Agencias
MOSCÚ.- El conflicto en Chechenia, que desembocó el miércoles en una toma de rehenes sin precedentes en Moscú, dejó en total más de 4,500 muertos en los tres últimos años en filas rusas, según cifras oficiales cuestionadas por el Comité de Madres de Soldados, de acuerdo con el cual más de 11,000 militares perdieron la vida.
Las fuerzas rusas afirman por su parte haber matado a 13,000 insurgentes en este nuevo conflicto en Chechenia, una república rusa vecina de Daguestán, que comenzó en agosto de 1999.
En cuanto a los civiles, entre 10,000 y 20,000 perdieron la vida a causa de los bombardeos, las “operaciones limpieza”, las minas o el bandolerismo, según la organización no gubernamental (ONG) rusa Memorial, pero fuentes académicas hablan de hasta casi 100,000 civiles muertos.
Durante el conflicto, ambos bandos han cometido atrocidades, según informes internacionales de Amnistía Internacional y Human Rights Watch; se han establecido campos de concentración, se ha comprobado el uso de la tortura, el asesinato de civiles y las ejecuciones sumarias de prisioneros de guerra. Una de las tácticas rusas es el de “tierra arrasada” en varias aldeas chechenas.
Moscú afirma que 850,000 personas viven en Chechenia. Las ONG afirman que esa cifra es “teóricamente imposible” y estiman en 250,000 el número de habitantes de esta república.
Hay más de 200,000 desplazados en Chechenia y otros lugares de Rusia, 147,000 de los cuales se encuentran en Ingushetia, una república rusa fronteriza, según cifras oficiales rusas.
Moscú tiene oficialmente más de 80,000 hombres en Chechenia, mientras que los efectivos rebeldes fueron estimados por las autoridades rusas entre 1,500 y 5,000 hombres.
El presidente independentista Aslan Masjadov, considerado como el jefe de la resistencia armada, decidió poner fin a las divisiones que reinaban en el campo guerrillero aliándose a mediados de este año con el grupo islamista radical después de la muerte de su líder, el comandante saudita Jattab.
Este último murió envenenado en marzo pasado por una carta transmitida por un “topo” ruso, de acuerdo con los servicios secretos rusos (FSB, ex KGB).
Su adjunto Abu Walid, un combatiente árabe de unos 40 años que, según la prensa rusa, combatió al ejército soviético en Afganistán y a las fuerzas gubernamentales en Tayikistán, asumió el comando del frente oriental por orden de Masjadov, afirma el sitio internet de los rebeldes kavkaz-org.
Otro jefe de guerra activo es el checheno Doku Umarov, ex secretario del “Consejo de Seguridad” independentista checheno que está vinculado a los islamistas radicales. Actualmente dirige el frente occidental.
Shamil Bassaiev, de 37 años, otrora el más temido de los líderes insurgentes, autor de tomas de rehenes espectaculares e instigador con Jattab de las incursiones en Daguestán en agosto de 1999, tiene un papel secundario en esta guerra desde que le amputaron un pie, en febrero de 2000.
NICARAGUA CONDENA
El Gobierno de la República de Nicaragua expresa “su más firme y enérgica condena a las actividades terroristas que actualmente afectan al pueblo ruso, a raíz de la toma de un teatro en Moscú el pasado 23 de octubre del presente año, por parte de un grupo armado que actualmente tiene como rehenes a aproximadamente 700 personas”, dijo la Cancillería en un comunicado.
“Tales actos criminales e injustificados que han provocado ya una muerte, ponen de manifiesto nuevamente la imperiosa necesidad de intensificar y aunar esfuerzos en la Comunidad Internacional para prevenir, combatir y erradicar el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, en cualquier parte donde se produzcan”, agrega la nota oficial.