- Gigantes toman ventaja en batalla de cinco jonrones
Edgard Tijerino M. [email protected]
No fue un juego deslumbrante, pero tuvo la agitación, la pólvora, el suspenso y la carga de emoción necesarias, para mantener atrapado nuestro interés desde el jonrón de Barry Bonds en el segundo inning, hasta el autoritario scone dibujado por el matador Rob Nen.
Se impusieron los Gigantes 4 por 3 en una batalla que mantuvo los sismógrafos nerviosos mientras cinco pelotas caían al otro lado de las verjas… Cuatro jonrones fueron disparados con las bases limpias y el único que encontró gente en base, el de J. T. Snow en el sexto, fue el batazo decisivo.
En respuesta a los jonrones de Bonds y Sanders, Troy Glaus metió dos pelotas a las tribunas, empatando el récord de 6 para postemporada, que comparten Bob Robertson, Lenny Dykstra, Ken Griffey Jr., Bernie Williams y Jim Thome.
Sin embargo, el esfuerzo ofensivo del Seleccionado Nacional de EE.UU. en los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, no fue suficiente para voltear la pizarra. Los Gigantes estuvieron adelante 2-0, 2-1 y 4-1, antes de la arremetida de dos carreras de Anaheim en el cierre del sexto, antes de ser borrados por el pitcheo de relevo que utilizó Dusty Baker.
Ustedes lo saben, las oportunidades son como los amaneceres, si no se aprovechan con prontitud, desaparecen, y eso les ocurrió a los Ángeles de Anaheim en los innings 2, 3, 4 y 5 contra el abridor Jason Schmidt, mientras San Francisco se aferraba con uñas y dientes, a la estrecha ventaja de 2 por 1.
Bonds, resplandeciente, jonroneó en su primer turno al bate en Serie Mundial en el segundo inning, y un out después, Reggie Sanders colocó otra pelota en las tribunas para colocar a los Gigantes rápidamente en ventaja 2-0.
De inmediato, Anaheim contragolpeó con el jonrón solitario de Troy Glaus después de un out y el derecho Schmidt se mostró aturdido al ser atacado por hit de Brad Fullmer. La multitud escondió sus monitos cuando Spiezio y Bengie Molina, fracasaron.
Adam Kennedy abrió el fondo del tercer inning con doble. Con el último bateador del line-up encendiendo la mecha, el público saltó de sus butacas, sólo para derrumbarse al ver fallar consecutivamente a Eckstein, Erstad y Salmon.
Cohete de Garret Anderson como primer bateador de Anaheim en el cuarto episodio, fue otra advertencia para que Schmidt metiera su barba en remojo. El derecho, se creció domesticando a Glaus y ponchando a Fullmer, lo que le permitió absorber el doblete de Spiezio que llevó al rápido Anderson a la antesala. Se presentó otro gran momento para Bengie Molina, pero Schmidt volvió a salirse de la dificultad apretándole el cuello.
Con un out en el quinto, hits consecutivos de Eckstein y Erstad, alteraron el sistema nervioso de Schmidt, pero Salmon y Anderson se convirtieron en fantasmas, malogrando la posibilidad.
Cierto, los Gigantes dejaron las bases llenas en el inicio del cuarto, después que Washburn había sacado dos outs… Metido en el lío, el ganador de 18 juegos para Anaheim, logró emerger liquidando a David Bell.
Se vieron tres atrapadas de mucho mérito. La de Snow mostrando una impresionante recuperación mental y muscular sobre un faul bateado Salmon, la que realizó Garret Anderson casi contra el piso decapitando un batazo de Lofton y la ejecutada por el short Eckstein robándole un hit a Santiago con Bonds corriendo hacia segunda base en el octavo.
No fue un juego deslumbrante, pero reunió los ingredientes necesarios para ser calificado como intenso, intrigante y emotivo.
APPIERS VS. ORTIZ
Con Marvin Benard permaneciendo en el banco fuera del róster, los Gigantes, que no tienen un auténtico líder de staff, utilizarán a Russ Ortiz en busca de una segunda victoria.
El veterano Kevin Appier, espera ser el soporte para que la inspiración de los Angeles vuelva a funcionar en el segundo juego, intentando equilibrar la serie antes del traslado al Pacific Bell en San Francisco.
Baker tiene listo al derecho cubano Liván Hernández para el tercer juego, contra Ramón Ortiz, desplazando al zurdo Rueter para la cuarta batalla, enfrentando el reto de John Lackey.