- Un vistazo a las subastas aduaneras
Mayda Isabel MeléndezGabriel Sánchez [email protected]
La idea que el público se da sobre una subasta no sólo tiene que ver con elementos básicos, como por ejemplo de dónde sale la mercadería a subastarse o, dónde va a parar el dinero que se recauda por medio de esta actividad. También existe la pregunta: ¿se hace realmente con un martillo?
Al menos en las actividades realizadas pro la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGSA), la respuesta es sí. Efectivamente, martillo en mano el representante de dicha institución se encarga de dar el golpe que indica que la mercadería ha sido otorgada a uno de los participantes.
Yamil Avilés, supervisor de subastas de la DGA, explicó que los productos que se llevan a subasta son los que se declaran en abandono, es decir, que 10 días después de introducirlas al país los dueños no la reclaman.
Los productos se dividen en lotes y el precio base es calculado conforme a los gastos en que se incurren para poder venderla. El propietario puede llegar al momento de la subasta y si tiene los documentos que le acreditan como propietario de la mercadería, puede recuperarla incluso momentos antes que se dé el martillazo de venta.
Pero una vez dado el martillazo no puede hacer nada para recuperar su bien. Esto no sucede siempre, así que si el lote es vendido y se obtiene un precio mayor al establecido como base, el propietario de la mercadería tiene tres días para reclamar el excedente. Si no lo reclama, el dinero se acredita en una cuenta institucional.
Pero también puede suceder que la mercancía no se venda. En ese caso, la DGA organiza una segunda subasta para intentar nuevamente venderla y si se diera la situación de que en este caso tampoco se vende, la mercadería pasa a ser parte de los bienes del Estado.
La mercancía no siempre está en buen estado, de hecho, a veces son productos viejos los que se subastan. Avilés no supo explicar exactamente qué se hace con la mercancía que pasa a ser un bien del Estado, pero aseguró que la gestión de traspaso se hace por medio del Ministerio de Hacienda.
Para poder ser oferente en una subasta de la DGA, los interesados deben inscribirse de manera previa a la subasta y realizar un depósito en efectivo, en sobre cerrado. Si al final de la subasta no compra nada, el dinero se le devuelve y si realizó alguna compra, se le regresa “el vuelto”.
RESPALDO LEGAL
La Ley 339, Creadora de la Dirección General de Servicios Aduaneros y Reforma a la Ley Creadora de la DGI, en su artículo 155 del capítulo XXVII, relacionado con las subastas plantea que: “La venta de mercancías en subasta pública y la tramitación de los expedientes respectivos, corresponderá a la Dirección General de Servicios Aduaneros”.
-En ese mismo capítulo se faculta a la DGA subastar las mercaderías en abandono, las cuales después de ser declaradas tendrán que ser declaradas para la publicación de las mercancías a venderse por este sistema.
-Según Fausto Carcabelos, titular de esa dirección, las subastas generan unos 12 millones córdobas de ingresos anuales. Se hacen cada dos meses y pueden generar de uno a dos millones de córdobas por venta.