- El Juego Perfecto de Larsen es la más grande hazaña
Edgard Tijerino M. [email protected]
Una pregunta que debería provocar dolores de cabeza y obligarnos a sumergirnos en los archivos, ¿cuál es la más grande proeza de un pitcher en la historia de Series Mundiales?, tiene una fácil y por supuesto rápida respuesta: el Juego Perfecto de Don Larsen contra los Dodgers aquella tarde del 8 de octubre de 1956.
¿Quién le iba a decir a Larsen, pitcher de notoria mediocridad, que un pitcheo de inspiración divina y seductora, lo convertiría en inmortal? A lo largo de casi un siglo, Larsen, una vez perdedor de 20 juegos, es el único en lanzar un Perfecto. Ninguna amenaza a su alrededor, ni siquiera un no hitter.
Monstruos como Grover Cleveland Alexander, Christhy Mathewson, Sandy Koufax, Bob Gibson, Randy Johnson y tantos otros, se han quedado cortos en Clásicos.
Larsen retiró en orden a los 27 bateadores de los Dodgers en un alarde de maestría, como la de Fidias, cuando imaginó, diseño y dirigió la construcción del Partenón.
Okey, Larsen, un “Don nadie”, se instala en la cima de las hazañas, ahora veamos cómo elaboramos el resto del ranking.
Los tres blanqueos de Christy Mathewson, el astro de los Gigantes, contra los Atléticos de Filadelfia. Sencillamente, impresionante. Mathewson liquidó 3-0 a Filadelfia en el primer juego, 9-0 en el tercer duelo y 2-0 en el quinto y último. ¿Se imaginan conseguir tres blanqueadas en una Serie que no fue más allá de 5 juegos?
Bueno, desde 1968, cuando el siniestro lanzador de bolas retorcidas, Mickey Lolich se convirtió en verdugo de los Cardenales, sólo el zurdo Randy Johnson de Arizona, ha logrado conseguir tres victorias en una Serie Mundial.
Y es que con las rotaciones de 4 hombres, se acabó esa posibilidad, exceptuando casos de urgencia, como los de Schilling y Johnson el año pasado, el primero abriendo tres veces a riesgo, y el otro con un relevo obligado y acertado.
Como tercera gran proeza, hay que inclinarse por los 17 ponches del meteoro Bob Gibson contra el bateo de los Tigres el 2 de octubre de 1968. Que inutilidad la de Mickey Stanley, Al Kaline, Norman Cash, Jim Nortruph, Bill Freeham y Dick Tracewski, frente a los balazos certeros de ese temible pistolero que siempre fue Gibson.
Previamente, Howard Ehmke un inesperado abridor de los Atléticos de Filadelfia en 1929, ponchó a 13 Cachorros, Carl Erskine de los Dodgers con 14 y Sandy Koufax, también de los Dodgers con 15, ambos frente a los Yanquis, habían manejado el récord de ponches.
Johnson todavía tiene fuego y podría regresar a la Serie Mundial en el 2003. Quizás en un duelo con Pedro Martínez, puedan hacer tambalear la marca de Gibson.
Uno sólo busca a Babe Ruth como matador de pitcheres, no como “amordazador”, pero el zurdo de Boston que tuvo el récord de 29 y dos tercios consecutivos sin permitir carrera, trabajó 14 entradas sin desfallecer el 9 de octubre de 1916, para derrotar 2-1 a los Dodgers de Brooklyn. Ruth fue víctima de un jonrón dentro del cuadro en el primer inning, logrando 13 ceros en el resto del trayecto para que los Medias Rojas se impusieran.
Y detrás, el blanqueo de 10 entradas 1-0 realizado por el derecho Jack Morris contra los Bravos en aquel duelo con Smoltz, durante el séptimo juego de la Serie Mundial de 1991.
Nunca en la historia de Series Mundiales, un pitcher ha sido capaz de ganar tres juegos dos veces. Un total de 13 brazos lo han logrado, ninguno con repetición. Gibson estuvo cerca después de tres victorias en el 67 y otras dos en el 68, antes de ser vencido por Lolich.
Estos han sido, los Monstruos de la colina en los Clásicos.
¿Y WHITEY FORD?
Ahora en lo que respecta a sumatoria de actuaciones en estos Clásicos, hay detenerse en Whitey Ford, el formidable zurdo de los Yanquis, quien con 10 victorias en el más ganador en Series Mundiales.
Entre 1950 y 1964, Ford fue a 11 Series Mundiales con los Yanquis. En 1955 tuvo 2-0 y 2.12. En 1958 y 1960, terminó con un idéntico 2-0 y 0.00, aunque tuvo desempeños tenebrosos como el 0-2 y 4.50 en 1963.
En resumen, Ford tuvo 10-8, líder en ambos aspectos, con 2.71, después de 22 juegos iniciados, con 3 lechadas y 146 entradas lanzadas.