- La acusación presentada por la Procuraduría General de Justicia lleva el rumbo de hacer historia en la lucha contra la corrupción en Nicaragua, y quizás en Latinoamérica, pero en el camino, amenaza con descomponer un partido y desestabilizar un gobierno. Las consecuencias políticas de esta “Huaca” podrían ser más parecidas a las surgidas de una Caja de Pandora, pues en los corrillos parlamentarios se habla ya de la posibilidad de crear una tercera vía, de convocar a una Constituyente, y hasta de inhabilitar al presidente Enrique Bolaños.
Rolando Flores [email protected]
La sentencia de la juez Juana Méndez podría definir el futuro político del país. En el banquillo de los acusados se sientan no sólo los sospechosos de haber defraudado al Estado 100 millones de dólares, sino también todo un partido político, entre indiciados e implicados.
El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) enfrenta un juicio paralelo, quizá uno más “cruento” que el iniciado por la Procuraduría General de Justicia. Se trata de un juicio público, donde el jurado son los miles de electores defraudados.
Y es que aunque la juez no abriera causa, más allá de las personas que fueron directamente acusadas por la Procuraduría, sin duda este juicio impactará tanto al ala arnoldista como al partido en el gobierno, ya que hay una porción importante de miembros del gabinete actual que consciente o inconscientemente recibió dinero que no estaba contemplado en el Presupuesto de la República.
CAJA DE PANDORA
Al destapar el presidente Enrique Bolaños la llamada “Huaca” de Arnoldo Alemán y compañía, también abrió, con la ayuda del reo y ex hombre fuerte de Alemán, la Caja de Pandora que podría girarse en su contra y hacerle desear mejor no haberla abierto.
Los posibles escenarios, luego de la sentencia de la judicial, son variados, y van desde el resurgir de una tercera vía política hasta la posibilidad de convocar a una Constituyente. Dos extremos que confluyen en un punto: el alto costo político que ya ha supuesto este juicio para el PLC.
Para el ex presidente de la Asamblea Nacional, y miembro de la Unidad Social Cristiana, Luis Humberto Guzmán, este proceso, indudablemente, deja al Frente Sandinista un beneficio, pero no cree que necesariamente el desafecto creado hacia los actuales líderes en la derecha se convierta en un traspaso de votos. “Sin duda unos votos se le van a sumar, pero no de una manera automática y mecánica, ni un caudal importante”, indica.
Guzmán, sin embargo, reconoce que la situación de crisis en el PLC es una oportunidad para Daniel Ortega, en el sentido de que es “un conflicto dentro del Partido Liberal, dentro del partido de gobierno, que él no ha creado, no ha provocado”.
Y si bien Guzmán aplaude la estrategia llevada por Ortega, siguiendo una conducta que ha tenido a lo largo de los últimos 10 años, mostrando una actitud de “moderación”, opina que es difícil que se dé un “reacomodo” de las fuerzas políticas, ya que el electorado nicaragüense ha permanecido bastante estable y homogéneo desde 1990.
“La distribución de votos no parece haberse modificado en los últimos 12 años. Yo no me atrevería a decir que el Frente Sandinista esté recibiendo el trasvase de electores, de votantes, que desde la derecha desilusionados por estas acusaciones en contra del PLC, estén cruzando la línea, y estén ingresando al caudal electoral del Frente. Pero sí me parece cierto que estas personas están resultando desalentadas de su partido”.
RESUCITAR LA TERCERA VÍA
Para el ex candidato presidencial y líder de la Convergencia Nacional, Agustín Jarquín, este desaliento electoral, al margen de lo que dictamine la juez, profundiza la crisis severa que atraviesa el PLC, agravada por el empecinamiento de Arnoldo Alemán de aferrarse a su inmunidad y arrastrar así a su partido.
Esta crisis abre las puertas, según Jarquín, a la creación de una nueva alternativa política que pueda beneficiarse de ese trasvase de votos que no estén dispuestos a cruzar la línea, como asegura Guzmán, hasta las filas rojinegras.
“La Convergencia Nacional es un sector que podría aprovechar esa oportunidad”, afirma el líder socialcristiano, quien cree que en esa nueva aventura política podrían estar también embarcados el Movimiento de Unidad Nacional, el Partido Conservador e incluso el Movimiento de Conciencia Nacional.
“Es una oportunidad de dar un aporte más definido al país presentando propuestas a un sector del electorado que está desencantado con Alemán y con el liberalismo”.
Esta tercera vía, que debería tener dirección colegiada, a juicio de Jarquín, por tratarse de “movimiento abierto y no sectario”, no significaría necesariamente un rompimiento con el Frente Sandinista, con el que comparte todavía una agenda parlamentaria común, aunque reconoce “grandes discrepancias” con ese partido y la necesidad de que la Convergencia tenga un perfil más definido y un mayor protagonismo en la arena política nacional.
DIVISIÓN DE LOS «DEMÓCRATAS»
Sin embargo, para la diputada arnoldista del PLC, Jamileth Bonilla, la probabilidad de una Tercera Vía con éxito electoral es mínima. “Son los cimientos que se están creando para un nuevo partido. Pero un partido no se forja de la noche a la mañana para poder ganar unas elecciones. No sólo se ganan con dinero”, afirma Bonilla.
Y respecto al obvio fortalecimiento del Frente Sandinista, Bonilla considera que la ventaja es que Nicaragua por más de una década ha votado diciendo no al sandinismo.
“El problema que veo es la división de los demócratas, ahí veo el peligro. Pero a la hora de las elecciones el electorado sabe que hay que salvar la democracia y decir no al sandinismo o a cualquier otra fuerza”, sentencia Bonilla.
La próxima contienda electoral es en dos años, con motivo de la las elecciones municipales. Ese será el momento, según Luis Humberto Guzmán, para cuantificar cuánto está impactando al electorado duro del PLC el juicio de la “Huaca”, especialmente en las zonas rurales de Nicaragua, en donde la incidencia de los medios de comunicación es menor.
Las elecciones municipales serán un indicador importante, asegura Guzmán, no sólo para ponderar cuánto vale el PLC sin Arnoldo Alemán, sino también de si esto fue “un episodio de mucha intensidad, pero sin trascendencia, o si nos deja un resultado que va a perdurar en el futuro”.
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