- Para encontrarlo no necesitás ser un Sherlok Holmes, una Agatha Christie o una pitonisa… Según los eruditos, la clave para conocerlo radica en tu propia sensibilidad
Amparo Aguilera Irí[email protected]
En la “Ley del Amor” todo cuenta. Al menos para Laura Esquivel, escritora de origen mexicano, quien plantea, en su obra, que todos estamos ligados a una alma gemela.
Aunque su encuentro o separación va a depender de cuánto evolucionemos en cada vida. De manera que, entre más “puros” seamos en cada reencarnación más fácil resultará toparnos con ese amor verdadero. Destinado a como es de esperarse, por un Dios Supremo.
Verdad o mentira, lo cierto es que un amor cuando es verdadero se construye. “No se da a primera vista sino que se cultiva en cada convivencia”, dice la sicóloga Ledia Gutiérrez.
El único pegón, de acuerdo a la experta, es que se percibe en una atracción que es mutua, fuerte y decidida. “La cual en términos fisiológicos se descubre con el cruce de miradas, en sobredosis de ansiedad, palpitaciones y hasta sudoraciones”, indica.
Pero ¿cómo asegurarse de que es el indicado?
“Eso nunca se sabe. Nadie tiene la última palabra en el amor, sólo con la convivencia las personas se pueden dar cuenta si es el amor que esperan o no. Y eso va a estar acorde con la visión que tengan de la vida, la comunicación y el cómo cultiven la química que existe”.
¿Qué es lo básico a aplicar para que el enlace funcione?
“Una vez descubierta la atracción, tiene que disfrutarse a plenitud. Sin trabas de ningún tipo”.
En este sentido, ¿cuáles son las maneras válidas para llamar la atención de la persona a la cual vemos como prospecto…?
“Son válidos los coqueteos y los detalles, pero no al extremo. Por ejemplo da buena impresión cuando en la primera cita tanto el hombre como la mujer se arreglan o dan regalos sencillos, que nunca comprometen. Estas son tácticas que en la mayoría de los casos funcionan”, precisa.
Lo que se debe hacer
En el primer encuentro, no es recomendable profundizar en el pasado, ni entrar en detalles con los problemas domésticos.
La cita sólo debe ocuparse para conocerse mejor, de modo que sirva para hablar del presente que ambos viven. Aquí la actitud jovial, abierta y con iniciativa lleva las de ganar.
Tampoco es aconsejable establecer relaciones sexuales el mismo día del encuentro. Ya que se corre el riesgo de no ser tomada en “serio” de primas a primeras. Recuerden que esta decisión es vista en nuestra cultura como una determinación usualmente, reflexiva.
En cuanto a la vestimenta, los entendidos en la elegancia sugieren vestir con simpleza para evitar caer en atuendos “pasados de moda”. Además detallan que en la vestimenta cuenta mucho la combinación.
Por ejemplo los jovencitos pueden optar por pantalones a su medida, evitando camisas que te asocien a fanatismos. Pero utilizando colores neutros que combinen con fajas y zapatos.
A las jovencitas les conviene no mostrar mucho, y dejar que la imaginación haga lo suyo. En este sentido los expertos especifican que no deben atiborrarse de accesorios o mostrar al extremo sus “bondades” para no desviar la atención en superficialidades.
Ante todo deben tener presente, el ser juzgados por la conversación y no por sus ropas. Sólo esto indicará que la relación va rumbo al amor.
Al ser rechazados
Si en la cita el efecto es contrario al que esperamos y resultamos rechazados o “cortados”, lo saludable es saber perder. En otras palabras: alistar maletas y decir adiós, fue un placer…
La lucha, cuando se intenta amar, sólo es válida con la autoestima a la mano porque simplemente amar significa ser racional, de manera que las acciones obsesivas o neuróticas, de acuerdo a la sicóloga, sólo lucen en gente enamorada que no piensa reflexivamente en amar.
Si el rechazo es indeciso cabe reconquistar, pero sin acoso. Por ejemplo es válido hacer uso del teléfono con medida, con una o dos llamadas por semana; enviar tarjetas; invitar a salir durante el fin de semana y hasta sorprender con serenatas.