El complejo sede de Yaser Arafat en Ramala humea tras los cañonazos de los tanques israelíes que lo asaltaron anoche.

Yaser Arafat bajo el fuego israelí

Jamie Tarabay RAMALA, Cisjordania/AP.-Israel atacó la noche del viernes el edificio de Yasser Arafat, y demolió tanto un pasadizo entre dos secciones del inmueble como la zona donde se encontraban las escaleras, informaron los asesores del líder palestino. Más temprano, las tropas volaron tres edificios del complejo de Arafat, como parte de un ataque que […]

Jamie Tarabay

RAMALA, Cisjordania/AP.-Israel atacó la noche del viernes el edificio de Yasser Arafat, y demolió tanto un pasadizo entre dos secciones del inmueble como la zona donde se encontraban las escaleras, informaron los asesores del líder palestino.

Más temprano, las tropas volaron tres edificios del complejo de Arafat, como parte de un ataque que busca aislar al líder palestino, en represalia por un atentado suicida perpetrado la víspera dentro de un autobús en Tel Aviv.

Las fuerzas comenzaron también a cavar una trinchera y a levantar una valla de alambre de púas alrededor de la oficina de Arafat, uno de los pocos edificios que sigue en pie dentro del complejo.

Hasta la noche del viernes, parecía que Arafat estaba atrapado en el sitio más severo que le ha impuesto Israel hasta la fecha. Resonaron tres potentes explosiones.

Nabil Abu Rdene, un asesor de Arafat, dijo que los tanques israelíes dispararon varios proyectiles contra la sección en la que se encuentra Arafat, a fin de evitar que la gente puede desplazarse entre el primero y el segundo piso.

“El presidente Arafat y aquellos que están con él corren peligro”, dijo Abu Rdene, agregando que él creía que el edificio podría desplomarse.

Con la demolición del pasillo entre las dos secciones de su oficina, Arafat y unos cuantos colaboradores, junto con 20 sujetos buscados por las autoridades israelíes, estaban aislados en un área y separados de la mayor parte de sus guardias en otra sección, dijo Rdene.

Unos 25 guardias se entregaron a las tropas israelíes, cargando sus camisas en la mano para mostrar que no llevaban armas o explosivos ceñidos al cuerpo.

La Casa Blanca y la Unión Europea instaron a Israel para que muestre moderación, y sugirieron que una respuesta demasiado dura por el atentado trastocaría los esfuerzos por reformar la Autoridad Palestina y garantizar una tregua. Seis personas murieron en el atentado del jueves, que se atribuyó una milicia islámica que rivaliza con Arafat. Aparentemente, el sitio de las oficinas no terminará pronto.

Israel informó que sus tropas sólo se retirarán tras la rendición de los 20 sujetos buscados, entre los que figura el jefe de inteligencia de Cisjordania, Tawfik Tirawi. Los asesores de Arafat dijeron que el líder palestino no entregará a ninguno de los sospechosos.

Enfurecido por el atentado en el autobús, el primer ministro israelí Ariel Sharon habría planteado la idea de expulsar a Arafat, durante una reunión emergente del gabinete, efectuada el jueves. El ministro de la Defensa, Binyamin Ben-Eliezer, dijo que por ahora, el plan consistía en aislar al líder palestino, no en expulsarlo.  

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