EFE
ESTOCOLMO.- Los tres especialistas en Biología Molecular galardonados con el Nobel de Medicina han dedicado sus trabajos al estudio de las células, concretamente al desarrollo de los órganos y al suicidio celular.
Los dos británicos, Sydney Brenner y John E. Sulston, y el estadounidense Robert Horvitz, descubrieron cómo los genes determinan el funcionamiento de los órganos humanos, y, además, cómo el organismo deja morir a las células que ya no necesita.
El británico Brenner, nacido en 1923 en Sudáfrica y que trabaja actualmente en el Instituto de Estudios Moleculares de Berkeley, California, fue quien estableció que el nematodo (gusano) “Caenorhabditis elegans” podía servir como un organismo modelo para el estudio del funcionamiento del cuerpo humano.
Este modelo supuso la base para poder relacionar el análisis genético con la división y maduración celular y la formación de los órganos.
Esta investigación, que se llevó a cabo en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, sirvió de base para los estudios que desembocaron en la concesión del Nobel.
Entre los numerosos cargos y honores de Brenner figura su pertenencia, como miembro extranjero, a la Real Academia española de Ciencias, adonde ingresó en 1985.
El británico Sulston fue quien descubrió que algunas células tienen una muerte programada y que este “suicidio” forma parte de su evolución normal.
Además, descubrió la primera mutación de un gen involucrado en este proceso de muerte programada.
Sulston, quien en 2001 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias por su colaboración en la ambiciosa tarea de descifrar el genoma humano, nació en 1942 en el Reino Unido, y hasta 2000 fue director del Sanger Center del Consejo de Investigaciones Médicas de Cambridge (Reino Unido), donde sigue trabajando.
Inició su actividad científica en los años sesenta en Cambridge, donde se graduó en Química Orgánica y donde se doctoró, y, tras unos años en La Jolla (California), regresó en 1969 al Consejo de Investigaciones Médicas de Cambridge, donde uno de sus primeros éxitos fue descifrar la secuencia completa del nematodo.
Horvitz fue quien descubrió y caracterizó en el citado nematodo los genes que dirigen la muerte celular programada.
Además, descubrió que estos genes cooperan entre sí en el proceso de muerte y que en el ser humano existen genes correspondientes.
El biólogo, quien trabaja actualmente en el Departamento de Biología del Instituto de Tecnología en Cambridge, Massachusetts, nació en 1947 en Estados Unidos, donde hizo toda su carrera académica.
En 1972 se doctoró en Biología por la Universidad de Harvard, y a partir de 1978 pasó a trabajar en el citado Instituto, primero como profesor adjunto y luego como catedrático de Biología.