó de matar a los Gigantes que imaginaba Don Quijote, convirtiéndolos en leña quemada.

Dos operativos de tres carreras en innings consecutivos. ¿Se imaginan eso? Prácticamente fue un asalto, como los que ejecutaba en el Viejo Oeste la pandilla de los hermanos James, forzando un séptimo y decisivo juego esta noche.

El pitcheo consistente que tanto habíamos extrañado, hizo su aparición y se sostuvo por cuatro entradas con Russ Ortiz y Kevin Appier ofreciendo lo mejor de sus recursos. Pero en el quinto, con un out, Shawon Dunston jonroneó con David Bell circulando después de un hit dentro del cuadro, poniendo en movimiento la pizarra, 2-0 a favor de los Gigantes. Lofton siguió con doblete expulsando a Appier, y con Francisco Rodríguez en la colina, el robo de tercera fue un éxito, incrementando la presión. Con dos strikes sin bolas, Rodríguez enterró una pelota bateando Jeff Kent, y Lofton vino hacia el plato con la tercera carrera. Un jonrón de Bonds, su cuarto en el Clásico, sobre el primer lanzamiento de Rodríguez en el sexto, amplió la diferencia 4-0, y el hit impulsador de Kent en el séptimo, agregó la quinta.

Ortiz resolvió su primera gran complicación en el sexto sujetando a dos embasados, pero en el séptimo, hits de Glaus y de Fullmer con un out, alteraron los nervios de Dusty Baker, quien llamó a Félix Rodríguez para enfrentar a Scott Spiezio. Fue un duelo tenso. Spiezo fauleó cuatro veces mientras Rodríguez enviaba tres bolas, y con el conteo completo, se voló la cerca del jardín derecho.

De pronto, los Gigantes se estaban saliendo del mar de la tranquilidad, para aterrizar en el campo minado de la incertidumbre. El 5-0 se había convertido en 5-3. Y en el octavo, la ventaja desapareció como los fondos estatales en Nicaragua consecuencia de uno de tantos saqueos brutales.

Erstad jonroneó contra Tim Worrell estrechando la diferencia 5-4, y hits consecutivos de Salmon y Anderson, más una falla defensiva de Bonds, facilitó que Anaheim colocara en posición anotadora a dos corredores.

Con Glaus amenazante y el corazón de Baker palpitando aceleradamente producto de una angustia agobiante, entró Rob Nen, a tratar de evitar que la tortilla se volteara con sólo un turno pendiente de los Gigantes.

El rematador derecho, habitualmente tan mortífero con aquel pistolero llamado Doc Holliday, no tuvo tiempo de montar en su caballo. Un doble de Troy Glaus impulsó par de carreras, y los de San Francisco, ahora perdiendo 6-5, quedaron de espaldas a la pared con los pies hinchados y Troy Percival listo para terminarlos de estrangular.

Récords

-Los cuatro jonrones establecen un record de 21 en una Serie Mundial, dejando atrás el de 17.

-Los Gigantes, con los estacazos de Dunston y Bonds, impusieron marca de 14 para un equipo quedando pendiente el juego de hoy.

-Al recibir dos bases, Bonds llegó a 12 en la Serie, superando el récord de 11 que tenía Babe Ruth.

-Bonds ha recibido 26 bases en la Postemporada, una cifra sin precedentes.  

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