Leonel Arana Guzmán
Desde comienzos de los años noventa Miami y las otras ciudades de la diáspora han sido para los políticos del PLC una Caja Chica. Aquí han venido todos los aspirantes a diputados, a alcaldes o presidentes a buscar dinero y en el camino nos han prometido el oro y el moro, empezando con el voto en los consulados, para olvidarse de sus compromisos en cuanto se suben al avión, pero no del dinero recogido tanto en las cenas elegantes como en las fiestas populares. A los pocos meses regresan a repetir el ciclo.
Este ciclo de engaños y desengaños debe terminar de una vez. Los nicaragüenses de Estados unidos, Costa Rica, México y otros países debemos exigir una participación plena en la política nicaragüense, la que no debe limitarse al ejercicio al derecho que tenemos, y no se nos da, de votar, sino debemos involucrarnos directamente en los planteamientos del partido, no sólo en contribuciones monetarias.
No hay duda de que hasta hoy, los políticos nicas a la comunidad nicaragüense de Miami y de otras ciudades de la diáspora, nos han visto cara de tontos.