Marlon José Navarrete Espinosa
Desde terminadas las elecciones en junio pasado en la Universidad de Ingeniería, muchos estamos atrapados en una corriente de pasada de cuentas por expresar y defender nuestros puntos de vista. Desde entonces lo único que ha privado en la UNI es la inestabilidad, teniendo su expresión en la zozobra, la incertidumbre, el miedo a las represalias por hablar y protestar, y la imposición de medidas arbitrarias y abusivas de parte de algunas altas autoridades que ofenden la reputación y la dignidad de docentes, trabajadores y estudiantes.
Las puertas del diálogo se han cerrado y gobierna la ambición de poder absoluto, promoviendo así toda su cultura de corrupción.
Es imposible aceptar un trato degradante para muchos docentes y trabajadores que han dado lo mejor de sus vidas y sus conocimientos a la universidad.
Los estudiantes soportan todo el peso de las abusivas y arbitrarias decisiones superiores tanto en lo académico como en lo personal, y muchos que se dicen dirigentes estudiantiles asumen un papel de servilismo ante las autoridades.
Los estudiantes se ven sometidos y negados ante algunos docentes que personalizan su odio y en nada valoran su papel educativo y valor profesional.
Algunos que ostentan el poder superior en la UNI están humillando con soberbia, ignorando con prepotencia las necesidades, y empeorando los problemas en lugar de solucionarlos.
No se debe jugar con el temple y la honra de las personas. La dignidad, la libertad y aspiración de futuro son sagradas.
Estudiante UNI-RUPAP