- 22 cadáveres hasta ayer habían sido hallados por rescatistas tras un alud que ocurrió el jueves por la noche en una zona rural guatemalteca
- Entre los muertos, hay al menos
14 niños
AFP
EL PORVENIR, GUATEMALA.- 22 aumentó el número de muertos por un alud que la noche del jueves sepultó unas veinte casas en la finca El Porvenir, 180 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca, mientras que otras 11 personas están desaparecidas, informaron ayer fuentes de socorro.
Otras fuentes daban cuenta de hasta 30 desaparecidos. Decenas de bomberos y voluntarios han logrado rescatar los cuerpos de 22 víctimas, entre ellos los de 14 niños, observaron periodistas de la AFP en el caserío, ubicado en el municipio de San Lucas Tolimán.
La tragedia ocurrió a las 22H30 locales del jueves, cuando al parecer las fuertes lluvias caídas durante todo el día formaron una laguna en la cima de una colina, la que cedió y arrasó al menos 20 humildes casas de las 50 que se encontraban en la comunidad, dijo Augusto Yax, uno de los vecinos.
Los cadáveres de dos hombres, cuatro mujeres y los 14 infantes permanecen tendidos sobre una losa de cemento en el salón comunal, apenas cubiertos por sacos de plástico blanco.
El maestro de la comunidad, Augusto Yax, explicó a la AFP que los cadáveres de otros dos adultos fueron localizados en el río Madre Vieja, en el municipio de Patulul, Suchitepéquez, a unos 12 kilómetros de distancia de la tragedia.
Los cuerpos de socorro y los vecinos también confirmaron que los heridos son 13 y que 15 de las viviendas están totalmente destruidas, de las cuales 12 fueron sepultadas por toneladas de barro o arrastradas por las correntadas de agua, piedras y árboles que bajaron de la colina.
La mala calidad de las viviendas, construidas en su mayoría con madera o adobe (amasado de barro), contribuyó a aumentar la magnitud del desastre, ya que no ofrecieron ninguna resistencia a la avalancha de piedras, barro y troncos de árboles.
“Esto es un desastre, el lodo está por todas partes, hay ocho viviendas que desaparecieron completamente y unas 12 casi destruidas”, explicó el alcalde de San Lucas Tolimán, Miguel Tol, en el sitio de la tragedia.
«VÁMONOS MAMÁ, AHÍ VIENE EL AGUA»
La cifra aún preliminar de 22 muertos y 30 desaparecidos, fue revelada por Janeth Gramajo, Jueza de Paz de San Lucas Tolimán, municipio en que se ubica la aldea El Porvenir, a la agencia de prensa AP.
Las escenas eran desoladoras en esa comunidad, a unos 180 kilómetros al oeste de la capital, en donde centenares de hombres, algunos con el lodo hasta la cintura, intentaban remover con palas y piochas la mezcla de piedras, tierra, agua y ramas que soterraron numerosas casas del lugar.
“Yo vivo en mi casa con mi hija y dos nietos. Anoche oímos que la montaña tronaba… y mi hija me gritó ‘vámonos mamá, ahí viene el agua’ y salimos a tiempo’’, relató a la AP Lucía, una anciana cakchiquel de 68 años que sollozaba frente al salón de la aldea que las autoridades convirtieron en depósito de cadáveres.
Un intenso aguacero azotaba la comunidad y las montañas aledañas la noche del jueves cuando se produjo el deslave y, según los lugareños, lluvias como esa caen a diario desde hace 15 días en la zona. El agua permeó y erosionó las deforestadas laderas hasta que se formó la destructora correntada, determinó la Coordinadora para la Reducción de Desastres.