Janie McCauleyAP
SAN FRANCISCO.- Dusty Baker tal vez lo piense dos veces antes de volver a usar a su hijo de tres años y medio como recogebates, luego del susto que pasó en el quinto juego de la serie mundial.
Darren, hijo del manager de los Gigantes, salió corriendo del dogout para recoger el bate de Kenny Lofton, quien había pegado un triple que remolcó dos anotaciones en la séptima entrada, y casi es arrollado por los corredores de San Francisco en el plato. El primero, J.T. Snow, trotaba, pero detrás suyo venía David Bell a toda velocidad.
Snow alcanzó a reaccionar y alzó al pequeño al pisar home, apartándolo del camino y asegurándose de que Bell no lo atropellase.
“¿Estás bien, panita?”, le preguntó Snow al chico.
Darren, a quien se le había caído el casco, asintió con la cabeza y le dio una palmadita en la espalda al primera base.
Snow le pasó la mano por la cabeza al niño y los dos caminaron juntos hacia el dogout.
“Está siempre lleno de entusiasmo”, comentó Snow.
Baker comentó que, apenas terminado el partido se fue a su oficina en el dogout y de inmediato sonó el teléfono. Era su madre, Christina Baker, pidiéndole explicaciones de por qué Darren salió tan rápido al terreno y si el niño estaba bien.
“Salió disparado. Quería sacar el bate de Kenny Lofton del camino. Tendré que vigilarlo más de cerca”, expresó el piloto.
Darren, por su parte, dijo que había aprendido su lección. “Le agradecí (a Snow). Pero no me asusté, aunque mi papi me dijo que J.T. me había salvado”, comentó el pequeño.
Snow dijo que sabía como agarrar a Darren porque tiene un hijo de cuatro años y medio.
“Me agaché y lo agarré de la camiseta, a la altura del cuello. Tenía los ojos bien abiertos. No sé si se dio cuenta de lo que pasó”, dijo el primera base. “Es nuestro amuleto. No se nos puede lastimar”, bromeó luego.
Baker, por su parte, afirmó que Darren irá con el equipo a Anaheim
“Algunos muchachos me dijeron que si no va él, ellos tampoco”, señaló el manager.
Darren es un simpático chiquitín mas bajo que un bate, que hace dos meses convenció a su padre de que lo dejase recoger bates y se ha convertido en un verdadero personaje en el Pacific Bell Park.
El niño, no obstante, es bastante intrépido y antes de la Serie Mundial el jardinero Reggie Sanders dejó entrever cierta preocupación al decir que “es un chico sorprendente, nuestro amuleto. Espero que no se lastime”.
Baker es un piloto que se lleva muy bien con sus jugadores y que le abre las puertas a los hijos de todos. La mayoría de los hijos de los jugadores se rotan en el papel de recogebates y tienen una presencia en las actividades de la novena mucho más grande que la del resto de los equipos.