- Es un controversial personaje calificado de prepotente y revanchista, que combina su fuerte temperamento con su sensibilidad social, lo cual lo ha llevado a introducirse en la espesura de las montañas para brindar atención médica. Dice que no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, “tengo apariencia de que ando enojado, pero sólo es la apariencia, yo soy un hombre
que estoy contento conmigo mismo”, afirma
Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELI [email protected]
Su nombramiento en el cargo de director general del Sistema Local de Atención Integral a la Salud (Silais) de Estelí, desconcertó a los médicos y especialistas, porque siempre sus ojos están fijados en el puesto de ministro o viceministro de Salud.
No sólo afirma, que fue propuesto por el propio presidente Enrique Bolaños, sino que se enorgullece de ser gran amigo de monseñor Abelardo Mata, obispo de la Diócesis de Estelí, a quien considera como una de las reservas morales con que todavía cuenta Nicaragua.
De entrada, destituyó al administrador financiero y nombró en su lugar a la persona que le sirvió como jefa de campaña durante las elecciones pasadas, en las que participó como candidato a diputado por el Partido Conservador.
Este polémico profesional de la medicina, sin el menor reparo califica de “cabezas calientes” a sus colegas detractores y, según él, sus principales críticos realizan cobros ilegales a los pacientes de las salas generales del Hospital San Juan de Dios.
De todos es sabido, que es un hombre elegante, educado y un profesional de alta categoría, sin embargo, había gran curiosidad porque se desconocía el origen de su clínica San Ramón, a la que le pusieron por sobrenombre “Yamales”, lugar donde la contrarrevolución mantuvo una base militar en el conflicto bélico de 1980.
Tiene una prodigiosa memoria para recordar interesantes acontecimientos de tiempos pasados, como la demolición con dinamita de alto poder, de una bodega, en la que almacenaba equipos médicos para su clínica de San Ramón, quedando reducidos a hierros retorcidos.
Igualmente asombra su aspecto de permanente y radiante juventud, conservando los rasgos de sus antepasados israelitas que durante la diáspora huyeron a Ucrania y posteriormente a la localidad chinandegana de Somotillo, donde nació hace 55 años, de los cuales 52 de ellos los ha vivido en la ciudad de Estelí.
La entrevista se desenvolvió en un ambiente afable, en las nuevas oficinas de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), ubicadas en el segundo piso de la Casa de Cultura de Estelí, a cuya inauguración acudieron personalidades del “Diamante de Las Segovias”.
A pesar de la entrada intempestiva de los invitados a la apertura de las oficinas de los periodistas estelianos, el doctor Kontorosvky Artola mantuvo su concentración para dar sus respuestas, pero cuando las preguntas subieron de tono se vio en la obligación de utilizar su pañuelo blanco para secarse el sudor de su frente.
¿Al asumir la dirección del Silais, se comprometió a la estabilidad laboral. Pero ya destituyó al administrador financiero Rubén Godoy?
—No lo he despedido. Lo que es elemental en cualquier puesto público y privado, es que cuando cambian un director, también se sustituye al administrador financiero. El dinero es lo más sagrado y especialmente porque es dinero del pueblo. Ahora está recibiendo la licenciada Maritza Espinoza, a quien nombré como administradora financiera y si al final de la entrega y de la auditoria, él (Rubén Godoy) sale bien, será reubicado, porque no ha sido despedido.
¿Vienen más despedidos?
—Yo sigo manteniendo que habrá estabilidad laboral. Más despedidos no hay, a menos que se encuentre a alguien que tenga su dacha, su checazo, su corrupción debidamente comprobada, por el contrario las personas que trabajan bien serán estimuladas.
¿Algunos trabajadores le califican de prepotente y revanchista?
—Hay una canción mexicana que dice que uno no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo. Es lógico que hay personas ortodoxas, cabezas calientes, algo inconcebible a esta altura del tiempo, que todavía piensan así. Las oficinas del Silais están abiertas para ellos mismos, atenderlos y ayudarles en sus propios problemas.
Definitivamente acepto que tengo un carácter fuerte. Tengo apariencia de que ando enojado, pero sólo es la apariencia. Yo soy un hombre que estoy contento conmigo mismo, no padezco de rencores ni de envidas, no odio a nadie, aún para los que me han hecho daño.
¿También lo señalan de desestabilizar el sistema de salud?
—Ese rumor lo promueven las mismas personas que son señaladas por cobrar en sala general del hospital. Otros de ellos son señalados por negligencias en el conocimiento médico y han tenido problemas.
¿Aplicará medidas con estas personas señaladas?
—Lo que se está juzgado, nada tiene que ver, pero las personas que cometan negligencia comprobadas en análisis de mortalidad, por auditorías médicas, creo que vamos a tomar medidas.
Doctor Kontorosvky, usted era uno de los promotores para que los especialistas del hospital los desplazaran a los municipios. ¿Todavía mantiene ese planteamiento?
—Estás dando por sentado que yo soy uno de los promotores. Eso es falso. Yo no he sido promotor, yo supe que eso fue una disposición de las oficinas centrales del Minsa en su época.
¿Usted respaldaría la medida de enviar a los especialistas a los municipios para descongestionar el Hospital San Juan de Dios?
—No la apoyaría, ni la apoyé antes ni la rechacé, fueron medidas del ministerio central, no fueron medidas mías.
¿Me han expresado que su principal asesor es el doctor Jorge Alí López?
—El doctor Jorge Alí López, es un médico que tiene mucha experiencia y puedo decir que hizo un excelente trabajo durante fue director del Silais, tan es así que lo nombraron asesor en Nueva Segovia, por parte del Banco Mundial, él es un trabajador del Banco Mundial. Ahora les llaman agentes de cambio y el doctor López apoyándonos para implementar la nueva estrategia en hospitales y Silais de Nicaragua, en estos momentos hay cinco proyectos pilotos.
¿Por qué escogió al doctor Jorge Alí López como asesor?
—Porque lo conozco, tengo amistad con él, sé de su capacidad, es un hombre honrado y además hizo un excelente papel como administrador del Silais.
¿Le debe algún favor al doctor López?
—De ninguna manera, somos simplemente amigos, así como somos usted y yo.
Cuando el doctor Jorge Alí López fue director del Centro de Salud “Leonel Rugama” de Estelí, lo acusaron de desviar medicamentos y en ese entonces, se afirmó que algunas medicina fueron a parar a la clínica del doctor Kontorosvky.
—El desvío es totalmente falso y es manipulado el término. El doctor José María Briones Úbeda, que en ese entonces era el director regional de salud, ante la escasez de material y de combustible, autorizó una venta de material del Silais, la cual yo compré y lleve a mi clínica, de lo cual conservo documentos todavía.
¿A su Clínica San Ramón le pusieron por sobrenombre Yamales, porque supuestamente la fundó con equipos que pertenecían a la Resistencia Nicaragüense, acantonados en la extinta base hondureña de Yamales?
—Los mismos cabezas calientes que hoy me critican, son los mismos de hace tiempo que por razones oscuras, que yo desconozco, me señalaban como que yo era de la contrarrevolución. Yo tengo documentos que demuestran que todos mis equipos los compré en Miami y lo llevé hacia Honduras, donde estuve trabajando 10 años con esa clínica y después la trasladé para Nicaragua.
¿Entonces los equipos de su Clínica San Ramón no pertenecían a la Resistencia Nicaragüense?
—Jamás, nunca tuve el honor de pertenecer a la Resistencia Nicaragüense, simplemente fui y soy simpatizante de la gesta que tuvo la Contra, sin meter los abusos, sino el alcance político y filosófico que tenía en ese momento.
¿Pero los contras a usted le dinamitaron una bodega con medicamentos en la zona del Quebracho, al sur de Estelí?
—No había medicamentos, había equipos de mi clínica. Ahí (en El Quebracho) había una construcción que era una casa de una finca de mi padre, que nos quedó de herencia a todos nosotros. La destrucción de la casa fue un trabajo de un profesional del terrorismo. Esa casa era de concreto y muy grande, donde había muchos equipos, entre ellas camas eléctricas. De la vivienda que demolieron, no quedó ni dos pulgadas de altura del concreto.
¿Descubrió a los autores del atentado?
—Desconozco a ciencia cierta, pero tengo sospechas de quienes lo hicieron, sin embargo no podemos dar nombres porque no tenemos pruebas.
¿Se considera usted un personaje ambicioso?
—Ustedes me conocen, regresé a Nicaragua en el 90 y he trabajado por la población intensamente y he gestionado equipos médicos sumamente escasos para los hospitales de siete departamentos, como Chinandega, León, Matagalpa, Jinotega, Nueva Segovia, Madriz y Estelí. He gestionado capacitación académica para los cirujanos de estos siete departamentos y soy el codirector de un programa mundial de entrenamiento a los cirujanos que se llama Medical Training Worldwide. He servido a la población con brigadas médicas en tiempo de campaña política y fuera de ellas, visitando también las riberas del Río Coco con apoyo de helicópteros del Ejército Nacional y yo no he obtenido ningún cargo con eso. Después de muchos años yo acepto el cargo de director del Silais como un reto para ayudar a mi pueblo.
¿Nadie pensaba verlo como director del Silais, ya que usted ha buscado afanosamente el cargo de Ministro o Viceministro?
—Yo no he estado buscando nada. En 1990 cuando regresé, el doctor José María Briones Úbeda, era director regional de salud, se lo llevaron al Minsa central, él me ofreció el Silais, lo mismo cuando gana el doctor Arnoldo Alemán, me ofrecieron otra vez la dirección del Silais y también decliné.
Y ahora, desde hace cuatro meses me ofrecieron el cargo y había declinado y la última vez que me lo ofrecieron fue el presidente de la República y me pidió que aceptara, y entonces yo decidí por ayudarle a él y a mi pueblo.
¿Quién lo recomendó para director del Silais?
—Lógicamente que en Managua hay personas que me conocen, como el mismo ingeniero Enrique Bolaños, la ministra de Salud me conoce y tengo muchos amigos en toda Nicaragua.
¿La Ministra de Salud, mostró a cierta persona, una carta del Obispo Abelardo Mata, recomendándole su nombramiento?
—No te pudiera decir, porque no sé quien es esa persona.
¿Considera como su padrino a monseñor Mata?
—Yo lo considero amigo. Tengo mucho amistad con él y mucho respeto para él, y aún con los ataques sistemáticos que le están haciendo, es una de las reservas morales de Nicaragua.
Con el obispo Mata tengo una gran amistad de muchísimos años, como la tengo con muchas personas que están en el gobierno a nivel central y en diferentes departamentos.
¿Le gustaría ser ministro o viceministro de Salud?
—Cualquier médico, el máximo cargo que podría llegar a tener dentro del Ministerio de Salud, sería el de ministro. No le he pensado, pero probablemente… si es meritorio, pero ni siquiera lo he pensado hasta el día de hoy, no se me ha cruzado por la cabeza.