Jóvenes con espíritu altruista

Testimonios de jóvenes que han encontrado en las pastorales juveniles de sus colegios y universidades la satisfacción de ayudar a los más desposeídos y obtener con esto un crecimiento personal Ricardo Cuadra Garcí[email protected] La formación religiosa de Josefa Norori Romero, influyó mucho en su deseo de ayudar al prójimo. Por nueve años estudió interna en […]

  • Testimonios de jóvenes que han encontrado en las pastorales juveniles de sus colegios y universidades la satisfacción de ayudar a los más desposeídos y obtener con esto un crecimiento personal

Ricardo Cuadra Garcí[email protected]

La formación religiosa de Josefa Norori Romero, influyó mucho en su deseo de ayudar al prójimo. Por nueve años estudió interna en el Colegio María Auxiliadora de Masatepe, luego al bachillerarse se integró en un grupo juvenil en su parroquia de Nandasmo, y ahora —desde hace cuatro años— es la Secretaria Administrativa de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Managua, que abarca los departamentos de Managua, Masaya y Carazo, y aglutina a más de noventa grupos juveniles.

Estos grupos se encargan de visitar los orfanatos para llevarles, además de ropa y alimentos, compañía y esperanza a estos niños. Recientemente los jóvenes de la Pastoral Juvenil de la zona oriental visitaron el orfanato ubicado en Las Nubes, El Crucero, donde llevaron alimentos.

Los jóvenes también realizan visitas a los hospitales para atender a los enfermos y hacerles pasar un rato agradable y en diciembre se movilizan a las zonas rurales a evangelizar y efectuar actividades para los niños como piñatas y todo tipo de entretenimiento.

Una vez al año se celebra el Festival de Música, el año pasado participaron diecisiete coros. El coro ganador posteriormente asiste al Festival de Música Nacional.

“La Pastoral Juvenil se reúne en el Congreso anual para planificar los trabajos a realizar el siguiente año y elegir a las nuevas autoridades”, asegura Norori Romero.

“Pertenecer a la Pastoral Juvenil es una experiencia súper, tenés un crecimiento como persona. Me siento dichosa porque he tenido grandes experiencias con jóvenes de diferentes países y culturas por un mismo fin que es Cristo, quien es el centro de todo esto”. Josefa ha tenido la oportunidad de participar en el Jubileo 2002 y la recién pasada Jornada Mundial de la Juventud que se realizó en Toronto, Canadá, donde asistió el Papa Juan Pablo II.

Contacto humano y enriquecedor

“Nosotros sólo conocíamos la pobreza a través de la televisión”, asegura Rommel Martín Palacios, estudiante del segundo año de la Carrera de Economía Empresarial de la Universidad Católica. El ayudar al prójimo en este tipo de actividades es algo interesante que le permite conocer la pobreza de las personas muy de cerca y sus limitaciones, afirma Palacios.

Marco Tulio Torres Rodríguez, originario de Estelí, es residente del Centro Universitario Villa Fontana y estudia Ingeniería Mecánica en la UNI. La labor social que realizan, asegura, sirve para forjarlos como mejores personas. Torres Rodríguez participó en la construcción de un preescolar, fue su primera experiencia como albañil.

Durante cuatro años Manuel Estrada Morales, 18 años, ha participado en labores sociales. Su primer año ayudó a los damnificados de Posoltega y ha trabajado en la construcción de viviendas y preescolares en Diriamba.

Los jóvenes universitarios que residen en el Centro Universitario Villa Fontana, propiedad de la Prelatura del Opus Dei, realizan jornadas los fines de semana para ejecutar obras sociales, asegura el director del centro, ingeniero Roberto Rosales.

Por lo general los residentes de este centro se dedican a hacer trabajos en el campo y apoyan las parroquias. “Cuando los desastres del huracán Mitch nos decidimos apoyar a una comunidad ubicada en Ciudad Darío, en conjunto con estudiantes de una residencia de Costa Rica. Allí repartimos alimentos y realizamos una jornada médica. También trabajamos en la construcción de una nueva comunidad en dos semanas”, recuerda.

Estos muchachos, en colaboración con estudiantes de Valencia e Islas Canarias, construyeron escuelas y un preescolar. “Por lo general este trabajo lo realizamos a mediados de año, aprovechando las vacaciones de los estudiantes europeos, quienes en lugar de ir a la playa, como es lo acostumbrado, deciden gastar su dinero en pagarse su viaje y estancia para venir a ayudar acá”. Luego de concluir su trabajo en Ciudad Darío se trasladaron al lugar más afectado por el desastre: Posoltega.

“Para realizar los proyectos con estudiantes extranjeros se les envía con anticipación los costos y planos de la obra para que busquen el financiamiento a través de empresas privadas u organismos no gubernamentales”, aseguró Rosales.

Actualmente los residentes del Centro Universitario Villa Fontana tienen un proyecto en la ciudad de Diriamba, donde pretenden construir un taller vocacional para mujeres para enseñarles costura, repostería, belleza y a fabricar piñatas, todo esto como un medio de sobrevivencia económica.

Los muchachos han construido una escuelita en La Boquita y dos preescolares en la comunidad de Los Díaz. En la comunidad Los Guerreros, también en Diriamba y con el apoyo de estudiantes italianos, han construido más de cincuenta letrinas para las familias más pobres.

“Organizados alrededor de ese horario intenso de trabajo se procura tener un plan de convivencia con los jóvenes, es por eso que les brindamos charlas al final del día sobre temas que les pueden ayudar a mejorar sus ideales humanos y espirituales”, asegura Rosales, quien agregó que los muchachos “se dan una escapada” para conocer a las personas de la comunidad, para tener un contacto con ellas y compartir sus experiencias. “Este contacto con la gente es muy humano y enriquecedor”.

Voluntariado Social

El Voluntariado Social es una organización con siete años de formación, integrada por jóvenes estudiantes de la UCA y estudiantes del bachillerato de diferentes colegios de Managua. En total son más de trescientos jóvenes los que participan.

La psicóloga Sheyla Auxiliadora Ortez López, responsable de control de proyectos del Voluntariado Social, asegura que entre las actividades que realizan para ayudar a los niños son impartir reforzamiento pedagógico. Asimismo trabajan con el proyecto Remar Niñas, que atiende a menores huérfanas, o que han sido violentadas, en una casa de refugio ubicada en la Carretera Vieja a León.

“También ayudamos a las aldeas SOS, allí además de brindarles reforzamiento escolar tratamos de hacerle compañía al niño para que sepa que hay personas que lo están apoyando y no se sienta solo”. Las actividades que realiza el Voluntariado Social son planificadas por cuatrimestre, igual las inscripciones de nuevos voluntarios.

Estos jóvenes también trabajan con Casa Alianza, con muchachos adictos a las drogas y que se encuentran en rehabilitación. “También ayudamos a los niños con cáncer del Hospital La Mascota y la Casa Albergue de Bebés de Remar”. Estos muchachos realizarán en diciembre, como todos los años, el apadrinamiento de los más de 900 niños que atienden en los diferentes programas.

“En los próximos días lanzaremos la campaña a través de los medios de comunicación, a las personas interesadas en ser padrino de un niño le entregaremos aquí la invitación y una carta del niño donde expresa el regalo que quiere recibir”, aseguró Ortez López.

“Es importante tomar en cuenta que no sólo existimos nosotros como personas, no debemos ser muy egocentristas, más bien debemos ser muy sinceros con nuestra colaboración. Este trabajo para mí, en primer lugar, me ha dado una satisfacción profesional, porque mi carrera es humanitaria, y siento que con esa carrera puedo ayudar mucho a mí mismo como persona y a tantos beneficiados que necesitan mi ayuda”.

Angelitos Azules

Este proyecto impulsado por jóvenes universitarios de la UCC, es dirigido a niños trabajadores de la calle. A éstos se les brinda reforzamiento escolar y se les imparte clases de manualidades y danza, además practican juegos deportivos en las instalaciones de ese centro universitario, asegura Scarleth Flores Cardoze.

Estas actividades se realizan todos los domingos de diez a cuatro de la tarde. La universidad facilita el transporte de los niños, habitantes en su mayoría del Reparto Schick, que son recogidos en la Colonia Centroamérica.

Los fondos para financiar la ayuda a los menores se consiguen a través de actividades organizadas por Angelitos Azules. Recientemente se celebró el evento Chico UCC 2002, el cual sirvió para recaudar fondos para comprar alimentos y material didáctico. Los niños beneficiados con este proyecto son alrededor de cincuenta.

En esta universidad Angelitos Azules se coordina para trabajar con la Pastoral Juvenil y visitan la Cárcel de Mujeres La Esperanza y también recolectan ropa para los enfermos de Sida.

“Siento que con nuestro trabajo estamos aportando algo para que estos niños sean mejores personas y sean alguien en la vida, ya que nuestra meta es que dejen la vida que llevan porque es muy difícil”, asegura Flores Cardoze.  

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