- La noche abre sus puertas al juego, a los momentos de pasión donde la baraja tiene su turno y el azar su mejor o peor momento. Las máquinas tragamonedas no cesan en sus estrepitosas ruletas, y las monedas van de una a otra cayendo en las manos inesperadas. Mientras, los legisladores de la Asamblea Nacional preparan la discusión de una Ley de Casinos y Salas de Juegos, con el fin de dar un marco legal a una industria que en cierta forma ha tenido “bateo libre” en Nicaragua
Moisés Martí[email protected]
Todas las noches, a eso de las diez, Carlos tiene por costumbre recorrer en su taxi los principales casinos de Managua, en su paso recoge a personas que luego de una intensa noche de juego regresan a sus hogares con el mejor o peor de los ánimos.
A Carlos, este servicio con pasajeros que vienen saliendo de los casinos le ha permitido ser testigo de los más diversos estados emocionales que pueden darse en un ser humano.
“Se ven unas cosas que ni te imaginás. He visto a mujeres que se montan tranquilas, y de pronto, se ponen a llorar a llanto partido, te cuentan que acaban de perder todo el dinero con el que mantenían su tramo en el mercado. También he visto extranjeros que te cuentan tranquilamente, como si nada, que perdieron dos mil dólares. Pero, también he montado gente que se sube calladita, y cuando se bajan te dan una buena propina, y allí te das cuenta que se ganaron un montón de reales”, relata.
Sin embargo, la jornada de Carlos no se limita a trasladar pasajeros de los casinos a sus casas. Luego de una noche de trabajo, en horas de la madrugada, Carlos confiesa que juega toda las ganancias de su jornada en las máquinas tragamonedas de algunos de los casinos que recorre regularmente.
“Casi siempre juego de 200 a 300 pesos, que es lo que gano a diario, pero no puedo evitarlo. Tengo jaranas en mi casa y este carro tampoco he podido terminarlo de pagar porque casi siempre pierdo. A veces quisiera que estos lugares no existieran para no dejar allí mi plata, sé que eso no es culpa de ellos, sino mía, porque no he tenido los ‘huevos’ para dejar este maldito vicio”, reconoce.
Al igual que Carlos, muchos viven inmersos en una industria que está apenas dando sus primeros pasos en el país, y que genera alrededor de cuatro mil empleos.
Estos puntos de atracción turística, las mesas de juegos de naipes, cuya apuesta mínima es de entre cinco a diez dólares, están siempre llenas de extranjeros, sobre todo de asiáticos, quienes sonrientes y calmados juegan el equivalente del salario de un maestro o de una doméstica nicaragüense de una sola mano.
CASINOS CONTROVERSIALES
El frenético movimiento de dinero que se da en los casinos siempre ha sido objeto de fuertes controversias tanto morales como legales.
En el plano legal, porque siempre se les acusa de ser una de las principales entradas para lavar dinero, y en lo moral, por el fomento al juego.
Sin embargo, esta controversia tiende a subir de tono, dado que los diputados de la Asamblea Nacional discutirán la semana próxima el anteproyecto de Ley de Casinos y Salas de Juego.
El anteproyecto plantea un marco legal con el cual funcionará la industria del juego en Nicaragua, algo inexistente antes, a excepción del decreto presidencial 06-2001, que faculta a la Lotería Nacional a regular todo lo relacionado al juego de azar, pero que en la práctica no ha ocurrido.
Uno de los principales críticos de esta ley es el reconocido abogado Hernán Estrada, presidente de la Asociación Nicaragüense de Consumidores, quien ha enviado cartas a las Comisiones Económica y de Defensa y Gobernación del Parlamento, solicitando a los diputados la no aprobación de esta Ley.
Estrada toma como referencia la controversia existente en El Salvador, donde el Fiscal General ha decretado el cierre de los casinos bajo el amparo del artículo 64 de la Ley de Policía de ese país, que prohíbe prácticamente todos los juegos de azar.
Esto a raíz de un decreto de los diputados salvadoreños, que realizaron una interpretación auténtica del artículo 64, provocando el cierre total de los casinos en la capital y la clausura de aquellos en el interior del país en cuanto expiren los permisos que les dieron las alcaldías municipales.
“En El Salvador los están cerrando. En Honduras y Costa Rica han sido restringidos a ciertas áreas turísticas, mientras que aquí los diputados están legitimando y legalizando los casinos. Porque se va a legitimar un sector económico en donde hay estudios donde se ha demostrado que a nivel general estas actividades están altamente vinculados con el lavado de dinero, narcotráfico y los negocios mal habidos”, afirma Estrada.
Por su parte, Mark Mcnight, presidente de Pharaohs y miembro de la Asociación de Operadores de Industria Turística de Casinos en Nicaragua, expresa que la industria del juego está dispuesta a someterse a todos los controles que la Ley imponga, ya que este tipo de regulaciones son saludables para el negocio.
“Nosotros mantenemos esa disposición de someternos a cualquier control. Eso lo hemos dicho desde el año pasado, y es porque sencillamente es un buen negocio, necesario para aumentar el turismo y fomentar empleos. Antes de todo esto, nosotros tuvimos la idea de discutir el caso con el Instituto de Turismo, y creo que eso parte del interés de nosotros que se apruebe la ley para impulsar este tipo de actividades”, dice.
Agrega que los casinos desde su fundación han aplicado controles internos para evitar los indicios de cualquier dinero ilícito, y que sus archivos están abiertos para ser revisados por instituciones como la Superintendencia de Bancos o cualquier otra institución que la Ley establezca.
Entre los controles de los casinos se encuentran el registro de los datos de los jugadores, control de cheques, una credencial permanente en caso de que el jugador haga uso de una tarjeta de crédito, y la prohibición de cuentas de crédito en las mesas o máquinas tragamonedas.
CASINOS, ¿CENTROS DE VICIOS?
Estrada también mencionó que los casinos son responsables de fomentar vicios que afectan económicamente a las personas, por lo cual se le violentan sus derechos como consumidor.
“Inculcan a los jóvenes hábitos que afectan sus economías, porque se ha demostrado que en el juego de azar técnicamente, el dueño del casino no va a perder. Le inculca un tipo de modelo de consumo que lo va a perjudicar en su actividad psicosocial, desarrollo humano, y familiar, fomenta la corrupción y su nivel de compromiso con los negocios de origen ilícito”, añade.
Sin embargo, Mcnight comenta que esta ley les dará la fuerza de ley para prohibirle la entrada a quienes desean, algo que ya estaban realizando como parte de las medidas internas del lugar.
“Ahora no podemos decirle a la gente que no puede entrar porque queramos. Ahora no los podemos dejar entrar porque hay una ley, es fuerza de ley. Es igual con los menores de edad, hay una ley que nos indica que se les prohíba la entrada”, apunta.
“El Salvador es un caso especial, lo que hay es un pleito dentro de la misma Asamblea por este caso, pero esto no es aplicable a Nicaragua. Nosotros hemos tenido permiso de trabajar por Gobernación y Policía, pero este pleito en ese país inició cuando una alcaldía empezó a conceder permisos que no caben dentro de la ley, lo que es completamente diferente a Nicaragua”, agrega.
NO DEBE SER VISTA COMO INDUSTRIA TURÍSTICA
Estrada criticó fuertemente lo que a su juicio es una visión estrecha de los diputados, la Policía Nacional y el Instituto de Turismo, por considerar la industria de los casinos como una inversión turística.
“Esto, incluso, perjudica al Seguro Social, porque la Lotería no percibe nada de lo que perciben los casinos, ya que aquí lo tienen como una actividad turística o de inversión. Incluso, tuvieron el atrevimiento de ampararse en el régimen de Ley de Incentivos Turísticos. No sólo no quieren canalizar sus ingresos a través de la Lotería, sino, quieren ampararse en un beneficio fiscal. Es que lo ven como si fuera una actividad cultural, un circo, un centro en donde se juega nintendo”, reitera Estrada.
Sobre este punto, Joaquín Morales, asesor jurídico del casinos Pharaohs, dice que ellos tienen conocimiento del decreto referido a la Lotería, pero que esta institución no ha mostrado interés en hacerlo valer.
“Que nos hayamos dado cuenta, nunca promovieron ni regularon nada. Ni hemos tenido noticia de que los permisos los establezcan ellos (la Lotería) porque estos permisos los da la Policía. Además, nunca nos han tratado de poner alguna tarifa, tasa o impuesto, pero esto sería ya doble tributación, porque ya se pagan impuestos que consideramos que son muy altos tomando en cuenta que esta industria es nueva”, refiere.
COMISIÓN DE ANÁLISIS FINANCIERO AÚN NO FUNCIONA
La Ley 285 de Estupefacientes, Sicotrópicos y Lavado de Dinero producto de actividades Ilícitas, establece la conformación de una Comisión de Análisis Financiero para seguir el rastro de actividades sospechosas en el sistema financiero, así como entidades como casinos, casas de cambio, sociedades anónimas y todos aquellos sectores en el cual se dé movimiento de dinero.
-Sin embargo, aunque ya se encuentran designados los miembros de esta Comisión, aún no se encuentra operando debido a problemas presupuestarios, reveló Alicia Duarte, Secretaria Ejecutiva del Consejo Nacional de Lucha en contra de las Drogas.
-La Comisión la conforman el fiscal Julio Centeno Gómez, el jefe de la Policía Antidrogas comisionado Clarence Silva, el jefe de Investigaciones Económicas, comisionado mayor Carlos Bendaña, Uriel Cerna, asesor legal de la Superintendencia de Bancos y el asesor legal del Banco Central, Fernando Rodríguez.
-“Los recursos tienen que ser proporcionados por el Consejo Nacional Antidrogas, pero no se tiene presupuesto para que la Comisión trabaje a toda a capacidad. No existen recursos financieros, y para un trabajo completo hay que tener recursos técnicos y equipamiento. Por eso estamos buscando a través de los organismos internacionales, por eso aún no estamos trabajando en la regulación directa de los casinos, reconoció Duarte.
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