Durante los cinco años que Arnoldo Alemán estuvo como presidente de Nicaragua, el rumor local era que él —junto con miembros de su familia y de su círculo político íntimo— se estaban, “inexplicablemente”, haciendo más ricos cada minuto. Pero el rumor no es una evidencia, y no era mucho lo que la gente podía hacer para probar la corrupción.
Ahora las cosas han empezado a cambiar. Enrique Bolaños ganó las elecciones presidenciales de noviembre en una plataforma que enfatizó la lucha contra la corrupción. Bolaños, el ex presidente y hombre de negocios de reputación personal impecable, ha mantenido su promesa yendo —sorprendentemente— tras su ex jefe, Alemán.
La corrupción en Nicaragua no es nada nuevo. La familia Somoza saqueó el país durante 40 años. Y antes de dejar el poder en 1990, los comandantes sandinistas “expropiaron” las casas de los ricos para quedárselas ellos mismos. Ese mismo año, antes de llegar a ser alcalde de Managua, Alemán declaró bienes personales por 26,000 dólares. Al dejar su cargo de presidente en 2001, puso su capital en 1.4 millones de dólares. Se cree que la cantidad verdadera es mucho mayor.
A principios de agosto, Bolaños acusó públicamente a su predecesor de haberse robado cerca de 100 millones de dólares de las arcas del Estado. “Arnoldo, jamás pensé que traicionarías así a tu gente”, dijo Bolaños. “Tomaste las pensiones de los retirados, las medicinas de los enfermos, el salario de los maestros. Te robaste la confianza de la gente.”
El procurador general de la república en funciones exhibió la evidencia: cheques y cartas firmadas por Alemán que demostraron cómo millones fueron sangrados de las oficinas del gobierno, y diagramas siguiendo la pista del lavado de dinero a través de compañías de mampara y de bancos del exterior.
Desafortunadamente, Alemán disfruta de inmunidad porque permanece como presidente de la Asamblea Nacional. Bolaños le ha pedido a los diputados que despojen a Alemán de su inmunidad cuando la Asamblea se vuelva a reunir este mes después de un receso. El presidente está en lucha contra una fuerte y atrincherada clase política.
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Otto Reich, ayudó al visitar Managua la semana pasada para demostrar su apoyo a Bolaños y su desdén por Alemán, un ex protegido de los gobiernos estadounidenses. Los Estados Unidos deberían de ayudar en las investigaciones de los cargos de que Alemán lavó dinero a través de bancos en Panamá, el Caribe y Miami.
Los Estados Unidos podrían también pedir la extradición de Alemán bajo las leyes de lavado de dinero, lo cual haría más fácil el trabajo de Bolaños.
Los vecinos de la nación centroamericana deberían de aclararle a los diputados nicaragüenses que el darle inmunidad a líderes acusados de corrupción pone en peligro el tratado de libre comercio regional con los Estados Unidos.
Como advirtió Reich en un reciente discurso sobre asuntos latinoamericanos: “La gobernabilidad es esencial. Entre los peligros que enfrentamos en el camino hacia la libertad y la prosperidad, la corrupción es el más maligno.”
(Texto íntegro del editorial del periódico norteamericano Los Angeles Times, del martes 3 de septiembre corriente).