El mundo oscuro de Binegart

Pretenden con su estilo musical rudo y violento convertirse en uno de los grupos de rock más aclamados del país Amparo Aguilera Irí[email protected] No son los novatos del estilo. Sin embargo su música es una de las pioneras, en el mercado pinolero, en la promoción de valores sociales, donde llaman a la unidad y a […]

  • Pretenden con su estilo musical rudo y violento convertirse en uno de los grupos de rock más aclamados del país

Amparo Aguilera Irí[email protected]

No son los novatos del estilo. Sin embargo su música es una de las pioneras, en el mercado pinolero, en la promoción de valores sociales, donde llaman a la unidad y a la no discriminación entre razas, clases e ideologías…

“Nuestra música también se caracteriza por su estilo Grindcore. Es decir por un estilo rudo, violento (bullicioso al extremo), tipo metal muerto”, expresa Manuel Molina, el vocalista del cuarteto procedente de Masaya.

¿Entonces, de allí viene el nombre de la agrupación?…

“Bueno, nuestro nombre tiene un origen alemán. Se cuenta que lo usaban las brujas de aquel país para invocar, en rituales nocturnos, a los demonios y a las bestias”.

No entiendo ¿qué de común tiene con ustedes?

“Mirá, nosotros nos identificamos con el nombre porque al igual que a ellas nos gusta la agresividad y lo oscuro”.

¿En qué sentido?

“Por ejemplo, en nuestros conciertos solemos expresar letras que expresan odio. Pero es un odio hacia las cosas que no nos gustan como la gente mojigata, los racistas, los hipócritas”.

Pero se contradicen: con los valores llaman a la tolerancia, sin embargo esos mensajes demuestran lo contrario…

“No exactamente. Con las letras hacemos ver lo que repudiamos en la humanidad sin incitar a actos que contengan algún tipo de fanatismo. Eso no va con nosotros”.

Tomando en cuenta que nada parte de cero, ¿de dónde ustedes retomaron ese afán por desentrañar con letras esa “oscuridad” que tanto recalcan?

“De bandas como Deiside, de Chicago; Caníbal; Purullent, originaria de Centroamérica y Mayhem, un grupo estadounidense cuyo estilo es el rock metal”, apunta tras una breve pausa.

A la fecha Los Binegart tienen en su haber dos grandes conciertos: uno efectuado durante El Repliegue, en su ciudad natal; y otro en Nindirí donde alternaron con grupos locales como Penumbra, Bajo Tierra y Sarcoma.

“En estas presentaciones confirmamos que nuestra música gusta. Y lo bueno de todo es que esa atracción va más allá de los jóvenes, porque hasta la gente adulta se envuelve en nuestro ambiente. En parte, por eso estamos claros que los sacrificios hechos hasta ahora han valido la pena”.

¿A qué tipo de sacrificios te referís?

“Bueno, la mayoría de nosotros hemos sacrificado el hecho de no tener novias porque nuestro fin es la música”.

¿Y qué planes tienen?

“Salir adelante (a puro rock). Entre nuestras metas determinamos efectuar presentaciones en Managua y llegar a tener la calidad de algunos grupos nacionales que conocemos”.

¿Cuáles?

“Maleficio, de Managua; y Cabal de León. Ellos ¡son tremendos!”.

¿Hasta cuándo prevén mantenerse en el trajín musical?

“Toda la vida. La música es para nosotros nuestro fin primordial, es la vida. Por eso nunca, ¡nunca! nos vamos a descarriar de este camino”, acaba diciendo.

Fuera del escenario

Molina cuenta que semanalmente realizan ensayos nocturnos donde primordialmente dan cabida a temas de su autoría. De momento tienen cuatro composiciones en las cuales reiteran su afán por el “oscurantismo”.

Aparte de eso, la mayoría dedica el día para estudiar o para compartir con la familia. Hasta ahora su relación grupal es “genial”, según dice el intérprete. Los Binegart además se distinguen por sus tatuajes en brazos o espalda. Aunque uno de ellos se “saltó la cerca”, tatuándose todo el cuerpo.  

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