La policía reexamina el sitio donde fue asesinada una novena persona en el área cercana a Washington.

Se desvanecen pistas del francotirador

Últimas informaciones sobre el asesino “no se confirman y no son creíbles”, según la Policía Aviones del Pentágono con sofisticados equipos patrullan los cielos de Washington EFE WASHINGTON.- El optimismo expresado por la Policía sobre la captura del francotirador del área de Washington se tornó ayer en cierta decepción al comprobarse que las pistas facilitadas […]

  • Últimas informaciones sobre el asesino “no se confirman y no son creíbles”, según la Policía
  • Aviones del Pentágono con sofisticados equipos patrullan los cielos de Washington

EFE

WASHINGTON.- El optimismo expresado por la Policía sobre la captura del francotirador del área de Washington se tornó ayer en cierta decepción al comprobarse que las pistas facilitadas por los testigos del último asesinato no son creíbles.

En una tumultuosa rueda de prensa, los jefes de Policía de los condados de Montgomery (Maryland), Charles Moose, y de Fairfax (Virginia), Tom Manger, reconocieron que siguen lejos de saber quién o quiénes han matado a nueve personas desde el pasado 2 de octubre.

Ayer empezaron a patrullar los cielos del área de Washington los aviones de vigilancia facilitados por el Pentágono con equipos de detección de última generación, capaces de reconocer el fogonazo de un disparo en tierra, para tratar de capturar al francotirador.

Se trata de varios modelos del RC-7, un pequeño avión de cuatro motores, equipado con sistemas de visión nocturna, que pueden facilitar una localización del vehículo con el que el asesino huye tras cometer cada crimen.

Tras el asesinato el lunes de una mujer en un centro comercial de Virginia, por ahora la última víctima mortal del francotirador, la Policía dio crédito a las versiones de varios testigos que aseguraron ver al asesino disparar y huir en una camioneta de color claro con una luz rota.

Manger expresó incluso después del asesinato de Linda Franklin, analista para el Oficina Federal de Investigaciones (FBI), su “confianza en que la información adicional que conseguimos tras el último caso nos llevará a practicar alguna detención”.

Pero 24 horas después, revisados todos los testimonios de los testigos, el propio jefe de policía de Fairfax dijo a la prensa que las referencias al vehículo y al arma utilizada —se habló de un fusil de asalto AK-47— “no se confirman y no son creíbles”.

La Policía reiteró que tampoco se ha avanzado en la descripción física del agresor, quien según las declaraciones de algunos testigos a los medios de comunicación en las horas posteriores al último crimen lo describieron como un hombre pequeño de tez cetrina.

Nancy Demme, portavoz de la Policía de Montgomery, negó que hubiera un retrato robot, y advirtió de que las descripciones dadas por algunos testigos podían no ser del todo acertadas “por la distancia, la oscuridad, y quizá la adrenalina del momento”.

EMPLEA MUNICIÓN DE 5.6 MM

Las informaciones no confirmadas también hacen referencia al arma empleada por el francotirador, que según todos los indicios es un fusil militar de asalto o un arma de caza con mira telescópica capaz de alcanzar su objetivo en distancias superiores a los 200 metros.

Se sabe que la munición empleada es de calibre 5.6 milímetros o similar, aunque, según el agente especial de la ATF (la agencia federal de control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego), Mike Brouchard, “hay más de 30 tipos de armas que la utilizan”.  

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