Misa negra

María José Zamora [email protected] Siempre disfruto mucho y coincido con las ideas que plantea Eduardo Enríquez en la columna sabatina Blanco y Negro; sin embargo, con este último artículo ¿Víbora? ¿Cuál víbora?, publicado el 5 de octubre, creo que el Sr. Enríquez sacó la pelota del estadio. Es un artículo que debería llegar a las […]

María José Zamora [email protected]

Siempre disfruto mucho y coincido con las ideas que plantea Eduardo Enríquez en la columna sabatina Blanco y Negro; sin embargo, con este último artículo ¿Víbora? ¿Cuál víbora?, publicado el 5 de octubre, creo que el Sr. Enríquez sacó la pelota del estadio. Es un artículo que debería llegar a las manos del Papa.

Los niveles de descaro que tienen los políticos corruptos y la jerarquía católica de este país son digno de rechazo; es impactante que ya ni siquiera disimulan. Es obvio que todo esté “arreglado” y aún así se atreven a dar declaraciones diciendo todo lo contrario y negando lo que está a la vista. Lo más preocupante es que el propio cardenal Miguel Obando, máxima autoridad de la Iglesia Católica en Nicaragua, esté metido en esta “misa negra”. Igualmente preocupante es que quieran justificar la legalidad de ese dinero que recibió la Iglesia Católica, con sólo “sacar de la manga” un papel donde se autoriza al Sr. Roberto Rivas para hacer tal desembolso. El problema no es la existencia o no existencia de la autorización; el problema es: ¡qué ese dinero es del pueblo!, el delito radica precisamente en aprobar este tipo de “donaciones”. En todo caso, si todos los magistrados autorizaron ese desembolso, todos ellos cometieron delito, sin embargo, resulta que como todos autorizaron el desembolso; el Sr. Rivas queda exonerado de culpa.

Yo como católica ya no me siento representada por el cardenal Miguel Obando y sus allegados, no creo que el Santo Padre Juan Pablo II, comprometido con los más pobres del mundo, esté tampoco bien representado por el cardenal Obando. Espero que lo remuevan de ese puesto porque es una verdadera vergüenza para los católicos honestos.

Como él bien dice; ahora el cardenal le debe una a los sandinistas y pienso que el pago será atacar más al gobierno de don Enrique y poner a la masa católica en su contra.  

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