- Cinco víctimas por accidente en
El Chile: uno a uno cayeron en pila con gases tóxicos
José Adán Silva [email protected]
Ver gráfico
“Yo no lo dejo morir”, dicen que gritó por última vez. Luego se lanzó a rescatar al hombre al estanque y de ahí ya no pudo salir con vida. Esas fueron las últimas palabras y acciones de Arnoldo José Alemán Cardenal, hijo del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, durante la tragedia que ocurrió ayer, cuando cinco personas murieron intoxicadas mientras hacían labores agrícolas.
El suceso que enluta a la familia Alemán sucedió en horas de la tarde en la casa hacienda El Chile, propiedad familiar donde reside desde hace décadas la familia del ex presidente Alemán, en el municipio El Crucero, unos 28 kilómetros al suroeste de Managua.
Según el diputado René Herrera, quien se encontraba a pocos metros del lugar de la tragedia conversando con Arnoldo Alemán padre, los hechos ocurrieron en menos de 20 minutos, sin que nadie pudiera hacer algo por salvar a las cinco personas que murieron.
De acuerdo a Herrera, a eso de la dos de la tarde Arnoldo José dirigía las labores de limpieza agrícola en la mencionada hacienda, junto a un pequeño grupo de trabajadores.
Le ordenaron a Jorge Palacios, de 23 años, quien trabajaba por primera vez en la hacienda como ayudante de albañilería, que desconectara la bomba de gasolina que desde hacía una hora succionaba las aguas del estanque, ya que el fuerte olor a tóxicos empezaba a emanar de la pileta de aguas verdosas.
“YO NO LO DEJO MORIR”
El muchacho obedeció y al tratar de bajar las escaleras de la pileta, cayó pegando un grito. Dicen que Arnoldo José, quien vigilaba de cerca las operaciones de limpieza, lo oyó y se lanzó a tratar de rescatarlo. Un escolta le dijo que no lo hiciera, pero según un obrero de la casa que ayudó a cargar el cuerpo de Arnoldo José, éste le gritó a su escolta: “Yo no lo dejo morir”.
Acto seguido trató de bajar las escaleras, pero perdió el equilibrio y cayó al fondo del estanque que, según versiones de la Policía Nacional, mide unos ocho metros de ancho y largo, por 15 de profundidad. Los escoltas, fieles a su labor profesional de resguardar la seguridad de las personas a quienes les recomiendan, se lanzaron a rescatar a Arnoldo José, pero murieron en el intento.
El primero en bajar fue Castillo Vallejos, quien ayudó a sacar el cuerpo de Arnoldo José, con ayuda de un mecate que ató alrededor del pecho, y cuando trataba de rescatar a Palacios, cayó desmayado.
Cristóbal Cano, el otro escolta que desde arriba jalaba el mecate junto a otros trabajadores de la hacienda, bajó a ayudar a su compañero de armas y tratar de rescatar el otro cuerpo, pero tampoco pudo sobrevivir.
El chofer escolta de la ex primera dama María Fernanda Flores, Rosalío Otero, también se sumó a las labores de rescate, pero cayó sin poder hacer nada. Uno a uno, los que iban bajando, iban quedando dentro.
Por un rato, mientras esperaban que los gases se disiparan, otros policías y trabajadores intentaron sacar los cuerpos con mecates, pero la fuerte concentración de tóxicos se los impedía.
Al final, más de 30 minutos después, los cuerpos fueron rescatados por los bomberos que los trasladaron a diferentes hospitales.
La Policía Nacional le hará un homenaje y ascenso póstumo a los oficiales de seguridad muertos. Dos de ellos, Cano y Castillo Vallejos, habían sido escoltas de Daniel Ortega y Bayardo Arce durante la década de los ochenta.
ESTABA RECIÉN GRADUADO
Arnoldo José, con 24 años de edad, recién se había graduado como ingeniero agrónomo en una universidad de Pensilvania, Estados Unidos. En las haciendas de su padre, era él quien dirigía las obras agrícolas, por sus conocimientos recién adquiridos.
Según el vocero del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y amigo de la familia Alemán, Eliseo Núñez, Arnoldo José falleció al llegar al Hospital Bautista.
“Venía con vida, pero cuando lo bajaron de la camioneta, aquí en el Hospital Bautista, murió”, dijo Núñez. Según testigos que estaban en el hospital en ese momento, la hermana del occiso, María Alejandra Alemán Cardenal, comenzó a llorar y gritar: “Mi hermanito no, mi hermanito no”, mientras Arnoldo Alemán padre rompía en llantos y seguía a los camilleros que trasladaban el cuerpo de su hijo.
Según un reporte de la Policía Nacional, la pila donde ocurrió la tragedia está ubicada a unos 30 metros de la sala principal de la casa. Alemán padre estaba en el corredor, platicando con el diputado René Herrera; con el presidente del PLC, Jorge Castillo Quant y con su esposa María Fernanda. Al oír los gritos, corrieron a ver qué ocurría, pero se les hizo imposible bajar al estanque, ya que la nube tóxica no se los permitía.
“Los médicos de la casa llegaron, lo montaron en una camioneta y lo trajimos, en el camino convulsionó, y al llegar al hospital murió”, relató Herrera, quien acompañó el cuerpo del desafortunado desde El Crucero.
Según el doctor Hugo Argüello, forense del Instituto de Medicina Legal, que llegó a revisar el cadáver de Arnoldo José, las muertes ocurrieron por asfixia mecánica tóxica.
CARDENAL DA SANTOS ÓLEOS
En el Hospital Bautista todo era dolor e incredulidad. Amigos, familiares, conocidos, funcionarios públicos, simpatizantes del Partido Liberal, iban y venían del centro hospitalario sin pronunciar palabra alguna. Una de las visitas fue la del Cardenal Miguel Obando y Bravo, quien llegó a orar por el descanso de las almas de las víctimas.
“El doctor Alemán está realmente adolorido por la muerte de su hijo, y yo creo que cualquier padre cuando se le muere un familiar lo siente naturalmente. Es propio de corazones nobles sentir la pena cuando muere un ser querido”, dijo Obando.
A eso de la cinco y media de la tarde de ayer, el cuerpo de Arnoldo José fue trasladado a la funeraria Monte de los Olivos, a donde toda la noche llegaron destacados y reconocidos personajes de la vida política, empresarial y social del país, a darle el pésame al doctor Alemán Lacayo.
ACABABA DE REGRESAR
Arnoldo José acababa de regresar al país el pasado jueves 17 de octubre, procedente de Estados Unidos, a donde se había ido el 22 de septiembre, por recomendaciones de su padre.
El ahora difunto tenía en su contra una solicitud de retención migratoria, por las acusaciones judiciales del abogado Hermes Pérez Valenzuela, quien lo acusó de lesiones y amenazas.
El doctor Alemán Lacayo le mandó a decir a su hijo que no regresara, que se quedara en casa de su tío Álvaro. Por unos días, Arnoldo José se quedó en Miami gestionando el descongelamiento de aproximadamente 600 mil dólares que el gobierno de Estados Unidos le había paralizado días antes.
“Yo le dije: Quédese usted mi hijo allá, que se vengan Carlos y María Fernanda, usted quédese hasta que se arregle su caso. No me quería hacer caso, pero lo convencí, mientras aquí vemos cómo se resuelve su caso, que es de más decir que es una forma deshonesta de presionarme a mí a través de mi hijo. Imaginate qué va Arnoldo José a golpear a un abogado deshonesto como ése que lo acusó, y además que su retención migratoria es nula e ilegal”, dijo Alemán cuando su hijo salió del país, por última vez en septiembre.
ASFIXIA QUÍMICA
El médico forense Hugo Argüello, dijo que Arnoldo Alemán Cardenal murió por aspirar los gases, lo que en Medicina Legal llaman asfixia mecánica química. “Es producto de inhalación de químicos que alteran el contenido de oxígeno en el aire que se está respirando; es un cambio de oxígeno por químicos”, en que el aire que respiraba fue reemplazado por un químico y el monóxido “hizo que no se oxigenara adecuadamente, sobre todo el cerebro que es muy delicado, y eso produce la muerte por asfixia”, explicó.
VER TAMBIÉN: