Conocimientos, recursos humanos y calidad

Israel Benavides El tránsito de la economía convencional a la economía digital sugiere una transformación de la función productiva tradicional (capital, trabajo y tierra), en una función productiva donde a la par de los software y la información, el conocimiento adquiere un rol protagónico en la determinación de la productividad y la calidad de los […]

Israel Benavides

El tránsito de la economía convencional a la economía digital sugiere una transformación de la función productiva tradicional (capital, trabajo y tierra), en una función productiva donde a la par de los software y la información, el conocimiento adquiere un rol protagónico en la determinación de la productividad y la calidad de los bienes y servicios que producen las organizaciones.

En esta perspectiva el conocimiento se erige como aquel factor que marca la diferencia entre una organización y otra, diferencias que se ponen de relieve a través de la creatividad e innovación de los recursos humanos.

Ahora bien, el conocimiento es una propiedad que subyace únicamente en el ser humano lo que sugiere, que en cualquier organización son los recursos humanos los más importantes, esta filosofía pone en evidencia que los tomadores de decisiones están obligados ha internalizar una cultura organizacional que sea coherente con la importancia de los portadores de nuevos conocimientos es decir, conocimientos que generan valores agregados a la empresa.

Lamentablemente nuestro entorno empresarial presupone de métodos hostiles y arcaicos en el manejo de los recursos humanos, mecanismos de planeación y de control estrictos que coartan la libertad y obstaculizan el desarrollo del conocimiento creativo e innovador generador de ventajas competitivas.

Sin lugar a dudas sólo el conocimiento de calidad genera calidad y productividad, pero el conocimiento sólo es posible donde reina la libertad y la comunicación, donde las jerarquías son simbólicas y el trabajo en equipo tiene preeminencia sobre el trabajo individual.

Es evidente que la naturaleza dinámica de las organizaciones tiene su esencia en el liderazgo efectivo de la mediana gerencia, gerencia que está motivada resultado del empoderamiento otorgado por la alta gerencia con el objetivo estratégico de generar calidad y productividad, cuando el empoderamiento se multiplica de manera vertical y horizontal a todo lo largo y ancho de la organización todos son copartícipes del proceso de toma de decisiones esto reproduce un ambiente de libertad y seguridad, eleva la autoestima y la creatividad.

Es imperativo reconocer que en nuestro ambiente, muchas organizaciones no tienen éxito por una política de recursos humanos autoritaria y prepotente que no valora la creatividad y reduce la autoestima, políticas que además ultrajan al cliente interno quien a su vez maltrata al cliente externo generando una cultura de no calidad y una cadena de clientes insatisfechos cuya resultante final es una organización fracasada.

Es axiomática la aseveración que una organización inteligente sólo es el reflejo de un conglomerado de individuos inteligentes con convicciones dialécticas y comprometidos en cuerpo y alma con la organización a la cual le sirven.

Por otro lado una organización inteligente necesita de un cambio de mentalidad, cambio que debe suceder en la punta de la pirámide para que los esfuerzos de renovación hacia una cultura de calidad sean efectivos, sin un compromiso real de la alta gerencia hacia el cambio en el manejo de los recursos humanos las organizaciones no son sostenibles en el largo plazo.

El autor es director de la Escuela de Comercio Exterior, Marketing y Economía de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC).  

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