Pleito por propiedad deja dos muertos en Costa Rica

Josué Bravo CanoEspecial para LA [email protected] La Fuerza Pública detuvo a Mario Chévez, sospechoso de asesinar a dos hermanos nicaragüenses por una parcela de tierra, la noche del jueves en la finca Los Lirios de Puerto Viejo, Sarapiquí. Manuel y Walter Alvarado Romero, de 40 y 32 años de edad respectivamente, fueron ultimados a las […]

Josué Bravo CanoEspecial para LA [email protected]

La Fuerza Pública detuvo a Mario Chévez, sospechoso de asesinar a dos hermanos nicaragüenses por una parcela de tierra, la noche del jueves en la finca Los Lirios de Puerto Viejo, Sarapiquí.

Manuel y Walter Alvarado Romero, de 40 y 32 años de edad respectivamente, fueron ultimados a las 8 de la noche en una disputa por defender el rancho donde vivían. El principal sospechoso del doble homicidio también es originario de Nicaragua.

Las causas de este sangriento hecho se remontan al año de 1997. Mario Chévez, propietario de un terreno de cuatro hectáreas, le dijo a su entonces amigo Walter que le cuidara la parcela e instalara un pequeño rancho donde pudiera vivir con su familia.

Cuatro años después, el dueño, al ver que los cuidadores de la finca habían cultivado el terreno sin su consentimiento, les pidió que desalojaran el lugar.

Los ahora fallecidos se negaron a entregar el terreno al sospechoso asesino y reclamaron ante las autoridades judiciales derechos sobre la propiedad que vigilaban. Una cadena de discusiones surgió a raíz de la decisión de Chévez, entre ellas la trifulca en la que Chévez perdió tres dedos de la mano.

JUZGADO HABÍA ORDENADO DESALOJO

Dos días antes de la tragedia, el Juzgado Agrario de Guápiles ordenó el desalojo de la familia Alvarado Romero. Éstos, al no tener lugar donde vivir, omitieron la sentencia de las autoridades.

Familiares de las víctimas manifestaron que fue el detenido quien inició el pleito del jueves. El homicida, llegó a la humilde casa pasado de las tres de la tarde y amenazó de muerte a Lillyam Figueroa, esposa de Walter, si éstos no desalojaban el local.

Horas después, Walter llegó acompañado de su hermano Manuel y encontró a Mario desbaratando la casa, de inmediato se inició la trifulca.

Según manifestó la señora Figueroa, se escucharon diez disparos seguidos. Su esposo, Walter Alvarado, recibió dos impactos de bala en el muslo derecho y un machetazo en la cabeza, mientras que Manuel, su cuñado murió de un balazo que le atravesó el tórax. El asesino resultó con heridas leves en uno de sus brazos.

Mientras se esclarece lo ocurrido, la viuda se las ingenia para buscar el sustento de 5 niños ahora huérfanos de padre, todos ellos menores 10 años.  

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