- Bajita de estatura, tez blanca, ojos verdes intensos, la profesora Amanda del Socorro Talavera Chamorro de Zavala, cuenta con 40 años de dedicación y entrega al magisterio. “Yo le he dado clases a hombres y mujeres que ahora son profesionales, ingenieros, abogados, médicos y hasta políticos”, afirma quien representa un orgullo para los nandaimeños y fue galardonada como Mejor Maestra de Primaria de la Nación
Emilio Zambrana/[email protected]
GRANADA, NANDAIME.- Los meses de mayo y septiembre son especiales en el calendario de las efemérides personales para la profesora Amanda del Socorro Talavera Chamorro de Zavala. En mayo inició el apostolado del magisterio allá por el año de 1962 y en septiembre, el pasado 14, recibió de manos del presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños, la medalla que la acredita como la Mejor Maestra de Primaria del 2002 a nivel nacional, recibida por ella como un homenaje a sus 40 años de docencia.
Todos en Nandaime la conocen muy bien. Nada más entrar a la ciudad, cualquier persona puede dar señas del centro de trabajo así como de su casa. Eran las 9:30 de la mañana y en una gasolinera en la entrada de la ciudad le espeté a uno de los bomberos: “¿Dónde puedo encontrar a profesora Amanda Talavera Chamorro? Inmediatamente me contestó: “Cómo no voy a saber amigo, si es nuestro orgullo…ella ahorita está en la escuela donde da clases”, dijo con aires de orgullo, como si le estuviese preguntando por una heroína.
La profesora Amanda estudió en la Normal de Señoritas que en esos tiempos se llamaba “Salvadora de Somoza”. Cuando entró a estudiar, dicha Normal estaba ubicada en Jinotepe y luego fue trasladada a San Marcos, Carazo.
MAESTRA DE GENERACIONES
Y realmente así ven los nandaimeños a la “Niña Amandita”, a como le llaman cariñosamente. Varias generaciones han pasado frente a sus rasgados ojos verdes, aprehendiendo el pan de la enseñanza. “Yo le he dado clases a hombres y mujeres que ahora son profesionales, ingenieros, abogados, médicos y hasta políticos”, dice la profesora Amanda, sentada frente a un abanico en la oficina de la directora del Centro Autónomo Modelo “Monseñor Vélez”, donde imparte clases al quinto grado de primaria.
La profesora Amanda tiene dos hijas: una soltera y otra casada, pero ninguna de ellas inclinadas al magisterio. Cumplió 60 años el pasado 18 de agosto. “Saliendo de mi casa se me olvidan los problemas… toda mi energía se la dedico a la enseñanza”, dice con un vehemente orgullo. “Mis hijas me dicen que en el colegio me van a enterrar”, dice sonriendo, pues afirma que sus vástagos le reclaman que “mucho se mantiene en la escuela”, pero aclara que ese reclamo de sus hijas es “cariñoso”.
¿Considera que el oficio del magisterio es ingrato? le pregunto a quemarropa, y sin vacilar ni un segundo responde: “Es durito, pero uno al mismo tiempo lleva alegrías”.
El centro escolar donde trabajaba desde su fundación, recuerda, fue inaugurado por el ex presidente de la República, Lorenzo Guerrero Gutiérrez, allá por el año de 1968, aunque empezó su quehacer en el magisterio nacional, en 1962.
DESDE TEMPRANA EDAD QUISO SER MAESTRA
La profesora Amanda jugaba desde pequeña a ser maestra. Reunía a un grupo de amiguitas en su casa y las colocaba en unos “taburetes” y ella, regla en mano asumía las riendas de la improvisada aula de clases. “Siempre me gustó el magisterio”, reafirma y recuerda que tenía una amigas que estudiaban en la Normal, lo que le sirvió de una mayor motivación para ser educadora.
Pero además de la reciente distinción magisterial a nivel nacional que le fue conferida, la profesora Amanda recibió en la década de los años 80, dos órdenes “Ramírez Goyena” a la Excelencia Magisterial, las que fueron entregadas a aquellos educadores perseverantes en ese duro pero fascinante oficio, como ella misma lo califica.
Para ser nombrada como la Mejor Maestra de Primaria a Nivel Nacional tuvo que competir con colegas de Granada, Nandaime, Diriá y Diriomo y desde luego, de todo el país. “Mis compañeras de trabajo se sienten orgullosas de mis logros”, dice.
Fue alumna de los conocidos profesores don Víctor Romero y de Socorrito Talavera Espinoza, ambos nandaimeños.
UN ACTO DE JUSTICIA
La “Niña Amandita” lloró de alegría al ser entrevistada. Sus compañeras maestras estaban felices de que LA PRENSA la llegase a entrevistar. Ella es la primera persona de Nandaime dedicada al magisterio que recibe este preciado galardón. “Es un acto de justicia reconocer el valor y la perseverancia de esta mujer que ha entregado 40 años de su vida al magisterio”, dijo la directora del Centro Autónomo Modelo “Monseñor Vélez”.