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Inspirados aparentemente en la puntualidad que caracteriza a los ingleses, 47 diputados que conforman la nueva mayoría de la Asamblea Nacional se congregaron cumplidamente a las nueve de la mañana de ayer para asistir a la sesión que inicialmente había sido convocada por la defenestrada directiva que dirigía el ex presidente Arnoldo Alemán.
Sin embargo, no pudieron ingresar al Parlamento hasta más de una hora después porque los directivos liberales defenestrados, en un intento por boicotear la sesión que realizaría la nueva mayoría parlamentaria, notificaron a los trabajadores de la Asamblea que no asistieran, ordenaron clausurar las instalaciones del Parlamento, suspendieron los servicios de energía, agua, luz, teléfonos y se llevaron el chip que hace funcionar el equipo de audio y la pizarra electrónica.
Pese a que después restablecieron la mayoría de los servicios por la contratación de algunos técnicos, la sesión no iniciaba por la ausencia del diputado conservador Jorge Matamoros, de quien se rumoró se sentía indispuesto, afectado por problemas personales, estado de ánimo que se hizo evidente ya que lució agotado en la sesión, en la que dormitó abiertamente.
Al fin, cuando apareció, en compañía del ministro de Construcción y Transporte, Pedro Solórzano, terminaron los nervios y el tronar de los dedos de los legisladores presentes. El ingreso tardío de Matamoros arrancó aplausos de sus colegas.
Después de esperar, con casi dos horas de retraso, pudo iniciar la sesión con un audio controlado manualmente, sin la asistencia de los diputados liberales.
El hasta ayer tercer secretario del Parlamento, diputado René Núñez, procedió a abrir la sesión, constató el quórum de ley, contabilizando a 48 legisladores, incluyendo al parlamentario liberal arnoldista Alfonso Ortega Urbina. Núñez anunció que el abogado Santiago Rivas Leclair certificaría las acciones que adoptarían para evitar que fuesen cuestionadas legalmente por sus adversarios arnoldistas.
Núñez dio la apertura de las intervenciones en los previos, y la primera que tomó la palabra fue la diputada sandinista Emilia Torres, quien presentó a consideración del plenario la aprobación de una resolución legislativa para destituir a la directiva anterior y proceder a la elección de una estructura provisional —una presidencia de edad—, pero su colega liberal arnoldista, Ortega Urbina, mocionó que tal presidencia —que él dirigiría— no se eligiera, y que se procediera a seleccionar a los integrantes de la nueva Junta Directiva. Ambas mociones fueron sometidas a votación, y la presentada por Ortega Urbina fue derrotada, por lo cual se retiró del plenario.
Posteriormente se procedió a elegir a la presidencia de edad que quedó integrada por los diputados Jaime Cuadra en la presidencia, Tomás Borge, en sustitución de Ortega Urbina —quien declinó su postulación—así como las legisladoras sandinistas Daysi Rafaela Trejos Orozco y Benita del Carmen Arvizú.
Cuadra comunicó que la sesión se suspendía por espacio de media hora para que sus colegas cabildearan acerca de la conformación de la directiva, y una buena parte de diputados se retiraron al mezanine para negociar los cargos.
Momentos de tensión vivieron los diputados, minutos más tarde, por el abandono del local por parte de su colega liberal, Fernando Avellán, quien —según varios legisladores que prefirieron no identificarse— amenazó con abortar la sesión al romper el quórum de ley si no le concedían la primera vicepresidencia, que inicialmente estaba reservada para René Núñez.
Avellán se retiró supuestamente hacia la Presidencia de la República en un vehículo rojo, junto al dirigente liberal bolañista Eduardo Urcuyo, quien posteriormente retornó solo y se le escuchó decir que el impasse había sido superado. Luego se supo que los sandinistas prefirieron sacrificar a Núñez y cederle la primera vicepresidencia a Avellán para evitar un fracaso de la nueva mayoría.
Al regresar Avellán, la sesión fue reiniciada, y la directiva de edad procedió a convocar a la elección de la nueva Junta Directiva, la cual, fue votada por unanimidad, y quedó presidida por el diputado Jaime Cuadra.
La nueva directiva, que fungirá hasta enero próximo, fue juramentada por el diputado Tomás Borge, quien tuvo que repetir el protocolo porque originalmente lo improvisó y no utilizó los mecanismos legales establecidos.
Concluida la séptima sesión, varios directivos se trasladaron a las afueras del Parlamento donde se congregaba una multitud de simpatizantes sandinistas, quienes los recibieron con una lluvia de cohetes y morteros .