Unión aduanera es buena oportunidad para los textiles

Bordado nica con buena aceptación Mayda Isabel Meléndez [email protected] La unión aduanera podría convertirse en una buena oportunidad para que micro y pequeños empresarios de la rama textil vestuario conquisten otros mercados, siempre y cuando se esté claro de cuáles son las debilidades y fortalezas de cada país de la región, afirmó Abel Largaespada, responsable […]

  • Bordado nica con buena aceptación

Mayda Isabel Meléndez [email protected]

La unión aduanera podría convertirse en una buena oportunidad para que micro y pequeños empresarios de la rama textil vestuario conquisten otros mercados, siempre y cuando se esté claro de cuáles son las debilidades y fortalezas de cada país de la región, afirmó Abel Largaespada, responsable de atención a sectores artesanía y turismo del Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme).

Según Largaespada, “habría que ver lo que ofrece la microempresa nicaragüense” una vez concretada la unión; puesto que, por el momento, se ha comprobado que Nicaragua tiene algunas fortalezas en su producción, sobre todo en cuanto a la confección de ropa bordada, vestidos para niñas y ropa para bebé se refiere.

Otras piezas que tienen gran aceptación en el mercado son las de mantelería, cuyos clientes mayoritarios son los bares y restaurantes.

“Hay que analizar ciertos productos que tienen enorme demanda a nivel de Centroamérica, cada cual tiene su potencial y nosotros tenemos nuestra fortaleza, hay cierto tipo de producción que sólo se hace aquí. Todos (los países) tenemos ventajas y desventajas”, enfatizó.

El funcionario de Inpyme aseguró que los productores nicaragüenses se tienen que dar cuenta de que deben pensar y actuar como empresarios, pues de otra manera se les hará difícil entrar a competir en el mercado centroamericano. Largaespada augura un buen mercado en la región, puesto que los empresarios nicaragüenses son muy trabajadores.

MERCADO LOCAL, DIFÍCIL

Pero las cosas no parecen pintar tan bien en el mercado nacional, donde las puertas se cierran para aquellos que han buscado en la rama textil vestuario una manera regular de incrementar sus ingresos. Éste es el caso del Colectivo Las Pilas #2, integrado por cinco mujeres originarias de la comarca del mismo nombre, en El Crucero.

La coordinadora de dicho colectivo, Esperanza Castañeda Hidalgo, con amplia experiencia en el ramo de la confección, y una de las encargadas de capacitar a las mujeres organizadas, asegura que el principal problema que ellas enfrentan es que cuando visitan a comerciantes de los mercados capitalinos, éstos les solicitan que dejen la mercadería a un mes de crédito.

“No podemos, definitivamente. Nosotros trabajamos con poco capital, y si dejamos al fiado nos quedamos de manos cruzadas, tendríamos que pararnos de trabajar hasta que nos paguen, dentro de un mes. Se nos caería el negocio”, expresa Castañeda.

DESCONFIANZA

Otra limitación que enfrenta el colectivo de costura Las Pilas #2 es que, aunque carguen muestras de su trabajo y los empresarios reconozcan la calidad de las prendas, nadie se atreve a hacerles pedidos porque no las conocen.

Castañeda asegura haber visitado personalmente muchos restaurantes en Managua, algunos bares y hoteles, sin embargo, cuando ella les pide el 50 por ciento de adelanto para iniciar el trabajo, “nadie se atreve a darme dinero porque no me conocen, y tienen razón. Es difícil que confíen, allí sólo que vaya recomendada por alguien conocido de ellos”.  

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