- Arturo Castro dice que prelado invadió y causó daños en su propiedad con la construcción de un santuario
- LA PRENSA consultó al Obispo de la Diócesis de Jinotega, pero Monseñor Vílchez dice que nada tiene que responder
Silvia González Siles/[email protected]
JINOTEGA.- Arturo Castro Frenzel dice que lleva 18 años esperando que el señor Obispo de la Diócesis de Jinotega, Pedro Lisímaco Vílchez responda por los daños que le ocasionó en su propiedad, luego de la construcción del Santuario al Señor de Esquipulas, ubicado al norte de la ciudad de Jinotega.
Castro Frenzel señala que al realizar este obra, le fueron invadidas más de mil varas cuadradas de su propiedad, que colinda con el terreno donado para la obra por el señor Luis García, y además le aterraron un pozo y le corrieron el cerco, lo que le ha ocasionado serios daños.
Relata que en noviembre de 1983, cuando recién había fallecido su padre don Miguel Castro, se presentó ante su madre el comité pro construcción del santuario, presidido por el sacerdote Pablo Augusto Cisne Ríos, (Padre Tito), para solicitarle que les donara un terreno, de su propiedad, para construir una iglesia.
Indica que su madre le comunicó dicha solicitud, a lo que él respondió que estaba en disposición de donarlo, pero para la construcción de una clínica infantil y para la que incluso él podría conseguir equipos médico-quirúrgicos procedentes de Alemania. Pero dice que nunca obtuvo respuesta.
“Ante la negativa, el señor Luis García les donó una manzana de terreno colindante con el mío, por lo que procedieron a nivelarlo con un tractor aterrando un pozo que mi extinto padre con muchos sacrificios había construido, y el cual era la única fuente de agua para toda mi propiedad la que ha quedado sin valor”, enfatizó.
ELEVÓ QUEJA ANTE CONFERENCIA EPISCOPAL
Castro señala que al enterarse de que la propiedad, según la escritura, está a nombre del Obispo Vílchez y no de la Iglesia decidió escribirle en varias ocasiones para tratar de llegar a un entendimiento, pero nunca recibió respuesta.
Ante esta situación señala que en julio de este año decidió elevar su queja ante la Conferencia Episcopal de Nicaragua, a quienes les hace ver que de no dársele una respuesta en diez días procedería hacer público el atropello, así como por la vía judicial exigiendo la restitución del terreno usurpado y la reconstrucción del pozo en su sitio original.
Sin embargo es hasta la fecha y Castro Frenzel aún continúa esperando que el obispo se pronuncie ya que está decidido a donar el terreno siempre y cuando le repongan o paguen los daños que le ocasionaron con el pozo.
NADA QUE DECIR
LA PRENSA intentó conocer la versión de Monseñor Pedro Vílchez, sobre los daños —que según Arturo Castro— le ha ocasionado en su propiedad, pero se negó a responder, mientras que el sacerdote Pablo Augusto Cisne Ríos, al comparecer en un medio local dijo que a quien le correspondía dar declaraciones era al obispo, ya que él es el jefe de la Diócesis.