- Una oferta que está ganando
terreno
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Para lograr una transformación en la dureza del hierro es indispensable hacer uso del fuego, de la fragua y sobre todo hay que contar con la admirable creatividad del artesano que moldea el material. Es así cómo se logra obtener un mueble único en hierro forjado.
El hierro, metal que se descubrió hace aproximadamente 6,000 años, en América Latina es producido principalmente en Brasil, Venezuela, Chile, México, Perú, Argentina y Colombia.
Nicaragua no cuenta con una industria que utilice a gran escala este material, sin embargo, existen pequeñas empresas de metalurgia que trabajan y dan forma al hierro en fraguas creando novedosos diseños de muebles forjados en hierro, que en muchos de los casos llegan a colocarse en el mercado internacional.
“Los clientes traen su diseño o bien nosotros se los proporcionamos. En el último caso se realiza un diseño a escala (con medidas estándares) luego se lo asignamos a uno de los artesanos para que éste lo trabaje y moldee en la fragua. Es un trabajo meramente manual”, explica Claudia Montenegro, gerente de ventas y operaciones de D’Metal empresa que se inició en el negocio en 1997.
DEDICADOS AL MERCADO INTERNO
Aunque hay precios para todos los gustos, estas piezas forjadas en hierro habitualmente son demandadas por clientela de clase media alta o clase alta, explica María Mercedes Pereira, gerente propietaria del taller Siglo XXII, empresa que se dedica desde hace siete años a la fabricación de muebles en hierro forjado.
Doña María cuenta que inicialmente su empresa se inició con la reconstrucción del rodaje de trenes de oruga, sin embargo, resultó un poco más atractivo el mercado de la fabricación de hierro forjado, a lo que se ha dedicado más en los últimos años.
Para la propietaria de Siglo XXII por el momento la exportación de sus productos no está en sus planes de corto plazo. “Estamos más interesados en satisfacer la demanda nacional, aunque no perdemos las expectativas de poder en el largo plazo poder fabricar para comercializar fuera del país, con diseños muy propios”, indicó Doña María.
La gerente de Venta de D’Metal, Claudia Montenegro explica que están exportando hacia Costa Rica y Guatemala, sin embargo, el principal mercado es el doméstico.
En el caso de D’Metal el 60 por ciento de la producción va hacia el mercado nacional y el restante un 40 por ciento a la exportación. Montenegro explica que la comercialización de muebles al exterior requiere de más trabajo y cuidado. Pues la calidad y la exigencia debe predominar.
PARA GUSTOS…
Cada mueble ya sean comedores, sillas o bien respaldares de camas, lleva su propio diseño, los que en muchos de los casos van combinados en hierro forjado con madera, vidrio o bronce.
En el caso de la empresa D’Metal, ellos están combinando, madera y vidrio con el hierro, elaborando así generalmente artículos de decoración.
El material que utilizan todos los talleres es hierro que se compra en las ferreterías del país, pues les resulta más barato que importarlo, asegura Montenegro.
Alberto Marín Velásquez, gerente propietario de Ferro Arte, empresa que también se dedica a la fabricación de muebles en hierro forjado, explica que su empresa, que tiene aproximadamente cinco años de estar en el mercado, además de trabajar el hierro para fabricar muebles, también trabaja en portones, rejas, candelabros y en diseño de cocinas utilizando hierro forjado.
En el caso de Siglo XXII la demanda de portones y barandales, es mucho mayor que la de muebles forjados.
Una de las principales limitaciones de este grupo de pequeños empresarios que trabajan el hierro forjado al igual que el resto de rubros, es la falta de financiamiento para poder trabajar.
CIUDADOSO PROCESO
El tiempo que puede requerir un artesano para poder tener lista una obra en hierro forjado puede ser hasta un plazo de cuatro días.
Primeramente se corta el hierro a utilizar, luego se realiza el proceso de selección, es decir, se aparta el material que va a forjarse. Una vez todo seleccionado y forjado se procede armar el mueble aplicando puntos de soldadura con el objeto de no fijar toda las piezas para que el cliente dé el visto bueno antes del toque final.
Una vez armado el mueble se le pasa una mano de un líquido anticorrosivo para evitar la oxidación en el mismo y finalmente se pinta el mueble.